El Mercurio de Valparaíso | Columna de opinión: Frente al reto demográfico: ¿vivir más o vivir mejor?
Macarena Arriagada, directora de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, abordó el desafío demográfico que enfrenta Chile.
En una columna publicada el 19 de febrero por El Mercurio de Valparaíso, la directora de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Macarena Arriagada, abordó los problemas demográficos que afectan a Chile.
Según explicó la académica «las recientes proyecciones del INE confirman una tendencia profunda y estructural: Chile ingresará en 2026 a una tasa de fecundidad “ultra baja”, con menos de un hijo por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional de 2,1».
«Hacia 2028, además, los fallecimientos superarán a los nacimientos, y a partir de 2035 la población comenzará a disminuir, acompañada de un acelerado proceso de envejecimiento», añadió Arriagada.
No se trata solo de un fenómeno demográfico, sino de un cambio que tensiona los sistemas de salud, protección social, cuidados y financiamiento del Estado.
La experta señala que «la evidencia es clara: cuando el trabajo de cuidado se concentra en las mujeres, la decisión de tener hijos se transforma en una fuente de sobrecarga, incertidumbre económica y renuncias profesionales».
«Por eso, enfrentar la tasa de fecundidad ultra baja exige ir más allá del diagnóstico demográfico y colocar en el centro políticas públicas estructurales que reconozcan, redistribuyan y valoricen el cuidado como un pilar del bienestar social», indicó Arriagada.
La académica explica que «resulta clave reconocer y redistribuir el trabajo de cuidado entre mujeres, hombres y el Estado, avanzando hacia sistemas universales de apoyo. Esto implica una red robusta de salas cuna y jardines infantiles de calidad».
«En segundo término, es indispensable garantizar licencias parentales equitativas e intransferibles para madres y padres, rompiendo la asociación cultural y normativa entre “ser cuidadora” y “ser mujer», añadió Arriagada.
Finalmente, la experta sentenció que se debe «avanzar hacia un cambio estructural implica valorar económicamente el trabajo de cuidado, incorporándolo en los sistemas de seguridad social y reconociendo su aporte a la economía».
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