Concepción

La profesional, quien asumió el desafío de ser la primera Decana mujer de la Facultad de Derecho de la Universidad, aseguró que sus prioridades serán ofrecer a los estudiantes docencia de calidad, aumentar la investigación científica y trabajar para que la unidad tenga un rol cada vez más preponderante en lo académico y social.

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La nueva Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Carolina Schiele Manzor, asumió su cargo el pasado 15 de noviembre. Estos meses se ha dedicado completamente a internalizarse en el funcionamiento de la Facultad, siempre manteniendo presente su objetivo de trabajar por la modernización y mejora continua de ésta.

Experiencia para poder lograr este desafío no le falta. Carolina Schiele es abogada, Magíster en Ciencias Jurídicas y Doctora en Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y previamente se desempeñó como directora del área de Derecho Privado de la Facultad de Derecho de la Universidad Central.

Tras su nombramiento se mostró contenta por la confianza depositada en ella, quien además quedará en la historia de la UNAB como la primera Decana mujer de esta Facultad.  “Es un tremendo desafío porque ésta es una de las Facultades de Derecho más grandes de Chile en términos de estudiantes y de su complejización”, aseguró la abogada.

– ¿Qué siente al haber sido elegida la primera Decana de la Facultad de Derecho UNAB?

Siento mucha alegría y orgullo, especialmente porque la abogacía en general y la vida académica en el área de las ciencias jurídicas, es más bien una profesión masculina y son los hombres los que preferentemente logran avanzar en ella exitosamente. Creo que en esto la UNAB, a diferencia de otras universidades, ha sido pionera, ya que viene desde hace tiempo buscando la paridad de participación entre hombres y mujeres en cargos de dirección y altas jefaturas. Basta con observar quienes somos decanos, prácticamente hay paridad y eso hace que la institución se enriquezca mucho. Yo no soy una novedad dentro de esta institución, sí tal vez para la Facultad, lo que me parece extraordinario.

– ¿Cuáles son los principales objetivos que se ha planteado para su gestión?

Asumir un decanato es un enorme reto para cualquiera y agradezco mucho que la Universidad haya confiado en mí para este cargo. Es un tremendo desafío porque ésta es una de las Facultades de Derecho más grandes de Chile en términos de alumnos y su complejización. Mis prioridades son que esta unidad académica responda a la realidad institucional, que se ponga a la par con otras facultades de la UNAB en términos de ofrecer a nuestros alumnos docencia en aula de calidad, avanzar en productividad científica y, por otro lado, que resalte en la vida académica y social dentro de las Facultades de Derecho de Chile. Nos propusimos estar nuevamente entre las mejores del país y creo que tenemos esa posibilidad. Desde luego, los resultados no los veremos inmediatamente, los cambios requieren de algún tiempo, mucho trabajo conjunto y el apoyo de las Vicerrectorías y altas autoridades.

– ¿Qué mensaje le entregaría a los estudiantes y futuros abogados de la Facultad?

Que se tomen su paso por la Universidad con responsabilidad. Derecho es una carrera que requiere, por sobre todo, perseverancia y paciencia, eso es lo que determina a los buenos abogados o estudiosos del Derecho, mucho más tal vez que la inteligencia o lo brillantes que sean. Queremos invitar a nuestros estudiantes a pensar esta profesión desde la ética, la humildad y la justicia, a entender que el Derecho está al servicio de la persona humana. A eso los invito, a preparase para el futuro, a tomarse estos años en serio, a estudiar y trabajar con mucho esfuerzo y participar de la vida universitaria activamente, para perfeccionarse y ser lo mejor que puedan en todo lo que hagan.

– ¿Hay algún desafío especial para quienes estén estudiando Derecho hoy?, ¿se ha generado un cambio en el sello de lo que debe ser un abogado?

Ha habido cambios. La gran cantidad de abogados que juran hoy en día ante la Corte Suprema, determinan la formación que esperamos darles a nuestros estudiantes y cómo, además, ellos deben situarse frente a las exigencias de la vida. Los cambios van a continuar, hay que ver que estamos en mundo cada vez más global, complejo e inmediato. Ya no basta con obtener las mejores calificaciones, a los alumnos también debemos prepararlos también a ser inclusivos, trabajar en equipo, a continuar estudios y especializarse. Los desafíos están en pensar cómo puedo resolver los nuevos problemas que vienen aparejados a la globalización, uso de nuevas tecnologías, manejo de datos personales, y para eso tenemos que preparar a nuestros estudiantes lo mejor posible. Debemos entregar una formación integral, moderna, centrada en el aprendizaje, que los prepare para pensar en soluciones y los motive a atreverse frente a la infinidad de posibilidades que ofrece este ejercicio profesional.

Fotografías: Carolina Corvalán – UNAB.

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