Voz del experto | Covid-19 y las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo
Educación y Ciencias Sociales

Incluir rutinas diarias de manera que las PcDID puedan sentir el control de su vida es parte de las recomendaciones que entrega Paulina Varas, psicóloga adolescente y directora Diplomado de Especialización en Problemas de Salud Mental de Personas con Discapacidad Intelectual.

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Aún no existen datos concluyentes que determinen que las personas con Discapacidad Intelectual y del Desarrollo (PcDID) tengan más factores de riesgo particulares de contraer Coronavirus que el resto de la población. Sin embargo, dentro de este colectivo existe prevalencia de diversas enfermedades físicas tales como cardiovasculares y respiratorias, que pueden exponerlos en mayor medida frente al Covid – 19.

Paulina Varas, psicóloga adolescente y directora Diplomado de Especialización en Problemas de Salud Mental de Personas con Discapacidad Intelectual, refiere que es prioritario incorporar las prácticas de higiene preventivas, lo cual puede ser un gran desafío para padres y cuidadores. Para aquello se puede acudir a diversas estrategias que faciliten estas medidas como, por ejemplo: incluir el lavado de manos en medio de dos actividades de disfrute para la PcDID, reforzar de manera positiva posteriormente o asociar dicha conducta a algo agradable para la persona.

Es recomendable incluir una rutina diaria clara, pero a la vez flexible, de manera que las PcDID puedan sentir el control de su vida, anticiparse y prever sus actividades o labores. También realizar  salidas diarias e incorporar la práctica de actividades de goce e interés personal, ya que el ocio es un factor protector de la salud mental y bienestar emocional de los individuos. Además se deben intencionar las actividades familiares, tanto de la vida doméstica como de juegos o pasatiempos, y finalmente fomentar la práctica de ejercicio físico, asociado a la sensación de satisfacción y placer.

Ante todo, la principal recomendación es velar por el bienestar emocional y aquello implica incorporar las estrategias recientemente mencionadas, pero además contar con un “plan” de acción ante los momentos de mayor tensión emocional o riesgo conductual. En esta línea, las medidas de apoyo a PcDID basadas en el ciclo de 6 fases: prevenir, evitar, neutralizar, salvar, actuar y restablecer; puede ser un excelente recurso.

Prevenir: Cambios en el entorno físico, rutina y de personas, para ajustarse mejor a las características de la persona.

Evitar: Una estrategia muy útil para evitar elevar el riesgo conductual es la Escucha activa, estar atentos a todas las señales, asimismo evitar las provocaciones.

Neutralizar: Desarrollar estrategias que eviten que la conducta progrese hacia la crisis. Planificación creativa de la rutina, visualizar los intereses, incluir conductas alternativas.

Salvar: Activar estrategias que protejan a la persona en el momento de crisis. Puede servir: Mantener la calma, no tocarle, cuidarle de algún riesgo.

Actuar: Activar estrategias en el momento de crisis, luego de las medidas de protección. Puede servir: distraerle, redirigir su atención, permitir conductas de autorregulación.

Restablecer: Implementar estrategias que nos ayuden a regresar al estado basal.  Importante cuidar el propio estrés, y la sensación de calma y control ante la crisis.

Es fundamental no olvidar a las personas que están todos los días en el trato directo de este colectivo, quienes están expuestos a un alto nivel de exigencia y demanda, y por aquello es necesario que puedan recurrir a diversas estrategias que privilegien el autocuidado.

A modo de herramienta Varas entrega Recomendaciones para PcDID y sus familias, además de distintos puntos a considerar, como los síntomas, sugerencias de rutina y oportunidades que se presentan en este contexto.

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