10 Marzo 2026

El Mostrador | Cortisol alto: señales de alerta, qué exámenes lo detectan y cómo evitar sus efectos en la salud

Alejandra Ponce, académica de la carrera de Tecnología Médica de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, abordó que señales tener en cuenta para evitar el daño por cortisol alto.

En una nota publicada por El Mostrador, la académica de la carrera de Tecnología Médica de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Alejandra Ponce, abordó que señales tener en cuenta para evitar el daño por cortisol alto.

Aunque popularmente se asocia al cortisol con el estrés y sus consecuencias negativas, la ciencia muestra una realidad mucho más compleja. Según Ponce, esta hormona cumple funciones esenciales para la vida diaria y solo su exceso sostenido puede generar efectos perjudiciales.

«El cortisol no es un enemigo; al contrario, desempeña roles fundamentales en el metabolismo, el sueño y la regulación de la presión arterial», señala la académica.

Por ejemplo, promueve la disponibilidad de glucosa en sangre cuando el cuerpo necesita energía inmediata. “En situaciones de estrés, nuestro organismo requiere combustible y el cortisol permite obtenerlo a partir de grasas y aminoácidos”, explica Ponce.

Cuando el cortisol está crónicamente alto, sí produce efectos nocivos en distintas células y sistemas del cuerpo.

Otro punto clave es su participación en el ciclo sueño-vigilia. «El peak matinal de cortisol es lo que nos permite estar alertas cuando despertamos, y sus niveles bajan durante el día hasta alcanzar su punto más bajo al dormir», añade Ponce.

«Las personas con cortisol persistentemente elevado tienden a buscar alimentos calóricos porque su cuerpo pide más energía. Esa ingesta extra se almacena principalmente en el tejido adiposo de la zona abdominal», explica la experta.

Exámenes y qué lo aumenta

Para detectar niveles alterados de esta hormona existen múltiples métodos de laboratorio. Los más comunes utilizan muestras de sangre, orina de 24 horas o saliva.

«Hoy contamos con técnicas altamente sensibles, como la quimioluminiscencia, donde la intensidad de la luz emitida permite cuantificar cuánto cortisol hay en la muestra», detalla.

La académica agrega que también se utilizan métodos inmunoenzimáticos como el ELISA indirecto, además de tecnologías avanzadas como cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas.

Si bien el estrés es el principal detonante del cortisol alto, no es el único. “Hábitos deficientes de sueño, mala alimentación, sedentarismo e incluso enfermedades como depresión o diabetes pueden alterar esta hormona”, comenta la académica.

Por eso, recomienda incorporar estrategias que permitan manejar las situaciones que generan tensión, especialmente en jóvenes. “Cada vez vemos más estudiantes que experimentan altos niveles de ansiedad en periodo de evaluaciones”, advirtió Ponce.

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