Educación y Ciencias Sociales

Javier Abad, profesor de Educación Artística en la Universidad CSEU La Salle, expuso ante alumnos de Santiago, Viña del Mar y Concepción, quienes viajaron solo para asistir a su conferencia.

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“Si no hay deseo no hay educación ni arte. Hay y debe haber un deseo de aprender. Es ciertamente una utopía sostenible ya que vamos por los exámenes, pero todo debería ser por el deseo y el aprendizaje sería natural”. Esta fue una de las primeras frases que Javier Abad entregó a los alumnos que llegaron para escuchar de su experiencia como artista y educador.

El artista visual y profesor de Educación Artística en la Universidad CSEU La Salle (UAM) UNAB Javier Abad realizó la conferencia “La metáfora relacional: El imaginario lúdico en contextos educativos”, organizada por la Facultad de Educación y Ciencias Sociales.

A pesar de la distancia, los estudiantes no quisieron perder la oportunidad, por eso en el momento  que Abad preguntó por la procedencia de sus oyentes los estudiantes de Viña del Mar y Concepción fueron los más entusiasmados.

Y es que la experiencia de este académico es lo que buscan los educadores en formación, que saben que a la hora de enseñar tendrán que enfrentarse a los estímulos tecnológicos que habitan en el mundo de sus futuros estudiantes.

Por lo anterior, uno de los puntos más destacados por Abad fue cómo el juego facilita esos vínculos, las relaciones con sus pares, el desarrollo de habilidades en los estudiantes y cómo son capaces de resolver conflictos.

“En la relación entre niños no es necesario que hablen ya que se expresan con otros lenguajes, uno de esos es el juego, jugar es un acto reflexivo. Se salieron de los límites, pintaron fuera de los márgenes expresan su territorio y su libertad, lo importante no es lo que está dentro sino lo que está fuera”, explicó el académico español al momento que presentó un ejercicio realizado con un grupo de niños que usaron una pared como lienzo.

Es en este punto del juego donde también entra el arte y cómo a través de él son capaces de aprender. “Los niños que son capaces de hacer algo juntos sin conocerse, el juego es un espacio de relación, la escuela y el arte caminan de la mano”, indicó en este punto Abad, quien en su nuevo libro “El lugar sin símbolo. El imaginario infantil en las instalaciones de juego”, presenta como propuesta las instalaciones de juego “concebidas como el lugar del símbolo en el que la infancia puede expresar libremente su imaginario a través de un relato comunitario que es metáfora de los diferentes encuentros con el mundo”.

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