10 Noviembre 2025

El Mercurio | Estudio: Tren de Aragua amenaza la seguridad nacional

Un informe del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la UNAB concluyó que la organización venezolana funciona como un ecosistema criminal donde conviven violencia, mercados ilícitos y corrupción para sostener una gobernanza paralela.

Alto nivel de violencia e infiltración institucional en Chile del Tren de Aragua. Así lo revelan hechos como el secuestro y asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda, que tuvo connotación política internacional y posibles vínculos con el régimen de Nicolás Maduro; la condena a 34 integrantes de «Los Gallegos» en Arica, quienes recibieron más de quinientos anos de prisión por delitos graves; el frustrado atentado explosivo contra el Tribunal Oral de esa ciudad; el asesinato del teniente de Carabineros Emmanuel Sanchez, la ejecución de testigos protegidos en Concepción, las amenazas a la familia de un gendarme … y un etcétera indefinido.

amenaza a la seguridad nacional

Es lo que expone el estudio del coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Pablo Urquízar, en el primer capítulo de una serie sobre 12 organizaciones criminales transnacionales. La primera es el Tren de Aragua. La próxima será el Clan Bang, una mafia china. Se trata de bandas que ya están actuando en el país.

Fomentando la corrupción

En los últimos diez años, los homicidios aumentaron un 86%, los secuestros un 74% y las extorsiones mas de siete mil por ciento. Indices que, a juicio del informe, reflejan el efecto de la criminalidad organizada en Chile. «El fenómeno no se limita a las calles, sino que también ha penetrado el sistema penitenciario, donde las extorsiones, incautaciones de drogas y homicidios, entre otros, se han multiplicado, mostrando la consolidación de un ecosistema criminal caracterizado por violencia, mercados ilícitos y corrupción».

Todo lo cual fomenta la corrupción en distintas actividades. El Tren de Aragua ha provocado el mayor impacto no solo en los hechos, sino también en la expansion del «miedo» que ha provocado.

«La organización se ha asentado en casi todo el territorio – salvo cuatro regiones-, coordinando actividades criminales mediante células locales«. Donde no existe aun registro de su presencia, según Carabineros, es en Ñuble, Los Ríos, Aysén y Magallanes.

La PDI, indica el informe, reconoce que su presencia ha modificado la configuración del crimen nacional, imponiendo nuevas formas de violencia y desafiando al sistema judicial.

El estudio destaca que la influencia del Tren de Aragua no se limita a su estructura real, sino que se amplifica mediante el llamado «efecto fantasma»: la tendencia a atribuirle casi cualquier delito violento, alimentando el miedo social y distorsionando la percepción del mapa criminal. «Este fenómeno simbólico potencia la reputación del grupo y genera pánico, lo que facilita la imitación por bandas menores que usan su nombre como herramienta de intimidación».

«Profundiza las desigualdades estructurales»

No solo desestabiliza el orden social y fomenta la corrupción, sino que también profundiza las desigualdades estructurales, constituyendo una amenaza directa al Estado de Derecho y a la democracia, asegura el estudio.

El Tren de Aragua representa hoy una amenaza directa para la seguridad nacional y la estabilidad democrática de Chile, según esta radiografía. «Su accionar combina los elementos del crimen organizado, el control territorial y actos propios del terrorismo. Enfrentar este desafío exige mucho más que medidas policiales: requiere inteligencia coordinada, cooperación internacional efectiva, fortalecimiento de los sistemas judicial y penitenciario, y políticas integrales de prevención que reduzcan la influencia social y simbólica de estas organizaciones».

El informe plantea que solo mediante una estrategia estatal sostenida, basada en evidencia y articulada con otros países de la región, será posible contener y revertir el avance del crimen organizado transnacional en Chile.

Dos casos de connotación terrorista

El estudio de Urquízar se detiene en el asesinato del exteniente venezolano Ronald Ojeda y el atentado explosivo de «Los Gallegos» contra el tribunal oral de Arica.
En el caso de la célula del Tren de Aragua que opera en el norte de Chile, recuerda que en diciembre de 2024 fue formalizado un grupo acusado de cometer delito terrorista, por planificar un atentado explosivo contra el Tribunal Oral de Arica colocando un coche bomba. Ello, en represalia por la condena dictada en noviembre de 2024 contra 34 miembros de «Los Gallegos», acusados de delitos como tráfico de drogas, armas, homicidio, secuestro, lavado de dinero y trata de personas.
El segundo caso es emblemático: el asesinato del exteniente venezolano Ronald Leandro Ojeda Moreno. Militar disidente del régimen de Nicolas Maduro, se encontraba en Chile bajo protección y con asilo político cuando el 21 de febrero de 2024 fue secuestrado en Santiago por desconocidos que se hicieron pasar por funcionarios de la Policía de Investigaciones de Chile. Su cuerpo fue hallado diez días después, enterrado bajo una losa de cemento dentro de una maleta en la comuna de Maipú.
Las sospechas se centraron en la célula «Los Piratas» del Tren de Aragua. La orden del atentado habría sido dada por altos mandos del régimen venezolano, entre ellos Diosdado Cabello, quien habría pagado a la banda para que ejecutara el secuestro y el homicidio. Un testigo clave ha declarado que la instrucción vino justamente de Cabello, canalizada a través de Héctor «Niño» Guerrero, el líder de la organización criminal.
El fiscal que lleva la investigación penal, Héctor Barros, precisó que este crimen «tiene una connotación distinta, porque además el perfil de la víctima en este caso es político, el estaba como refugiado político en Chile, participo en un intento golpista al gobierno de turno en Venezuela, y dos meses antes de ser secuestrado y asesinado, nuevamente había regresado a Venezuela con la finalidad de intentar otro golpe de Estado en contra del gobierno de Nicolás Maduro».
Semanas antes del secuestro y posterior asesinato, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa de Venezuela había emitido un comunicado público que anunciaba la degradación de 33 militares por «actos de traición a la Patria», dentro de los cuales estaba el exteniente asesinado.
El Ministerio Publico ha tratado el caso como un crimen de naturaleza política y por encargo, y el Gobierno lo presentó ante la Corte Penal Internacional.
Este asesinato simbolizaría el grado de sofisticación que el Tren de Aragua ha alcanzado como organización transnacional, dice Pablo Urquízar. No se trataría solo de tráfico de drogas, extorsión o trata de personas, sino también de asesinatos selectivos con fines políticos o represivos más allá del territorio venezolano. La capacidad de movilización, su presencia en multiples países y su vinculo con estructuras estatales en Venezuela lo convierten en un actor hibrido entre crimen organizado, aparato represivo y potencia delictiva transfronteriza.
El caso Ojeda -determina el informe-marca un cruce peligroso entre disidencia política y estructuras criminales transnacionales. Sirve como advertencia del alcance que pueden tener estas organizaciones en territorios externos, y de cómo pueden operar con la cobertura, coordinación o connivencia de actores estatales. «Para Chile y la region, este episodio no debe verse como un hecho aislado, sino como un llamado a reforzar las capacidades de investigación, cooperación internacional y mecanismos legales para enfrentar el fenómeno del crimen organizado vinculado al poder político».