21 Septiembre 2026

El Mercurio de Valparaíso | Carta al Director: Juegos Patrimoniales y Fiestas Patrias

Yusef Hadi, director de Publicidad de UNAB, sede Concepción, opina por el lado cultural que tiene las Fiestas Patrias y que se vincula con el diseño de elementos propios de nuestra cultura.

Hay una escena que se repite cada septiembre. Alguien intenta hacer bailar un trompo mientras otra persona se acerca para explicar cómo enrollar la cuerda. Un niño observa, un adulto demuestra y, después de varios intentos, la madera comienza a girar. En ese gesto sencillo ocurre algo más que una entretención de Fiestas Patrias. Se trata de una generación que le entrega a otra una manera de habitar y recordar el país.

El volantín, el trompo, el emboque y la rayuela forman parte de un repertorio que reconocemos como propio. Su valor patrimonial está en los objetos y, sobre todo, en los conocimientos y las relaciones que los mantienen vivos.

Está en quien sabe confeccionar un volantín, equilibrar sus materiales y reconocer el momento de elevarlo. En quien enseña a lanzar un trompo. En las reglas que se acuerdan para jugar y en las historias que aparecen mientras se comparte.

Fiestas Patrias: diseño propio de nuestra tierra

fiestas patrias volantín trompo juegos Mirarlos desde el diseño permite descubrir una riqueza que la familiaridad suele ocultar. En un volantín, la forma, el peso y la estructura deben encontrar un equilibrio para que el objeto cumpla su propósito.

El trompo exige una relación precisa entre cuerpo, punta, cuerda y movimiento. El emboque propone un desafío a partir de pocos elementos. Son objetos cuya aparente sencillez invita a observar, practicar y aprender con las manos.

Esa experiencia merece atención en una vida cotidiana donde tantas actividades llegan resueltas y listas para consumir. Construir, reparar o aprender a usar un juguete exige paciencia.

El resultado depende de nuestros movimientos, de la materialidad y, a veces, del viento. Hay frustración, ensayo y descubrimiento. También hay una forma de creatividad que nace al comprender cómo funcionan las cosas.

Mirada al Mundo

Frente al mundo, estos juegos ofrecen una oportunidad única para compartir una experiencia cultural concreta. Su valor no depende de demostrar que cada objeto es exclusivo de Chile. Muchas prácticas dialogan con tradiciones de otros lugares. Lo que podemos aportar es la manera en que aquí las hemos incorporado a nuestras celebraciones, nuestros afectos y nuestra memoria.

Por eso, las Fiestas Patrias podrían ser el punto de partida de una relación más permanente con este patrimonio. Comprar a un artesano, aprender a fabricar un volantín o enseñar a alguien a lanzar un trompo son decisiones pequeñas que sostienen una continuidad cultural.

Un país también se reconoce en aquello que enseña a jugar. Mientras exista alguien dispuesto a enrollar una cuerda, compartir un saber y darle tiempo al intento de otro, estos objetos seguirán teniendo un lugar vivo en nuestra identidad.

Publicado el 19 de septiembre de 2026 por El Mercurio de Valparaíso