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La decana Carolina Schiele escribió una columna de opinión sobre los desafíos que tiene el Derecho tanto desde la academia como profesionalmente.

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La decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Carolina Schiele, escribió una columna de opinión para el diario La Segunda donde se refirió a los desafíos que enfrenta el mundo legal actualmente en nuestro país, tanto desde la perspectiva académica como profesional.

Ponerse al día con los cambios del mundo moderno

Por Carolina Schiele, decana de la Facultad de Derecho UNAB

Los desafíos legales en Chile consisten en poner la teoría y la práctica del Derecho en sintonía con los tiempos, pues hay una clara falta de correspondencia. Frente a una economía global, los especialistas en Derecho civil y comercial están llamados a hacer esfuerzos para superar las legislaciones nacionales, que no hacen sino levantar verdaderos muros artificiales y obstaculizadores entre los diferentes Estados.

El camino no consiste en la mera compenetración de la progresiva multiplicación de las legislaciones especiales, sino en la capacidad de armonizarlas a través de un trabajo teórico más profundo (dogmático), aglutinándolas según principios que, a la vez, las ordenen y permitan construir soluciones nuevas.

Creo que esta tarea comenzó en Chile en las Facultades de Derecho más importantes, y así como hubo grandes esfuerzos en Europa tendientes a la unificación del Derecho civil y comercial, se observa en nuestra región algún trabajo conjunto –aunque incipiente-, en proyectos como los Principios Latinoamericanos de Derecho de los Contratos.

Debemos pensar en la solución jurídica para los desafíos que representan, por ejemplo, el aumento en la esperanza de vida o las nuevas tecnologías informáticas -que van desde la robótica hasta la inteligencia artificial- o la circulación de bitcoins. En nuestro país hay una parábola creciente de transacciones digitales, del uso de plataformas online o de datos personales, cuya protección constitucional fue incorporada recientemente.

Todo esto nos enfrenta a desafíos que no son simplemente privados sino sociales. Requieren de nuevas formas de regulación en la legislación laboral –como el teletrabajo– y de seguridad social, además de sus aspectos regulatorios y de Derecho privado.

Desde la enseñanza del Derecho, claro que hay varios desafíos. Debemos primero discernir correctamente las etapas del proceso educativo. Así, perfeccionar el pregrado para dar la preparación teórica amplia y profunda que requiere un mundo cada vez más cambiante, el cual exige una gran ductilidad a los abogados.

Las metodologías de enseñanza-aprendizaje deben poner al alumno como protagonista y reforzar su capacidad de trabajo en equipo; pues esta proactividad y asociatividad son, sin duda, una pieza fundamental para su futuro desempeño en los amplísimos campos laborales para los que esta profesión habilita. Debemos procurar que los posgrados respondan a las necesidades profesionales específicas, directas y actualizadas que requiera el mercado laboral, cuidando especialmente la calidad académica y la excelencia.

Tal como en los últimos años el estándar del ejercicio de la profesión de abogado ha ido elevándose, ha ocurrido lo mismo en la Academia: la vida académica terminó por profesionalizarse y con ello el estándar nacional debió adecuarse a los modelos internacionales. La entrada al mundo universitario es exigente y se logra a partir de la obtención de grados, docencia de calidad, investigación y productividad científica.

En nuestra Facultad somos muy estrictos en el cumplimiento de este estándar y hemos organizado los planes de estudios para que nuestros alumnos puedan ante todo “pensar”, pues estamos convencidos de que es la única manera de educar a la altura de los múltiples y diversos desafíos.

Queremos que nuestros alumnos ejerzan la profesión pensando y, por ello, hemos procurado superar las viejas estructuras pedagógicas del Derecho, según las cuales se enseñaba mecánicamente “a ejercer”, es decir, simplemente a reiterar de forma acrítica el conocimiento de las soluciones a los problemas del pasado.

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