Educación y Ciencias Sociales

Historiadores e investigadores de por lo menos seis países dieron forma al texto que fue presentado en la sede República de UNAB.

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Revisar la historia de América Latina y los puntos de encuentro en la influencia del mundo clásico condujo un trabajo colaborativo entre investigadores e historiadores de países como España, México, Brasil, Colombia, Argentina y Chile. Así nació “América Latina y lo clásico”, texto que fue editado por los académicos Nicolás Cruz de la Pontifica Universidad Católica de Chile y María Gabriela Huidobro, decana de la Universidad Andrés Bello.

El libro fue presentado en la sede República de UNAB por Sarissa Carneiro, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien rescató algunos capítulos del libro para ejemplificar su valor de exploración sobre personajes y hechos ocurridos en gran parte de América Latina.

En la instancia destacó los usos de lo antiguo en el siglo XIX, como el registrado en el texto por el escritor Paulo Donoso quien aborda la importancia de los clásicos en la defensa del catolicismo que hace José Ignacio Víctor Eyzaguirre en el texto “El catolicismo en presencia de sus disidentes” de 1856. En tanto María Gabriela Huidobro analiza la figura del político Catilina, como una especie de emblema del traidor en el contexto independentista de Chile. Mientras Ricardo del Molino hace una muestra de las apropiaciones políticas de la antigüedad en la primera república colombiana, María Carolina Domínguez hace algo similar para Argentina, mostrando la búsqueda de legitimación del imaginario republicano desde la lengua y la cultura latina.

Trabajo colaborativo

Si bien “América Latina y lo clásico, lo clásico y América Latina”, fue editado por los académicos Nicolás Cruz y María Gabriela Huidobro, el texto tiene sus raíces en la “Cuarta jornada de estudios clásicos”, organizada por la Pontificia Universidad Católica y la Universidad Andrés Bello el año 2015.

“Partió en 2014 con una idea de hacer un encuentro que nos llevara a preguntarnos sobre lo clásico, por qué nuestro gusto por lo clásico y cómo generar redes que nos permitan cultivar el análisis del mundo antiguo”, contó Huidobro en la instancia. Una vez concretada la jornada de estudios clásicos el conocimiento compartido dio pie al libro.

“Pese a lo largo del trayecto ha sido un proceso sumamente enriquecedor, no solamente por lo que se refleja en el libro sino por lo que hay tras él. Hay vínculos de compañerismo, incluso en algunos casos de amistad y de mucho trabajo colaborativo en múltiples sentidos. Hay historiadores de América, de Chile, del mundo clásico, de lo griego y lo romano, académicos de Latinoamérica y Europa, que han trabajado tanto como autores como evaluadores del texto, además del esfuerzo aunado de estas dos casas de estudio”, explicó la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de UNAB.

Patricio Bermedo, decano de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fue otro de los presentadores del libro, quien en la oportunidad resaltó “la notable capacidad de colaboración de los organizadores de la Cuarta Jornada de Estudios Clásicos, que desembocó en la publicación de este ejemplar”.

El libro también destaca por ser un estudio individual del vínculo de la cultura clásica y los distintos países de América Latina, advirtiendo los aspectos comunes entre ellos, al tiempo que se estudia la fisonomía propia de cada lugar.

Para Huidobro, la elaboración del libro generó un vínculo entre sus autores gracias a la fusión de conocimiento. “Ese es un modo de trabajar la historia, el trabajo colaborativo que se ve poco a veces, pero que es muy coherente con nuestro modo de pensar la historia, en el sentido de concebirla no como un relato parcelado de distintos pasados o realidades aisladas y excluyentes, sino como relatos de una realidad que está interconectada y que es multidimensional”.

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