El Mercurio | Carta al director: Licencias: no es solo fiscalización
El director del Instituto de Saludo Pública de la U. Andrés Bello, Héctor Sánchez, junto a Manuel Inostroza, analizaron la problemática de las licencias falsas en Chile.
En una carta publicada el 2 de septiembre por El Mercurio, el Director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, Héctor Sánchez y el académico Manuel Inostroza, abordaron la problemática de las licencias médicas falsas.
Los expertos señalaron que «la reducción en la emisión de licencias médicas es una buena noticia y demuestra que una mayor fiscalización puede generar resultados. Sin embargo, pareciera que hemos llegado al límite de lo que es posible obtener por esa vía».
Mayo fue el último mes de 2026 que mostró caídas respecto de 2025, con 161 mil licencias menos, justo un año después del bullado informe de Contraloría.
«En junio se vio un aumento interanual de casi 12 mil licencias y en julio la caída fue de solo 20 mil, cifras considerablemente menores que las observadas en meses previos. Así, no parece razonable esperar ganancias adicionales significativas solo intensificando los controles», explicaron Sánchez e Inostroza.
Los académicos añadieron que «sería un error concluir que, porque la fiscalización tuvo resultados, no debe modificarse aspectos como el monto, periodo de carencia y extensión del subsidio asociado a la licencia, que actualmente están generando comportamientos abusivos».
«Por el contrario, este es el momento adecuado para hacerlos, dando continuidad a la tramitación del proyecto de ley ingresado por el gobierno anterior y que recoge la experiencia comparada», indicaron Sánchez e Inostroza.
La fiscalización es indispensable, pero tiene límites y depende de la acción permanente del Estado.
Los expertos añadieron que «los US$1.100 millones de menor gasto estimado en los últimos 18 meses son una señal potente del impacto que puede tener un mejor control, pero también de lo que es posible ahorrar por este medio».
Finalmente, Sánchez e Inostroza concluyeron que «el desafío es aprovechar este impulso para hacer los cambios necesarios y que el funcionamiento del sistema no dependa de quién esté a cargo de fiscalizar, sino de reglas e incentivos adecuados que sostengan el buen uso de un instrumento esencial para la recuperación de la salud».
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