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En el coloquio “Debate sobre el sistema educacional en la historia de Chile: cambios y permanencias” la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, María Gabriela Huidobro expuso sobre el discurso educacional de Chile entre 1810 y 1833.

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La decisión de que en 3° y 4° medio Historia, Educación Física y ramos de arte como Música sean optativos, ha generado una discusión necesaria en la opinión pública y un diálogo interno en las instituciones educativas. Para recordar la importancia de esas asignaturas en la formación pedagógica, una investigación profundizó en la planificación educativa de Chile desde 1810.

“Recepción clásica, tradición y novedades en los proyectos y discursos educacionales para Chile republicano (1810-1833)” es el Fondecyt Regular 1180056 de la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, María Gabriela Huidobro, quien expuso los resultados ante distintos académicos e investigadores que son parte del Doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual (Tecsa) de UNAB.

En el coloquio “Debate sobre los sistemas educacionales en la historia de Chile: cambios y permanencias”, la expositora se remontó a la historia fundacional, partiendo por una pregunta necesaria de plantear en la actualidad.

“En ese tiempo el debate giraba en torno a por qué y para qué educamos, qué queremos educar, y eso es lo que se ha perdido. Ahora se discute cómo lo financiamos, cuánto pagamos, el debate actual de la obligatoriedad de algunos ramos. Estamos hace dos o tres décadas centrados solo en debates económicos, políticos y administrativos, pero no sobre la pedagogía”, indicó Huidobro.

Para la investigadora es necesario recordar las preguntas que se hicieron los patriotas al inicio para orientar la educación de Chile: “a quién queremos educar y en qué sentido queremos hacerlo”. Quienes entregaron esa estructura de pensamiento para la educación que se perfilaba en la República que comenzaba a formarse fueron Manuel de Salas, Camilo Henríquez y Juan Egaña.

En todos los documentos independentistas en los que Huidobro basó su investigación se cita a los referentes del mundo antiguo para legitimar sus propias propuestas, validadas por el paradigma clásico idealizado. Para la investigadora resulta curioso porque los independentistas trataban de desprenderse con los colonos que paradójicamente están emparentados con el mundo clásico, pero que los independentistas ubican en un plano paralelo. Usarán ese modelo para adaptarlas al contexto local chileno.

Para entender el modelo Huidobro explicó que en primera instancia se puede ubicar el “Sentido político y público de la educación”: En ese tiempo se formaba una opinión pública de educación, pensada solamente para varones. Sin embargo, la mujer también será formada, pero en labores domésticas, el argumento es que una madre republicana forma a los chilenos en el hogar. Las mujeres de ese tiempo no serán ciudadanas, pero sí formadoras de ciudadanos.

Huidobro indicó que la importancia formativa se sostiene en que “de la educación de la juventud depende la suerte de los imperios”, esa es la base que nace del mundo clásico sobre el sentido político y público de la educación que comienza a estructurarse.

Educación integral

El sistema educacional buscaba la formación en un sentido integral y multidimensional del individuo; cuerpo, intelecto y espíritu, que por tanto requiere una formación física, académica y moral, todo eso en base al pensamiento clásico. El foco era la formación de un ciudadano virtuoso.

Surgen música y educación física con un sentido que las trasciende en cuanto a disciplina. La música es entendida como en el mundo griego, una disciplina con ejecución integral junto a danza y canto, que sirve para educar el cuerpo y el alma además de formar una moralidad pública.

La base de esa percepción está en Aristóteles y es replicado por Juan Egaña, quien dice que el estudiante despierta cuando se identifica con lo que se le está enseñando y eso se logra a través de la empatía emocional del niño. Para transitar en ese camino sirve la música y la danza, que crean un camino mucho más fácil que a través del diálogo. Además, Egaña resaltaba que la selección de la música permite que el estudiante distinga lo bello de lo feo, que más tarde conduce a distinguir lo bueno de lo malo y luego se teoriza respecto a las distintas dimensiones de la vida.

Educación Física también es parte fundamental de la formación, ya que consideran que es necesario cultivar un cuerpo sano, y para apoyar que el ciudadano se mantenga sano es necesario implementar políticas de salud.

Para la época es relevante el componente militar, y promover ejercicios que permitan adiestrar al ciudadano para la guerra, por ese motivo se promovía la existencia de campos al interior de los centros de formación, como espacios de entrenamiento orientados al servicio militar.

La discusión en el coloquio “Debate sobre los sistemas educacionales en la historia de Chile: cambios y permanencias” giró en torno al período de investigación, que en fuentes se extendió hasta 1870, pero que fue imposible no vincular a los hechos del Chile actual.

Para el director del doctorado Tecsa, Mauro Basaure, la investigación de decana María Gabriela Huidobro es fundamental porque genera un diálogo entre el mundo clásico, compuesto por filósofos, historiadores, poetas, con la historia de Chile, de una manera que es posible reinterpretar la historia.

Al hablar de la discusión generada Basaure señaló que el debate “nos pone frente a la pregunta de si hoy día estamos pensando realmente en la educación en el sentido de un aporte a la construcción nacional, a la construcción de ciudadanos. Huidobro, con un diagnóstico muy claro que comparto, señala que esa construcción está completamente perdida del debate nacional, concentrado básicamente en cuestiones de financiamiento, de inclusión, pero no del sentido que debe tener el sistema educacional”, concluyó.

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