Los desafíos de Rodrigo Montero como director de la Escuela de Ingeniería Comercial
Economía y Derecho

En estos primeros meses a cargo de una de las escuelas de la FEN UNAB, el académico e investigador ha debido combinar el manejo de la contingencia producto de la pandemia con las tareas que presenta a futuro la carrera. Sobre lo que se viene, destaca que uno de los desafíos más importantes es la construcción del nuevo plan de estudios.

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En marzo pasado, el economista Rodrigo Montero arribó a la Universidad Andrés Bello (UNAB) para asumir la dirección de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Facultad de Economía y Negocios (FEN). En medio de un escenario complejo producto de la emergencia sanitaria por COVID-19, se ha hecho cargo de una de las escuelas más grandes de la casa de estudios.

“A pesar de las dificultades que nos impone el contexto actual que estamos viviendo, hemos podido abordar de buena forma la virtualización de las clases presenciales”, asegura el académico. Para lograrlo, destaca, ha sido clave contar con una plataforma como Blackboard –donde todos los cursos ya tenían su Aula Virtual creada– y que gran parte del cuerpo docente estuviera capacitado en esta materia.

Sobre las problemáticas, sostiene que una de las más importantes ha sido la conectividad, tanto de académicos como de estudiantes, ya que no todos contaban con una buena conexión que les permitiera dictar o seguir las clases de manera virtual. “Estos problemas se fueron canalizando y buscando soluciones. En el caso de los estudiantes, por ejemplo, la Universidad implementó un plan de apoyo a través de la entrega de dispositivos de Banda Ancha Móvil (BAM), que les ha permitido poder seguir con sus clases”, explica.

A esto se han ido sumando nuevos desafíos, entre los cuales está la implementación de evaluaciones de manera virtual: “Esto nos presentó un nuevo reto, en el sentido que los profesores tuvieron que interiorizarse en el desarrollo de instrumentos que pudieran certificar aprendizajes. Para este proceso también se realizaron capacitaciones a los docentes y se trabajó en el desarrollo de pruebas que apelen más al razonamiento crítico y al análisis”.

Junto con el manejo de la contingencia, Montero también ha debido combinar esto con los desafíos que presenta a futuro la carrera. Al respecto, recalca que “el desafío más importante es la construcción del nuevo plan de estudio de la carrera”. “Estamos trabajando en las innovaciones que éste requiere y en un nuevo perfil de egreso del Ingeniero Comercial acorde a los tiempos que estamos viviendo hoy”.

De vuelta a la academia

Montero es Doctor en Economía de la Universidad de Chile y hasta marzo pasado se desempeñaba como Jefe del Departamento de Estudios de la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda. Durante once años fue académico e investigador de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales, donde también dirigió la Escuela de Ingeniería Comercial entre 2014 y 2018. Sus líneas de investigación tienen relación con el mercado laboral, la evaluación de impacto de políticas sociales y la economía de la felicidad.

  • ¿Por qué decidiste aceptar el desafío de asumir la dirección de la Escuela de Ingeniería Comercial UNAB?

Para mí representaba una linda oportunidad de poder volver a lo que más me apasiona: la docencia y la investigación. ¿Y por qué la UNAB? Porque se trata de una universidad con un tremendo prestigio, tradición y trayectoria. Yo ya había sido director de escuela en la UDP, pero este nuevo desafío era muy interesante porque la Escuela de Ingeniería Comercial de la UNAB es muchísimo más grande y más complejo. Tiene presencia en distintas sedes y campus, a lo que se suman diferentes modalidades y jornadas, por lo que es un gran desafío poder hacerme cargo de esta Escuela. Lo veo como una valiosa oportunidad para seguir desarrollándome profesionalmente. Estar en la UNAB es un privilegio.

  • ¿Cuáles son tus expectativas dentro de esta escuela tan diversa?

El desafío más importante es la construcción del nuevo plan de estudios de la carrera. Estamos trabajando en las innovaciones que éste requiere y en un nuevo perfil de egreso del Ingeniero Comercial acorde a los tiempos que estamos viviendo hoy, con las habilidades y conocimiento que se necesitan para poder desempeñarse en un mercado laboral que realmente es muy competitivo. La carrera de Ingeniería Comercial es dictada prácticamente por todas las universidades del país, entonces es muy importante hacer una propuesta de valor con un sello diferenciador y en eso estamos enfocados.

Construyendo sobre pilares

  • ¿Qué sello diferenciador te gustaría dejar como director de la Escuela de Ingeniería Comercial UNAB?

En particular siempre me ha marcado el tema de la excelencia académica. Para mí, lo más importante es que la formación académica que entregamos a nuestros estudiantes sea de primer nivel. Esto implica tener protocolos estrictos en temas de gestión académica y contar con un cuerpo docente que vaya a la vanguardia en términos de técnica y métodos de enseñanza, que innove en el aula y que utilice todas las herramientas tecnológicas que tenemos, tal como lo estamos viviendo actualmente.

Los académicos tienen que ser agentes innovadores en el aula, capaces de desafiar a nuestros estudiantes y de llevarlos un paso más allá. Hoy la población estudiantil es muy diversa y necesitamos hacernos cargo, y para eso es clave ampliar el abanico de alternativas y de estrategias que tenemos. Todo eso está detrás de una formación académica de excelencia.

  • Y respecto de eso, ¿qué tan clave resulta contar con un cuerpo docente dedicado a la investigación?

Contar con profesores que estén realizando investigación académica en sus áreas y que estén aportando a la creación de nuevo conocimiento es muy importante. Ahí hay una sinergia muy positiva y que, por lo tanto, tenemos que tratar de incentivar. Por cierto, que hay profesores que nos pueden aportar desde otras áreas, como la formación docente. Eso también me interesa mucho y de ellos espero también poder motivarlos a tener constantemente una innovación en sus métodos de enseñanza.

  • ¿Qué rol juegan en este desafío algunos de los pilares claves que tiene la FEN UNAB, como la internacionalización y el emprendimiento?

La internacionalización es sin duda algo fundamental en la formación de nuestros estudiantes, sobre todo en aquellos que están interesados en aportar en el mundo de los negocios. Necesitamos formar profesionales que tengan una experiencia de internacionalización y para eso tenemos distintas alternativas. Obviamente el intercambio estudiantil es lo que primero salta a la vista, pero hay otras formas de entregarles esa experiencia, como, por ejemplo, cursos dictados en otro idioma, y no me refiero a cursos de inglés, sino que a cursos en inglés. Puedes enseñarles Marketing o Microeconomía en inglés y eso también es una experiencia de internacionalización. Por otro parte, también puedes traer profesores investigadores que hagan pasantías acá y mientras las realizan pueden dictar algunas clases, eso también genera una experiencia internacional.

Y el emprendimiento también es un elemento importante. Precisamente, dado el contexto actual, resulta clave poder identificar necesidades en el mercado y conocer herramientas que les permita llevar a cabo sus ideas. Son dos pilares fundamentales en la formación de cualquier ingeniero comercial y son dos áreas en las que queremos avanzar decididamente con el nuevo plan de estudio.

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