Educación y Ciencias Sociales

En el “Coloquio: Morir a tiempo: Dilemas Ético-Jurídicos de la Eutanasia” cuatro académicos debatieron desde una mirada filosófica y jurídica el panorama al que se enfrenta su posible legislación.

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“Jorge Valdés Romo, tengo 85 años, padezco de Fibrosis Pulmonar Idiopática, ya se encuentra en sus últimas etapas y el final de ello sería que me conectaran a un ventilador mecánico. Yo no quiero llegar a esa etapa del ventilador mecánico, por eso he optado por el suicidio asistido, 29 de marzo a las diez y media de la mañana”. Ese es parte del registro audiovisual de “Amortanasia, el primer suicidio asistido público en Chile”, una realización de Francisco Tapia Salinas “El Papa Frita”.

Con ese registro documental comenzó el académico de Derecho de UNAB, Francisco Gómez su exposición “La disputa por la dignidad de la muerte en el derecho” en el “Coloquio: Morir a tiempo: Dilemas Ético-Jurídicos de la eutanasia”, organizado por el Departamento de Humanidades y la Facultad de Derecho de UNAB, donde se discutió desde un punto de vista filosófico y ético-jurídico el contexto de la legitimidad de la eutanasia y su relación con derechos fundamentales del hombre.

Las palabras de Jorge Valdés fueron el medio para que los asistentes al coloquio entendieran de primera fuente lo que significa la eutanasia desde quien toma la decisión, un enfermo terminal. “Estoy con completas facultades mentales y no tengo depresión, lo que pasa es que no quiero sufrir de llegar a ese final en que no pueda respirar”, señaló el hombre que vivió 15 años con el diagnóstico de Fibrosis Pulmonar Idiopática y finalmente falleció el día señalado por él, en compañía de sus más cercanos.

 

Eutanasia pasiva y activa

En la actualidad se practica la Eutanasia Pasiva, legal en Chile desde 2012, la que se ejecuta al no seguir el tratamiento de un enfermo terminal, un acto de omisión distinto a un hecho activo como es la introducción de un químico que provoca la muerte.

Gómez explicó que jurídicamente quien ejerce este procedimiento activo se encuentra entre la Acción Indirecta y la Directa, esta última dada cuando se inyecta un veneno o sustancia similar a otro para producir la muerte. Penalmente es practicada con un dolo directo, con conocimiento de que se realiza una conducta y la voluntad de querer hacerlo.

En tanto en la Acción Indirecta se representa la posibilidad de la muerte, como el inyectar más morfina para aliviar el dolor, pero que puede acortar el lapso de vida, encausando una consecuencia previsible que puede ser deseada y que implicaría un dolo eventual. Cabe recordar que en Chile los delitos culposos conducen a una responsabilidad penal.

“Entonces para los médicos hoy en día se genera una problemática en cuanto a cómo obrar respecto de las conductas que son eutanasia activa de carácter directa y eutanasia activa de carácter indirecta y es lo que los proyectos vienen a tratar de solucionar”, agregó Gómez.

En Chile el proyecto de ley presentado por el diputado Vlado Mirosevic en 2014 ya se encuentra en discusión en el Congreso. A mediados de abril de este año fue aprobado por la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, de ser aprobado en su totalidad complementaría la eutanasia pasiva existente en el país.

El proyecto e ley presenta tres causales para realizar la eutanasia activa: cuando el paciente tenga dolores o enfermedades de carácter incurable; cuando su situación médica se caracterice por una disminución irreversible de sus capacidades; y cuando la enfermedad, dolencia o disminución de sus capacidades, le ocasione dolores físicos persistentes e intolerables. Las tres condiciones mencionadas deben cumplirse al mismo tiempo para que se solicite la eutanasia.

Jorge Valdés falleció por un Suicidio Asistido, al no tener alternativas escogió tomar él mismo la acción que puso fin a su vida, por eso como último deseo pidió la legislación de la eutanasia: “que presionemos a los parlamentarios para que las leyes necesarias para desenvolverse en este tema salgan lo antes posible, siempre primando el deseo del enfermo, y el enfermo qué es lo que quiere, es no sufrir”.

