Educación y Ciencias Sociales

En este montaje, basado en El Principito, participaron alumnos del Programa Diploma en Habilidades Laborales, Pedagogía en Inglés y Educación Física.

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Cualquiera de los actores sobre el escenario podía ser El Principito, porque la obra nació desde la improvisación y fue tomando forma de manera natural en cada ensayo. Desde ahí se dieron cuenta que no había un protagonista, todos tenían un rol principal sobre el escenario.

En total 16 actores dieron vida a “Ver con el corazón”, obra basada en El Principito. La producción decidió tomar las escenas más representativas de la creación de Antoine de Saint-Exupéry con el fin de transmitir el valor del trabajo en diálogo y escucha colectiva, ya que en este montaje los actores permanecieron todo el tiempo arriba del escenario.

Este trabajo conjunto entre Vinculación con el Medio y la Facultad de Educación y Ciencias Sociales buscó potenciar una cultura inclusiva, con la participación de alumnos interesados en el área dramática. Partió con un taller de teatro que comenzó en abril, y a pesar de que los ensayos se vieron interrumpidos por algunas semanas se mantuvo el foco; “contar una historia que tuviera sentido para todos”.

Según explicaron durante el proceso fue posible percibir la riqueza que se generó entre todos los participantes, un grupo lleno de talentos desde su diversidad, que tienen en común su pasión por el teatro. Para el grupo su mayor riqueza como compañía está en las actuaciones, emociones y movimientos, acompañados de música, la simpleza del vestuario y elementos sobre escena.

María Theresa von Furstenberg, directora del Programa Diploma en Habilidades Laborales explicó que este montaje “tiene el sentido de mostrarle a nuestra comunidad que la inclusión es posible. Y a pesar de que nuestra comunidad, hace ya más de una década, sabe que la inclusión es posible, siento que la UNAB es un referente en cuanto a la educación inclusiva en educación superior y este tipo de actividades lo muestran en acción”.

Todos pueden ser El Principito

“Ver con el corazón” estuvo bajo la dirección artística de la profesora Francisca Salazar, quien entregó un emotivo discurso al finalizar la obra. “Fue un proceso muy bonito donde hubo harto trabajo como siempre. En este tipo de desafíos se prueba la resistencia, la fuerza que cada uno tiene, porque es difícil exponerse, equivocarse y aceptar que uno se equivoca y mejorar. Es difícil ser disciplinado, llegar a la hora, ser ordenado, aceptar las propuestas de otros y construir algo en colectivo no es tan fácil, entonces eso demuestra la fuerza y la constancia que cada uno de ustedes tiene y las ganas de superarse y de ser siempre mejor”, señaló.

Para Salazar uno de los valores más importantes fue la fusión de distintos conocimientos y miradas. Una de esas perspectivas fue entregada por los alumnos de Pedagogía en Educación Física, uno de ellos Víctor Osorio Valenzuela, quien ya tenía experiencia en producciones de circo, pero esta fue la primera vez que formó parte de una obra de teatro inclusivo.

“Me encantó compartir con personas maravillosas. Como nunca había trabajado con personas con capacidades especiales me enamoré del ambiente. Siento que son muy cariñosos, espontáneos y eso me encantó, me motivó que expresen con libertad sus sentimientos”, dijo Salazar.

Pilar Molina es alumna del Programa Diploma de Habilidades Laborales, fue su segunda obra de teatro y con ella reafirmó su pasión por el escenario. “Me gusta participar en la obra de teatro, ir a los ensayos. Por ejemplo, a veces me da nervios, pero mis compañeros fueron muy simpáticos conmigo, me ayudaron. A veces también se equivocan, pero lo están haciendo bien”, comentó. Minutos antes, sobre el escenario y al terminar la obra, tomó el micrófono y señaló al público que esperaban conseguir ayuda para mostrar “Ver con el corazón” en otros espacios.

Paloma Matus cursa primer año de Pedagogía en Inglés, fue su primera obra y no había sido parte de ninguna actividad parecida. Destacó el compañerismo en el grupo y las ganas de seguir trabajando juntos.

“Me quedo con el corazón lleno. Fue increíble participar porque somos de primer año de pedagogía y no habíamos sido parte de instancias similares”. En los ensayos había mucho compañerismo, nos movíamos harto, aprendimos a soltarnos. La verdad es que soy tímida, al igual que otros compañeros, y se nos hacía súper fácil trabajar entre todos, nos ayudábamos como equipo”, dijo Matus.

Al recordar el fin de la obra y la primera vez que escuchó aplausos sobre el escenario Matus señaló que: “al escuchar los aplausos se me revolvió la guata y fue pensar que al fin lo logramos, después de tanto tiempo. Me quedan ganas de más, de seguir haciendo teatro, de seguir trabajando y participando con ellos”.

Fotografías: Carolina Corvalán

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