Educación Parvularia UNAB realizó plenario enfocado en autoevaluación: asistió Verónica Herrera, Premio Artes Escénicas en Narración Oral 2025
La instancia reunió a la comunidad académica en torno al análisis estratégico de la carrera, incorporando la narración oral como herramienta pedagógica y formativa.
En el Auditorio de Bellavista, la carrera de Educación Parvularia con mención en Inclusión en Contextos de Infancia de la Universidad Andrés Bello (UNAB) llevó a cabo este jueves 19 de marzo su primer plenario anual, una instancia orientada a reflexionar sobre los avances de la carrera.

El encuentro marcó un giro en la dinámica tradicional de estas jornadas, al proponer un espacio participativo de análisis estratégico que convocó a académicos y miembros de la comunidad educativa. La actividad fue organizada con el objetivo de fortalecer la toma de decisiones colectivas y alinear el desarrollo curricular con las exigencias del entorno profesional.
La directora de la carrera, Geraldine Jara Chandia, destacó el enfoque innovador del plenario y su impacto en la comunidad académica: “En nuestro reciente Plenario, decidimos romper la inercia de las reuniones informativas para dar paso a un Taller de Análisis Estratégico de alta participación. Al integrar a la destacada narradora Verónica Herrera, logramos que el rigor académico se potenciara con el anclaje emocional. Mi compromiso como directora es asegurar que cada ajuste en nuestro plan de estudios responda fielmente a las demandas del campo laboral, pero sobre todo, a la identidad y sueños de nuestras futuras profesionales”.

Como parte central de la jornada, participó la narradora oral chilena Verónica Herrera Vélez, reconocida con el Premio a las Artes Escénicas del Gobierno de Chile en la categoría Narración Oral 2025. Su intervención puso en valor el folclor poético y la narración como herramientas clave en la educación inicial, destacando su impacto en el desarrollo integral de niños y niñas.
“El Folclor Poético y la Narración Oral constituyen una fuente mágica de recursos y entretenimientos verbales y motores que le dan un ritmo mágico al lenguaje, promoviendo en el niño su capacidad intelectual motriz y afectiva, su sensibilidad, su imaginación”, señaló.
Asimismo, relevó el valor formativo de estas prácticas en el vínculo pedagógico: “Es así como se transforma en un instrumento de educación ética y estética, fuente de educación integral y recreación creando un gran vínculo afectivo entre la educadora y los niños. Esos momentos de felicidad, risa, juego, danza y rondas resultaron ser las mejores metodologías y los mejores aprendizajes dentro de cualquier experiencia curricular”.

Finalmente, Herrera enfatizó la importancia de rescatar el folclor como parte del proceso educativo y de la identidad cultural: “He encontrado en el Folclor una fuente inagotable de recursos al servicio de la educación. No quisiera terminar sin citar las sabias palabras de Gabriela Mistral: ‘Folclor, mucho Folclor todo el que se pueda, que será el que se quiera…. Una infancia sin rimas, adivinanzas, trabalenguas, rondas, en fin, todas las formas legadas por la tradición oral, es una infancia a medias’”.
Este tipo de espacios refuerza el compromiso de la carrera con una formación pertinente, contextualizada y centrada en el desarrollo integral de las futuras educadoras de párvulos, proyectando mejoras que dialogan tanto con las demandas del sistema educativo como con la identidad formativa de la universidad.
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