Educación y Ciencias Sociales

Bisquerra es catedrático de Orientación Psicopedagógica, Licenciado en Pedagogía y en Psicología, y líder de la evaluación de programas e intervenciones de educación socio-emocional en escuelas e institutos de Europa.

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Hasta la Universidad Andrés Bello llegó el Dr. Rafael Bisquerra, quien profundizó en la importancia de generar políticas públicas que refuercen la educación socio-emocional de las nuevas generaciones, esto como un canal para la prevención de la violencia escolar.

Bisquerra llegó al país en un contexto de debate nacional sobre la seguridad en los establecimientos, las medidas que implementa el gobierno en el contexto de Aula Segura y el nuevo protocolo de denuncias en colegios en caso de acoso, violencia o discriminación.

Invitado por la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de UNAB, el catedrático de Orientación Psicopedagógica de la Universidad de Barcelona expuso en una charla y una clase magistral sobre la prevención de la violencia y la necesidad de la educación emocional, estrategia de la que es el principal impulsor en Europa, en especial en España, esto con motivo de la inauguración del año académico del Magister en Educación Emocional y Convivencia Escolar de UNAB.

La relevancia del diálogo que generó Bisquerra en sus dos jornadas de exposición destacó en entender que la mejor manera de fomentar una buena convivencia es mediante la promoción del bienestar y el desarrollo de habilidades socio-emocionales en la comunidad educativa. Finalmente contar con herramientas concretas que entregan la clave para prevenir cualquier tipo de acoso y violencia escolar.

Tras su segunda jornada de exposición Bisquerra explicó que lo importante es aplicar este tipo de educación emocional. Sin embargo, inevitablemente nace la interrogante:

-¿Cómo incentivar que las generaciones tradicionales de maestros apliquen esta nueva estructura en la sala de clases?

-Hoy he presentado un marco general con los fundamentos y las competencias emocionales. Ayer trabajé principalmente un aspecto concreto de esto, que es la regulación emocional y en concreto la regulación de la ira como estrategia para la prevención de la violencia. Tanto en un caso como en otro el tema central es el de cómo desarrollar la personalidad integral, tomando en consideración la dimensión emocional, social y de valores.

-¿Al hablar de regulación emocional y manejo de la ira, cuál es la clave para comenzar interiorizar ese proceso?

-La conclusión es la importancia de aprender a regular las propias emociones, a regular la impulsividad, la ira y todas las emociones que giran en torno a la familia de la ira, como por ejemplo enojo, cólera, rabia, furia, indignación, odio. Este es uno de los problemas importantes de la sociedad actual, y que podemos prevenir y que podemos proyectarnos a un futuro e imaginarnos un mundo sin violencia.

-¿Y cómo alcanza ese ideal?

-Esto ya sería posible hoy en día. De lo que se trata es que nos lo tenemos que creer y hemos de poner los recursos a partir de la convicción, de la sensibilidad que pueda tener el profesorado para dedicar tiempo, las familias para tomar conciencia de la importancia, los medios de comunicación, la sociedad en general y sobre todo la clase política que toma las decisiones de los currículos académicos y sobre cómo canalizar los presupuestos a la investigación educativa y a la práctica de la educación.

-¿En necesario reforzar la investigación en el área para ejecutar políticas públicas?

-Ese es uno de los aspectos importantes.

Rafael Bisquerra es catedrático emérito de Orientación Psicopedagógica en el Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación (MIDE) de la Universidad de Barcelona. Doctor en Ciencias de la Educación, Licenciado en Pedagogía y Psicología, fundador y primer director del GROP (Gruop de Recerca en Orientación Psicopedagógica).

 

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