El Mercurio | Investigadoras de la Universidad Andrés Bello promueven uso de abejas nativas para mejora en la productividad frutícola - Noticias Universidad Andrés Bello
Departamento de Ecología y Biodiversidad

Chile necesita establecer mecanismos de polinización sostenibles para afrontar el cambio climático y mantener la seguridad alimentaria. En este contexto, las abejas nativas pueden ser grandes aliadas. En una nota publicada en El Mercurio, las investigadoras Sharon Rodríguez e Isabel Acuña del CSB UNAB, nos hablan acerca de estas especies. Aunque poco conocidas, contribuyen a la polinización de frutales de importancia económica para el país y a la continuidad de nuestra flora nativa.

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Con las últimas lluvias, julio se convirtió en el primer mes en 16 años en exhibir precipitaciones consideradas “normales” para la Región Metropolitana. Y aunque no significa el fin de la sequía, estas lluvias son una muy buena noticia para los huertos frutales de la zona central, porque anuncian una primavera con más flores y una exitosa temporada de polinización.

“Este incremento en precipitaciones probablemente derive en más plantas con flor, tanto silvestres como frutales, y con ello mayor abundancia de abejas nativas visitando sus flores. Esperemos que venga asociada también a una mayor diversidad de especies”, dice Sharon Rodríguez, líder de investigación en Ecosistemas Agrícolas del Centro de Biotecnología de Sistemas de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad Andrés Bello (CSB UNAB).

Y es que de las cerca de 20 mil especies de abejas que existen en el mundo, se han descrito 424 abejas nativas presentes en Chile, las que se agrupan en cinco familias. Alrededor de 70% de ellas son endémicas, una cifra elevada que podría seguir aumentando, pues se proyecta que en nuestro territorio debiese haber unas 800 especies.

A diferencia de la abeja melífera (Apis mellifera), famosa por su producción de miel, la mayoría de las nativas son de hábitos solitarios y no viven en colmenas, sino que nidifican en el suelo y no producen miel. Su función es la polinización de nuestra flora nativa, con la que comparten una historia evolutiva común.

En la agricultura, las abejas nativas también cumplen un papel importante, complementando la polinización de especies de importancia económica y alimentaria, como los frutales, las hortalizas, las semillas y las forrajeras. Este trabajo es particularmente beneficioso cuando la presencia de la Apis mellifera es baja, como ha sido la tendencia a nivel mundial hace ya varios años.

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