Educación y Ciencias Sociales

En compañía de sus compañeros de familiares, amigos y compañeros de trabajo los estudiantes cerraron tres años de formación socio-laboral, donde también aportaron con el aprendizaje de sus propios educadores para vivir la inclusión en el aula.

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“En estos tres años conocí a personas con distintas características; intelectuales, sacadores de vuelta, comediantes, deportista, tímidos, talentosos, detallistas, perezosos. Lo que quiero decir es que al terminar nuestro último año tomaremos caminos diferentes. Quizá nos volvamos a encontrar, pero quizá no. Así que quiero que nos vayamos con esos preciosos recuerdos de nuestro tiempo en la universidad, recuerdos de nuestros queridos compañeros y profesores que hicieron que valiera la pena estar aquí”. Ese fue parte del discurso que entregó a sus compañeros Felipe Araos, uno de los graduados del programa Diploma en Habilidades Laborales de UNAB.

La descripción de algunos de sus compañeros causó risas y nostalgia entre familiares, amigos y compañeros de práctica, todos asistentes de la titulación con la que 25 estudiantes terminaron una etapa. En su discurso Araos buscó representar el sentimiento de sus compañeros y resumir tres años de estudios, esfuerzo y persistencia.

El programa Diploma en Habilidades Laborales está dirigido a la formación socio-laboral de jóvenes con necesidades educativas especiales ligadas a una discapacidad cognitiva leve o a dificultades de aprendizaje, que por su severidad les dificulten el acceso y desempeño en la educación superior. Partió en 2006, a 2018 tiene 254 egresados en Santiago y 364 en total, considerando las sedes de Viña del Mar y Concepción.

La última ceremonia del programa fue el cierre de año de la generación que se integró en marzo de 2016. 11 alumnos se formaron en Apoyo a la Función Administrativa, cuatro en Apoyo a la Educación Parvularia, tres en Apoyo a la Producción Gastronómica, cuatro en Apoyo a la Función Veterinaria y tres en Apoyo a la Educación Deportiva.

Un número importante de alumnoss destacó en la ceremonia, con reconocimientos al mejor promedio, buenas relaciones con sus compañeros, y su esfuerzo durante el año. La directora del diploma en la sede Santiago, Victoria Parker, reconoció el rol que jugó la generación en distintas actividades realizadas tanto dentro como fuera de la universidad.

Los estudiantes fueron parte de las obras generadas en los talleres de los teatro de la DGDE, en la Tuna Universitaria de la UNAB, en la Semana de la Educación celebrada cada año con diversas actividades. En el área del deporte algunos jóvenes participaron en las preliminares del Campeonato de Snowboard Inclusivo y compitieron en las finales representando a Universidad, mientras otro estudiante fue figura internacional en taekwondo.

Durante el año también destacaron como anfitriones en eventos académicos como el reciente Congreso de Discapacidad Intelectual, en las reuniones a nivel de facultad como voceros y en actividades vinculadas al medio como el estudio sobre la accesibilidad del aeropuerto de Santiago.

“Este creciente interés por participar en distintos ámbitos de la vida universitaria nos muestra un mayor empoderamiento respecto de sus derechos y sus deberes. Un ejemplo de ello fue su activa colaboración en las elecciones para la conformación del primer centro de estudiantes del programa, señal de que la inclusión la construimos entre todos”, agregó Parker.

Vivir la inclusión

Para la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales, María Gabriela Huidobro, la inclusión todavía es entendida como un gesto de integración, que abre a todos las puertas de la educación, pero que no necesariamente se adapta a los requerimientos de cada uno. “Se trata de un modelo que sigue asumiendo una actitud paternalista o asistencialista, que acoge a la diversidad de otro que aparece pasivo y en desventaja”, señaló.

Huidobro agregó que por ese motivo son importantes los ejemplos que los estudiantes del diploma ofrecen. “Mucho más que hablar de inclusión es aquí donde realmente la vivimos. El concepto de inclusión que buscamos fomentar es el que la entiende como una iniciativa que convoca a todas las partes en un mismo nivel, que se adapte a las necesidades de cada estudiante, pero en la medida en que este estudiante también participa de la construcción de su propia formación y así aporta al programa y a nuestro propio aprendizaje como profesionales”, concluyó.

Durante tres años los alumnos de la generación 2018 se prepararon para hacer frente a una futura vida laboral que partiría después de la ceremonia. Por eso el silencio fue total cuando comenzó el video en que vieron el resumen de su época universitaria. La sala de clases, sus espacios de trabajo y de práctica profesional, la evaluación de sus maestros y el reconocimiento de sus jefaturas, pero sobre todo el propio reconocimiento como estudiantes.

“En nombre de todos mis compañeros quiero agradecer al diploma por darnos esta oportunidad que no nos quedemos atrás, que aún hay oportunidades para nosotros. Gracias por darnos ese empujón que era clave en nuestras vidas, para ser mejores y seguir siendo mejores cada día. Puede que para algunos solo sea estudio, y que nos ayudará a integrarnos en el mundo laboral, pero para mí es eso, es integrar, significa que ninguno queda solo, que cualquiera puede hacer lo que le guste en la vida sin dificultad, sin miedo, con la frente en alto y con mucho orgullo. Gracias diploma, gracias compañeros y profesores, gracias por la integración”, dijo Felipe al cerrar su discurso.

Cuando bajó del escenario corrió hacia sus compañeros sentados en las primeras dos filas. Celebró con ellos golpeando sus manos como si hubiesen ganado un partido. Fue la primera manifestación de alegría y satisfacción que tuvieron esa jornada por haber conseguido un nuevo logro personal construido en equipo.

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