Bachillerato en Humanidades

Desde hace algunas semanas consiguió el Máster Universitario de Actividades Físicas y Deportivas para la Inclusión Social de Personas con Discapacidad en la Universidad Autónoma de Madrid. Ese logro es el reflejo de cómo ha sabido enfrentar su discapacidad y tomarla como una oportunidad para ayudar a otros.

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Diego Manzo Faúndez nació para romper barreras y sortear dificultades. Hace algunas semanas obtuvo el Máster Universitario en Actividades Físicas y Deportivas para la Inclusión Social en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Esa fue una meta que se impuso cuando quiso concretar un proyecto que antes no pudo realizar, mostrar desde su experiencia y conocimiento las exigencias que enfrenta una persona con discapacidad.

Tras dar el examen de postgrado en España sus amigos y familiares en Chile pudieron ver en sus redes sociales las frases con las que el Tribunal Evaluador de UAM catalogaron su proyecto: “Has estado genial”; “has llegado lejos, estás rompiendo los límites”; “enhorabuena”, “trabajo original, nuevo, bien valorado, posible publicación para revista”.

Pero antes de todos los elogios Diego pasó por largas jornadas de estudio y planificación, por continuos viajes para financiar su estadía, y por una profunda satisfacción al ver que no estaba solo. Durante el año que vivió en España realizó trabajos de investigación sobre discapacidad sensorial, intelectual y física, ejecutó gestiones, además de los tres meses de práctica profesional y tutoría de trabajo para el finalizar el máster.

La batalla para enfrentar su discapacidad, la sordera, y transformarla en una oportunidad para ayudar a otros con una base sólida comenzó en su formación académica. Alumno de la Universidad Andrés Bello, ingresó a Licenciatura de Educación Física en 2012 y egresó en 2016 cuando se tituló como licenciado en Educación y profesor de Educación Física, además ya era Técnico Deportivo de Nivel Superior del Instituto Profesional AIEP.

Mientras estudio en UNAB notó que había herramientas con las que no contaba y por eso se encontraba en desventaja ante sus compañeros. No dudó en expresar sus necesidades a rectoría, por eso pudo conseguir un intérprete para sus clases y oportunidades suficientes para estar a la par con quienes lo rodeaban. Esa tenacidad es la que lo ha acompañado para superar las barreras externas y trazar nuevas metas como logros personales que lo hacen crecer cada día.

– ¿Cómo fueron tus años en la Universidad Andrés Bello?

Los primeros años fueron complicados, sobre todo por mi sordera, ya que la facultad no estaba preparada para poder trasmitir el mensaje de interpretación. Luego con la profesora Claudia Arancibia propusimos una capacitación para abrir las puertas hacia otros estudiantes, para que los profesores estén preparados para interrelacionarse.

– ¿Aparecieron otros desafíos?

El segundo pasó fue un tiempo después, cuando visitó la universidad un docente extranjero que nos dictó una charla sobre la importancia de educación física y la salud, ahí no había ningún interprete. Entonces la pregunta fue: ¿por qué estoy en la UNAB, para qué sirve el sello inclusión Senadis? Manifesté mi inquietud al rector de ese momento Pedro Uribe, para solicitar mi accesibilidad a la información. Finalmente pude tener una interprete de lengua de señas para todas las clases, obteniendo garantía de comunicación hacia la facultad.

-¿Qué pasó después que te graduaste de la UNAB?

Antes de graduarme quería realizar una tesis sobre la actividad física – deportiva y la sordera en Chile, ninguno de mis compañeros entendía mi idea, tampoco la tutora me permitió hacer la tesis individual. Después de graduarme quise seguir con esa iniciativa, y fue lo que propuse en mi investigación, así que partí por seguir estudiando por mi propia cuenta.

– ¿Por qué te decidiste a emigrar y realizar ese máster en Madrid?

Porque esta universidad es totalmente inclusiva, tiene la herramienta de interpretación y accesibilidad. Me siento orgulloso estudiando con los docentes doctorados que son muy exigentes, por ejemplo, mi tutor de doctorado Javier Soto es sordo profundo y un gran deportista.

– ¿A qué dificultades te enfrentaste y cómo supiste sortearlas?

Fue principalmente económica ya que me fui por mi cuenta. Fueron tres meses estudiando, luego conseguir visa y volver para seguir estudiando, regresé para poder costear la matricula. La vida es perseverancia para alcanzar lo que uno quiere alcanzar, lo importante es tener un tiempo óptimo.

– ¿En qué consistió tu trabajo de título para el magister?

Sobre el análisis de la comunicación e interrelación entre el deportista sordo y el entrenador, a través de la actividad física y deportiva. Es una investigación moderna ya que el tribunal evaluador quiere publicarla porque posee importancia y clasificaciones metodológicas.

– ¿Qué significa para ti obtener el magister?

La autoexigencia y valores es muy significativo para mí. Este máster sirve para explicar la exigencia, sobre todo en la actividad física y salud para una persona con discapacidad. Pienso en mi rol como persona sorda, siendo el primer sordo chileno y de Sudamérica que obtiene este título extranjero.

– ¿Cuáles son tus planes ahora?

Mejorar mis lecturas, realizar un libro sobre la actividad física- deportiva y educación física en discapacidad auditiva y la resiliencia. Estoy viendo si es posible cursar el máster de psicología deportiva y el doctorado en la misma Universidad Autónoma de Madrid.

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