Economía y Derecho

El destacado académico de la Universidad del País Vasco participó en un seminario de la Facultad de Derecho junto a otros expertos en la materia, la cual se realizó en el marco del proyecto Fondecyt del docente UNAB Andrea Perin.

Escrito por

El académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Andrea Perin, organizó un seminario en el marco de su proyecto Fondecyt 11170924 que se enfoca en la criminalización de la actividad médica.

De esta forma, el evento se tituló “Autonomía y responsabilidad médica: reflexiones desde la praxis y el derecho penal”, y contó con la participación de destacados expertos en la materia, encabezados por el Dr. Carlos María Romeo Casabona, profesor de la Universidad del País Vasco y director del grupo de investigación “Cátedra de Derecho y Genoma Humano”.

Además, participaron otros académicos de áreas de la medicina y el derecho penal como Alejandro Koppmann, de la Universidad del Desarrollo; Sergio Valenzuela Puchulu, de la Universidad de Chile; Lautaro Contreras Chaimovich, de la Universidad de Chile; y Tatiana Vargas, de la Universidad de Los Andes.

La decana de la Facultad de Derecho UNAB, Dra. Carolina Schiele, dio la bienvenida a la actividad diciendo que “lo que busca esta Universidad y lo que está tratando de hacer esta Facultad es la interdisciplinariedad. Hoy ya no podemos quedarnos desarrollando temas estancadamente como si fuésemos áreas separadas, sino que debemos trabajar en proyectos conjuntos, pensando no sólo en lo académico, sino también cómo podemos aportar a nuestra sociedad”.

Respecto a la temática de esta actividad, el profesor Andrea Perin, señaló que “la autonomía en juego, y potencialmente vulnerada, es entonces no solo la autonomía del paciente, sino también la del profesional. Autonomía y responsabilidad como principios en ocasiones antinómicos y nuestro desafío consiste entonces en tratar de conjugarlos”.

Ponencias y clase magistral

Las ponencias que los asistentes pudieron escuchar trataron el tema central del seminario desde distintas aristas. Así, comenzó Alejandro Koppmann con “Estado actual del ejercicio de la profesión médica”, seguida por “Medicina defensiva: ¿dónde están los enemigos?” de Sergio Valenzuela Puchulu.

Luego, fue el turno de Lautaro Contreras Chaimovich con “El principio de confianza en el ejercicio de la actividad médica”, para finalizar con la exposición “¿Conozco luego imputo? Una propuesta de reconstrucción de conductas imprudentes frente a la advertencia de riesgos médicos”.

A continuación, el invitado especial, Dr. Carlos María Romeo Casabona, realizó su clase magistral titulada “Tratamientos médicos arbitrarios y responsabilidad penal”. En primer lugar, el catedrático destacó las palabras de la decana sobre la interdisciplinariedad.

“Han intervenido antes los especialistas en medicina y los juristas, creo que es una manera de iniciar diálogos y saber qué es lo que dicen nuestros interlocutores, cuando provienen de disciplinas diferentes, porque aprendiendo y valorando es como podemos hacer que nuestras reflexiones sean más razonadas y razonables, y que puedan ser útiles a la sociedad”, indicó.

El profesor español se enfocó, entonces, en el proceso de automatización de la medicina y el tratamiento médico arbitrario. Al respecto, el Dr. Romeo Casabona expresó que “este cambio se está produciendo y va a ser vertiginoso. El gran riesgo es que tanto pacientes como profesionales no tengan que consentir ni informar nada, sino lo que digan los sistemas. Esto va a producir un replanteamiento, un cambio radical en la medicina y, desde el punto de vista del derecho, va a poner en cuestión la autonomía de los pacientes y también de los profesionales”.

El experto añadió que el tema del tratamiento médico arbitrario “entra al núcleo del debate cuando se toman decisiones por otro que repercute en el profesional de la medicina. Esto no es algo nuevo, pero se está replanteando en la actualidad en el ámbito de la doctrina jurídico-penal y tiene planteamientos prelegislativos, aunque éstos hayan sido más o menos escasos”.

Así, puso de ejemplo el caso de España donde se considera, por parte de los tribunales, que “un tratamiento, aunque haya tenido éxito, sin el consentimiento del paciente, es punible por el delito de lesiones corporales, lo cual no deja de resultar llamativo”. Así, se refirió además al caso de otros países como Austria, Portugal y Alemania.

Noticias relacionadas

Share This