Objeción de Conciencia

Tanto la eutanasia como el Suicidio Asistido “representan nuevos desafíos para la medicina contemporánea” según Diana Aurenque, académica del Departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago, quien apuntó a la Objeción de Conciencia.

Para la académica si la legislación aprueba la eutanasia o el suicidio asistido será con el fin de otorgar protección y asistencia a personas que se encuentran en casos extremos de sufrimientos intolerables e irrecuperables.

“Por ello los médicos deben tener la tranquilidad de que no dejan de cumplir su tarea por apresurar la muerte en estos casos, sino más bien se mantienen fieles a un Ethos, que intenta aliviar al que sufre, y permitirle morir en las mejores condiciones posibles devolviéndoles un poco de decisión vital, o lo que algunos llaman dignidad, ahí, donde precisamente sus condiciones vitales son inmejorables”, detalló Aurenque, quien agregó que medidas como el aborto y la eutanasia entregan una opción en casos complejos en los que se debe “permitir esos espacios”.

La muerte como posibilidad inminente

En la línea del análisis filosófico el académico de la Facultad de Humanidades Gustavo Cataldo preparó la ponencia “Dilemas para una muerte libre. Heidegger y Sartre”. Su foco estuvo puesto en la apropiación humana de la muerte y esta última como una posibilidad inminente.

Al unir la eutanasia con la filosofía Cataldo profundizó en la mirada de Jean-Paul Sartre, desde una raíz de pensamiento heideggeriano, para definir la muerte “como una mitigación y una minimización siempre posible de mis posibles, que está fuera de mis posibilidades”.

Para apoyar el fundamento se basó en las palabras de Sartre: “La muerte no es nunca lo que da sentido a la vida, es al contrario lo que le quita por principio toda significación. Si hemos de morir, nuestra vida carece de sentido, porque sus problemas no reciben ninguna resolución y porque la significación misma de los problemas sigue siendo indeterminado”.

La discusión entre discapacidad y eutanasia

La apropiación de la muerte, del otro o la propia, es parte del debate que abrió el académico de Derecho de UNAB, Benjamín Gajardo, quien se enfocó en el marco normativo y teórico de los derechos de personas con discapacidad.

Para hablar de Discapacidad Intelectual expuso el caso de Vincent Lambert, francés de 42 años que sufrió un accidente automovilístico en 2008 y quedó hospitalizado en estado tetrapléjico. Debido al diagnóstico su esposa, hijos y hermano optaron por la eutanasia, mientras sus padres y otros hermanos quisieron prolongar la asistencia al notar su reacción a distintos estímulos.

Al tratarse de un hecho fortuito los deseos de Vincent no se conocieron previamente, a eso se suma que antes del accidente era un enfermo psiquiátrico. Este tipo de casos tampoco lo considera el proyecto de ley en discusión en Chile, el que especifica que la persona afectada debe ser mayor de edad, encontrarse en pleno uso de sus facultades mentales y manifestar su voluntad de manera expresa, inequívoca y libre de cualquier presión externa.

El caso de Lambert tuvo su desenlace en julio de este año, luego que el tribunal ordenara apagar las máquinas que lo mantenían con vida, dando la razón a la esposa y parte de la familia, que a esas alturas ya había pasado por distintas etapas de litigio. Cuatro meses antes, pero en Chile, ponía fin a su vida Jorge Valdés, quien se “auto administró una dosis letal, para terminar con el sufrimiento de una fibrosis pulmonar idiopática, así morir de manera digna”, según consigna el registro documental.

En su certificado de defunción la causa de muerte indica: insuficiencia respiratoria global, enfermedad difusa pulmonar y fibrosis pulmonar severa oxigeno dependiente. La última voluntad de Jorge fue que los legisladores apresuren la ley que permita a las personas con enfermedades terminales, crónicas o con sufrimiento prolongado puedan morir dignamente.

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