02 Octubre 2026

El Mercurio | Carta al director de decana Erika Castillo: Más profesores y mejor sostenidos

La titular de la Facultad de Educación afirma que el problema en Chile es la falta de profesores, situación que es crítica en algunos territorios en donde también se observa déficit de cobertura en áreas disciplinares.

El informe Education at a Glance 2026 de la OCDE muestra que el 23,4% de quienes enseñan no tiene certificación permanente, es decir que tan solo cuentan con una habilitación temporal. El problema que señala el informe respecto de quienes enseñan en Chile no es de mala formación, es de cobertura. En efecto, el 98% de los docentes cumple con la titulación exigida, que por cierto está debidamente certificada a través de la acreditación obligatoria de los programas y de la rendición, también obligatoria, de una evaluación nacional.

Lo que no es suficiente es la cantidad de profesores y persisten territorios y áreas disciplinares con dificultades de cobertura. La situación se vuelve especialmente crítica en algunos territorios: en Chañaral, por ejemplo, el 40% de quienes ejercen la docencia no cumple todos los requisitos exigidos para ser considerado plenamente calificado. En la educación técnico-profesional, que concentra cerca del 38% de la matrícula de 3° y 4° medio, cerca de la mitad de los profesores de asignaturas técnicas no tiene formación pedagógica.

A este problema de cobertura se agregan las condiciones en que se ejerce la profesión. Los docentes chilenos trabajan más y ganan menos: 1.971 horas anuales frente a 1.570 en la OCDE, con salarios reales de entre 38.000 y 40.000 dólares (en paridad de poder adquisitivo), frente a 56.000 y 69.000. Solo el 16,7% siente que la sociedad valora su trabajo.

Países como Australia, Nueva Zelanda o los Países Bajos han mostrado que los profesionales de otras carreras pueden ser una parte sólida de la solución: allí, uno de cada seis docentes llegó a la enseñanza después de haber ejercido otra profesión, con caminos flexibles que combinan formación, práctica supervisada y mentoría. En Chile, el Consejo de Rectores advertía el año 2024 que los programas de prosecución de estudios para docentes están siendo acreditados y que sus estudiantes exhiben resultados equivalentes o superiores en la evaluación diagnóstica.

Conviene leer con atención el Informe para destacar que el problema no es de la calidad de la formación, es de planificación de cobertura, de sostenibilidad para retener y hacer de la carrera docente un camino de desarrollo acompañado y sistémico.

*Esta carta fue publicada en la edición impresa del diario El Mercurio el viernes 2 de octubre de 2026.