El Mercurio | Investigadoras UNAB abordan avances en biodiversidad marina y descontaminación del agua
El trabajo de la Dra. María Cecilia Pardo y la Dra. Loretta Contreras, ambas de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello, evidencia cómo la exploración oceánica y la biotecnología pueden generar conocimiento clave y soluciones concretas frente a desafíos ambientales en Chile.
Un artículo publicado en El Mercurio destaca dos investigaciones lideradas por científicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB), que aportan tanto al conocimiento de la biodiversidad marina profunda como a la búsqueda de soluciones concretas frente a problemas ambientales críticos como la contaminación por arsénico.
Por un lado, la Dra. María Cecilia Pardo, investigadora del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Facultad de Ciencias de la Vida, encabeza el descubrimiento de una nueva especie de pulpo de aguas profundas, Graneledone sellanesi, hallada frente a las costas chilenas entre los 436 y 2.454 metros de profundidad.
Este cefalópodo presenta adaptaciones únicas para sobrevivir en ambientes extremos, como la ausencia de saco de tinta y estructuras que le permiten resistir altas presiones. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Marine Science and Engineering, es resultado de más de dos décadas de investigación y del uso de taxonomía integrativa, combinando análisis morfológicos y genéticos.
En la nota, la Dra. Pardo enfatiza la relevancia de generar conocimiento base para la conservación.
“Cuando quieres conservar algo, primero que todo, necesitas saber lo que tienes. Sin información sobre la biología, ecología y evolución, cualquier medida de protección va a adolecer de base científica”.
Macroalgas para descontaminar el agua
En paralelo, la Dra. Loretto Contreras, directora del Laboratorio de Ecología y Biología Molecular en Algas (LEBMA), lidera un innovador proyecto que utiliza biocarbón obtenido de algas pardas para remover arsénico del agua, una problemática especialmente crítica en el norte de Chile.
La iniciativa, que ya cuenta con una solicitud de patente, propone una alternativa sustentable y de bajo costo para comunidades con acceso limitado a agua segura. El proceso consiste en carbonizar biomasa de algas y activarla químicamente para aumentar su capacidad de absorción de contaminantes.
Sobre el impacto de esta investigación, la Dra. Contreras destaca:
“Este trabajo demuestra que las macroalgas pueden transformarse en materiales avanzados con aplicaciones ambientales concretas, posicionando a Chile como un país con gran potencial dentro de la bioeconomía azul”.
Ambos desarrollos reflejan el rol de nuestro país como laboratorio natural y evidencian cómo la investigación científica puede contribuir simultáneamente al avance del conocimiento y a la solución de desafíos ambientales, reforzando el aporte de UNAB en ciencia aplicada y sustentabilidad.
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