Actividades culturales

“Sopaipeñas” y “Me perdí” fueron los textos ganadores en la segunda versión del encuentro organizado por la casa de estudios y que reúne a vecinos y estudiantes.

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La segunda versión del certamen Historias de Barrio recibió 160 micro textos, de esos 10 fueron seleccionados y se mantendrán en exhibición en República 252, entre ellos los dos ganadores. El primer lugar lo obtuvo Catalina Sánchez con “Sopaipeñas”, el segundo fue para Rodrigo Olivares con “Me perdí”.

Este encuentro entre la literatura y las historias del barrio República es organizado por el Departamento de Humanidades de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, y busca no solo ser un concurso dirigido a estudiantes, ya que en la oportunidad también participaron docentes, funcionarios y residentes del sector.

Entre los 10 relatos expuestos está el de un académico de la Universidad, una vecina del barro, estudiantes en su primer año de estudio y otros muy próximos a egresar, todos de las más diversas carreras, desde medicina hasta letras.

Javiera Errázuriz, académica de Licenciatura en Historia de UNAB, y organizadora del certamen, señaló que este año los micro-relatos solo tenían un requisito; retratar un aspecto cotidiano del barrio República, por eso llegaron desde historias de amor hasta de terror.

“Recibimos cuentos que hablan de la feria gastronómica que se pone a la hora de almuerzo, los perros que se paran en la esquina de Sazié con República que ladran y muerden las ruedas de los autos, o los vendedores ambulantes que sacan de apuro. Todos relatos muy diversos que reflejan la enorme riqueza patrimonial y diversidad cultural que se vive en Barrio República”, indicó en la oportunidad Errázuriz.

Una de las motivaciones que tuvieron las nuevas generaciones a participar fue el incentivo de los profesores de habilidades comunicativas de UNAB, quienes impulsaron a sus estudiantes para que utilizaran distintas estrategias de escritura.

La primera versión del concurso, realizada en año pasado, se basó en mricro-relatos que tuviesen algún componente histórico o patrimonial, en esa oportunidad llegaron cerca de 30 historias. Este año el acento se puso en la vida cotidiana y el número de participantes llegó a 160, por eso esperan ejecutar una tercera versión, posiblemente con un formato distinto.

“La idea es ir variando, pero sobre todo ir motivando a los estudiantes a que miren su entorno, a que habiten el barrio y que puedan crear algo con eso, que no solo pasen corriendo entre clases, sino que miren el entorno y la riqueza que hay”, agregó Errázuriz.

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