30 Junio 2026

El Mercurio | Maitencillo de antaño: libro da cuenta de su origen y desarrollo

La historiadora María José Correa investigó por tres años y realizó más de 40 entrevistas para construir la historia de Maitencillo, el balneario de la zona central.

Con vínculos familiares ligados a Maitencillo, la historiadora María José Correa se abocó hace unos tres años a investigar la historia de este balneario, que hoy concentra un explosivo desarrollo inmobiliario, pero que por décadas tuvo un lento crecimiento. Como resultado inicial de ese trabajo, la también directora del Doctorado en Humanidades Aplicadas de la U. Andrés Bello acaba de publicar “Maitencillo. 1900-1950” (estará en librerías en un mes más), un volumen que da cuenta del desarrollo de este balneario y que suma unas 250 fotografías del lugar.

El proyecto se amplía, y también se alimenta, en otras dos vertientes: un archivo digital gratuito —www.maitencillohistoriavisual.cl— que actualmente tiene más de 2.000 imágenes, en su mayoría fotografías de aficionados de la primera mitad del siglo XX, que se están catalogando y subiendo al sitio web, y al Instagram @maitencillo.historiavisual, “que funciona desde hace tres años como medio de difusión del proyecto y ha permitido generar comunidad y recibir nuevas imágenes y contenidos”, señala la historiadora sobre la cuenta que ha tenido más de tres millones de visualizaciones.

“Todas estas iniciativas surgen de la necesidad de resguardar la memoria e identidad local frente al acelerado crecimiento inmobiliario y turístico experimentado por el balneario durante la última década”, explica.

El libro se estructura en tres grandes capítulos: “Camino al mar”, centrado en la relación entre costa, salud y veraneo; “Despertar maitencillano”, que aborda el crecimiento urbano asociado al desarrollo hotelero, encarnado en el desaparecido Hotel Las Rocas, y “Días de arena y sal”, dedicado a la cultura visual y la experiencia cotidiana de la playa.

En su investigación, María José Correa constató ciertos aspectos que hacen de Maitencillo un balneario singular. Al alero del crecimiento de Zapallar y Quintero, hacia 1912 se empezaron a lotear terrenos de la hacienda Cerro Colorado de la familia Baltra lo que se publicitó como “Población veraniega de Maitencillo”. Se vendieron unos 200 sitios, pero solo se construyeron unas 30 casas y la urbanización proyectada no se completó. “No va a ser hasta 1945 que esto empiece a crecer de nuevo”, señala Correa, y por eso la infraestructura ha sido tan precaria. “Lo que caracteriza a Maitencillo es que no tiene un plan urbanístico, no tiene plaza, es solo una calle larga y eso, en cierto sentido, es lo que ha condicionado su desarrollo y los problemas que tiene hoy”, agrega la investigadora. De hecho, hasta el día de hoy no es un municipio, sino que es parte de Puchuncaví.

Esos primeros veraneantes fueron familias de una clase media ascendente o de migrantes europeos, de primera o segunda generación. Algunas de esas familias fueron los García, los Tisné, los Bernasconi, los Pelissier y Rodríguez.

La construcción del Hotel Las Rocas, por Edmundo Bouillet, a inicios de los años 30, dio un nuevo impulso a Maitencillo, perfilándolo como balneario. “Se transforma en un polo donde se instala el teléfono, después el correo; donde las personas que viven acá trabajan y se fomenta el desarrollo del turismo, de las comunicaciones, del transporte. Todo está vinculado a esa estructura del hotel”, señala Correa. En los años 40 se agregó el Hotel Pocitos.

En la década del 50, nuevos desarrollos inmobiliarios trajeron más veraneantes, pero aún así, Maitencillo mantuvo su impronta hasta que en los 80 todo empezó a cambiar.