Economía y Negocios

En el panel “Ocupación Juvenil: Educación e Igualdad de Oportunidades”, organizado por el Laureate Center for Youth Studies de la U. Andrés Bello, destacados expertos aseguraron que las causas tras los jóvenes que no estudian ni trabajan son diversas, y que se deben desarrollar políticas públicas y programas que apunten a la corresponsabilidad de las tareas domésticas y de cuidado.

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En los últimos años la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan en el país se ha estancado en 13%, de acuerdo con los datos de la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN). Para seguir disminuyendo el número de NINIs, los expertos coinciden en que se deben desarrollar políticas públicas que apunten a las diversas causas que originan este fenómeno.

Así se analizó en el panel “Ocupación Juvenil: Educación e Igualdad de Oportunidades”, organizado por el Laureate Center for Youth Studies (LCYS) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), y donde representantes del INJUV, la Dirección del Trabajo, la OIT y la CEPAL, así como investigadores de distintos centros de estudios profundizaron sobre esta temática. “Como Centro de Estudios de la Juventud tenemos la misión de contribuir al bienestar de la juventud de Chile, a través de estudios e investigaciones que permitan identificar los factores que lo afectan y realizar propuestas apropiadas de políticas públicas y estrategias”, asegura el Dr. Juan Antonio Rock, director de LCYS UNAB.

“Los NINIs no se puede tratar como un grupo homogéneo, y creer que con una sola política se va a solucionar el problema. Este un grupo heterogéneo donde hay realidades distintas, y si queremos seguir reduciendo esta tasa, tenemos que hacernos cargo de cada una de esas realidades“, explica el Dr. Juan Luis Correa, investigador de la Facultad de Economía y Negocios UNAB, quien realizó el estudio “Determinantes de la Decisión de No trabajar y No estudiar de los jóvenes en Chile”, que identificó las principales variables que inciden en que los jóvenes no estudien ni trabajen.

El estudio de LCYS UNAB estimó el efecto que tienen 12 variables sobre la probabilidad de ser NINI y respecto del género se determinó que una mujer de entre 15 y 29 años tiene 3 veces más probabilidad de ser NINI que un hombre, mientras que el embarazo aumenta la probabilidad de ser NINI en 6 veces.

“El concepto NINI tiene una connotación sumamente negativa”, asegura María Jesús Jaqueih, subdirectora del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), sin embargo, destaca que las razones por las cuales las mujeres, que representan el 69% de los NINIs en Chile, no se encuentran estudiando o trabajando tienen que ver con que están realizando labores domésticas o que están a cargo del cuidado de niños o adultos.

En esa línea, Pablo Morris, Jefe del Departamento de Estudios de la Dirección del Trabajo, apunta a que “este fenómeno, como cualquier otro que ocurre en el ámbito laboral o social, tienen muchos factores que influyen. Uno ve un grupo significativo de personas que no estudia ni trabaja, y eso es un síntoma, pero no puede quedarse con eso, porque desde el punto de vista del Estado uno tiene que desarrollar políticas públicas que resuelvan ese síntoma“.

Las razones tras los NINIs

La situación de Chile se condice con el panorama general que enfrenta América Latina, según los datos presentados en el encuentro por Juan Jacobo Velasco, Oficial Nacional de Información Laboral de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más del 50% de los jóvenes que no trabajan ni estudian se debe a que se dedican a quehaceres del hogar. “Acá un elemento muy importante que hay que dimensionar, todo lo que tiene que ver con políticas de conciliación trabajo-hogar, políticas para dar cobertura de seguridad social, políticas de cuidados, son prioritarias en el contexto de la situación de los NINIs“, recalca.

Al respecto, Jürgen Weller, Jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sostiene que “muchos de estos jóvenes trabajan en tareas domésticas, es discriminatorio decir que no trabajan solamente porque no trabajan en el mercado laboral“. Ante ello, precisa que es importante tomar en cuenta esta diferenciación cuando se trata, por ejemplo, de apoyar a hombres o mujeres que se dedican a quehaceres domésticos contra su voluntad.

Camila Arroyo, investigadora de Espacio Público, enfatiza que “los NINIs no existen, la mayoría sí cumple tareas productivas. En su mayoría, tanto en Chile como en Latinoamérica, están cuidando a familiares o están realizando labores dentro del hogar”, destacando que se trata de un fenómeno segmentado por género y socioeconómicamente. En esa línea, apunta que “es muy necesario seguir estudiando estas temáticas y escuchar a los jóvenes sobre cuáles son sus barreras”. “Hay barreras que uno no conoce, y que tienen que ver con el tema de los cuidados, que inhiben la decisión de salir a estudiar o trabajar. Ahí las políticas que uno más debiese estar levantando son políticas más estructurales, como una cadena de jardines infantiles para los jóvenes dentro de las universidades o en las comunidades”, agrega.

Para Juan Bravo, investigador del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), es clave que no se trate a los NINIs como un grupo homogéneo: “Aquí tenemos causas diversas, y por lo tanto la forma de atacar, si queremos reducir a los NINIs, es que tenemos que entender bien los problemas que los provocan”. Si esto tiene que ver con el género, explica, “tenemos que impulsar políticas de conciliación y corresponsabilidad. Las leyes tienen que ir cambiando para evitar lógicas culturales de ausencia de corresponsabilidad en el cuidado de los hijos”.

Por su parte, la subdirectora del INJUV asegura que “tenemos transitar a políticas públicas que sean más pertinentes específicamente para este grupo etario entendiendo las causas por las cuales están ahí”. Sobre el trabajo realizado por el organismo adelanta que están desarrollando un estudio de Corresponsabilidad Parental de manera de poder comprender este hecho, pero recalca que “el gran desafío es cómo transitamos de los estudios a políticas y programas que trabajen estos temas y generen cambios en el país”.

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