El Mercurio | Estudio: Tren de Aragua amenaza la seguridad nacional
Un informe del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la UNAB concluyó que la organización venezolana funciona como un ecosistema criminal donde conviven violencia, mercados ilícitos y corrupción para sostener una gobernanza paralela.
Alto nivel de violencia e infiltración institucional en Chile del Tren de Aragua. Así lo revelan hechos como el secuestro y asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda, que tuvo connotación política internacional y posibles vínculos con el régimen de Nicolás Maduro; la condena a 34 integrantes de «Los Gallegos» en Arica, quienes recibieron más de quinientos anos de prisión por delitos graves; el frustrado atentado explosivo contra el Tribunal Oral de esa ciudad; el asesinato del teniente de Carabineros Emmanuel Sanchez, la ejecución de testigos protegidos en Concepción, las amenazas a la familia de un gendarme … y un etcétera indefinido.

Es lo que expone el estudio del coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Pablo Urquízar, en el primer capítulo de una serie sobre 12 organizaciones criminales transnacionales. La primera es el Tren de Aragua. La próxima será el Clan Bang, una mafia china. Se trata de bandas que ya están actuando en el país.
Fomentando la corrupción
En los últimos diez años, los homicidios aumentaron un 86%, los secuestros un 74% y las extorsiones mas de siete mil por ciento. Indices que, a juicio del informe, reflejan el efecto de la criminalidad organizada en Chile. «El fenómeno no se limita a las calles, sino que también ha penetrado el sistema penitenciario, donde las extorsiones, incautaciones de drogas y homicidios, entre otros, se han multiplicado, mostrando la consolidación de un ecosistema criminal caracterizado por violencia, mercados ilícitos y corrupción».
Todo lo cual fomenta la corrupción en distintas actividades. El Tren de Aragua ha provocado el mayor impacto no solo en los hechos, sino también en la expansion del «miedo» que ha provocado.
«La organización se ha asentado en casi todo el territorio – salvo cuatro regiones-, coordinando actividades criminales mediante células locales«. Donde no existe aun registro de su presencia, según Carabineros, es en Ñuble, Los Ríos, Aysén y Magallanes.
La PDI, indica el informe, reconoce que su presencia ha modificado la configuración del crimen nacional, imponiendo nuevas formas de violencia y desafiando al sistema judicial.
El estudio destaca que la influencia del Tren de Aragua no se limita a su estructura real, sino que se amplifica mediante el llamado «efecto fantasma»: la tendencia a atribuirle casi cualquier delito violento, alimentando el miedo social y distorsionando la percepción del mapa criminal. «Este fenómeno simbólico potencia la reputación del grupo y genera pánico, lo que facilita la imitación por bandas menores que usan su nombre como herramienta de intimidación».
«Profundiza las desigualdades estructurales»
No solo desestabiliza el orden social y fomenta la corrupción, sino que también profundiza las desigualdades estructurales, constituyendo una amenaza directa al Estado de Derecho y a la democracia, asegura el estudio.
El Tren de Aragua representa hoy una amenaza directa para la seguridad nacional y la estabilidad democrática de Chile, según esta radiografía. «Su accionar combina los elementos del crimen organizado, el control territorial y actos propios del terrorismo. Enfrentar este desafío exige mucho más que medidas policiales: requiere inteligencia coordinada, cooperación internacional efectiva, fortalecimiento de los sistemas judicial y penitenciario, y políticas integrales de prevención que reduzcan la influencia social y simbólica de estas organizaciones».
El informe plantea que solo mediante una estrategia estatal sostenida, basada en evidencia y articulada con otros países de la región, será posible contener y revertir el avance del crimen organizado transnacional en Chile.
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