Facultad de Economía y Negocios

En el encuentro –organizado por la Facultad de Economía y Negocios junto a la Facultad de Derecho–, Alejandra Sepúlveda presentó el informe “Género, Educación y Trabajo: Avances, contrastes y retos de tres generaciones”, y destacó la relevancia de trabajar en los temas que apunten a acelerar la equidad de género.

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¿Cuánto más debemos esperar para equiparar la cancha? Con esa pregunta Alejandra Sepúlveda, Directora Ejecutiva de Comunidad Mujer, cerró la charla que dictó ante estudiantes de Ingeniería Comercial y Derecho de la Universidad Andrés Bello (UNAB), en la que mostró la evolución de tres generaciones en aspectos tan relevantes, como educación y trabajo, y los desafíos que aún quedan pendientes en materia de equidad de género.

“Hay algunos estudios del World Economic Forum que calculan que si nosotros no hacemos nada para transformar esta realidad nos vamos a demorar 200 años en alcanzar indicadores de equidad de género”, explicó en su ponencia con la que se dio inicio al Ciclo de Diálogos Academia y Sociedad 2019: Mujeres Líderes, organizado por la Facultad de Economía y Negocios (FEN) en conjunto con la Facultad de Derecho.

“Los invito a todos a ponerse estos lentes de género y a mirar la realidad de esa manera para ir avanzando”, recalcó Sepúlveda, experta en temas de género, participación económica y política de las mujeres, y quien desde su cargo ha desarrollado alianzas público-privadas y ha realizado consultorías nacionales e internacionales a gobiernos y distintas organizaciones para promover el balance de género en las empresas e instituciones públicas y privadas.

En esa línea, apuntó al rol que deben jugar las universidades en este relevante tema: “La academia tiene un rol fundamental en términos de investigación, es muy importante seguir promoviendo estudios e investigaciones que vayan analizando las distintas aristas de la desigualdad de género, pero también creo que tienen un rol muy importante como formadores, como formadores en el aula es importante que se pongan estos lentes de género”.

Y así, agregó, “estimular a los mismos alumnos para que vean estas temáticas, es importante que puedan analizar desde los espacios y la expertise de las distintas carreras cómo se puede aplicar la perspectiva de género”.

La evolución de la sociedad chilena

En su participación en el Ciclo de Diálogos Academia y Sociedad 2019, Alejandra Sepúlveda presentó los resultados del Informe GET 2018 “Género, Educación y Trabajo: Avances, contrastes y retos de tres generaciones”, en el que detalló se abordaron las siguientes preguntas de investigación: ¿Cómo evolucionan las vidas de hombres y mujeres a medida que envejecen? ¿Es igual para todas las generaciones de hombres y mujeres? ¿Hay diferencias entre las generaciones más jóvenes y las generaciones de las madres y abuelas y padres y abuelos?.

“Esto que se transformaron en preguntas de investigación son las respuestas a un estudio previo, donde lo que hicimos fue dibujar una fotografía de las brechas de género en Chile. Y en esta oportunidad, lo que quisimos fue hacer una película. Tener una mirada de trayectoria, mirar qué ha pasado con las generaciones de hombres y mujeres en Chile en las últimas décadas”, precisó.

Al respecto, explicó que, a través del análisis de datos que proveen estudios como la Encuesta Casen, la Encuesta Suplementaria de Ingresos y la Encuesta de Empleo, se realizó un seguimiento a tres generaciones: aquellos que nacieron en 1940, 1960 y 1980, y que llegaron a la adultez en 1960, 1980 y 2000, respectivamente. Y se analizaron cinco indicadores: Escolaridad, Inactividad, Participación Laboral, Salarios y Pensiones. “Indicadores que son muy relevantes para mostrar el ciclo de vida de hombres y mujeres analizados bajo esta perspectiva de género y también para poder mostrar esta cadena de valor que existe entre educación y trabajo”, aseguró.

Sobre los principales hallazgos detalló que en relación con los años de escolaridad se determinó que las mujeres más jóvenes ya superaron la desventaja que tuvieron las generaciones previas, mientras que sobre participación laboral se detectó que las mujeres han dado un salto gigantesco, mientras que en los hombres prácticamente no ha cambiado. Sin embargo, sobre este último punto destacó que el estudio arrojó que a medida que la mujer envejece, su participación laboral crece, por lo menos hasta los 50 años.

“Esto es muy relevante, porque normalmente uno tiende a pensar que en la medida que envejecen participan menos, y eso no es así”, sostuvo, y adelantó que la razón tras esto es la maternidad. “La maternidad hoy día en Chile es una barrera importante para la participación laboral de las mujeres, no sólo para su acceso al mundo del trabajo, sino que también para su permanencia en el mundo del trabajo”. En cuanto a este relevante punto resaltó que están pasando cosas importantes en el Congreso, como la discusión de un proyecto de ley de reforma a la sala cuna, que –explicó– “en términos de costos equipara el costo de contratación entre hombres y mujeres”.

El estudio de Comunidad Mujer ratificó que la brecha salarial de género aumenta a medida que las mujeres envejecen. “Tenemos una brecha persistente, que en regiones es peor. En regiones todos los indicadores de los que les he hablado son peores, sólo la brecha salarial es menor, y eso es sólo porque ambos, hombres y mujeres, ganan menos”, explicó. “La alta centralización de nuestro país es un problema que debe discutirse con perspectiva de género”, recalcó.

La experta concluyó su exposición resaltando que la educación es crucial para las mujeres, pero “no basta acceso a la educación, se necesita una educación no sexista”. Sobre los desafíos pendientes apuntó que “la mayor responsabilidad la tenemos las personas, porque cada uno puede desde su espacio individual y también desde su espacio colectivo, colaborar haciendo visibles estos temas y no naturalizándolos. Lo peor que nos puede pasar es que estos se transformen en temas invisibles“.

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