Dra. Karen Correa: el Desierto de Atacama es un laboratorio natural para la explorar Marte
Considerado el lugar más seco de la Tierra, el desierto se revela como clave para entender Marte. Así lo destacó la académica en el simposio "De Iberoamérica al Espacio", anticipando el evento que albergará UNAB en 2026.
El Simposio «De Iberoamérica al Espacio», organizado por la Universidad Nacional de Itapúa (Paraguay) y la Red Española de Planetología y Astrobiología (España), reunió a destacados científicos internacionales, entre ellos, la Dra. Karen Correa, directora de la Escuela de Ciencias de la Tierra de la Universidad Andrés Bello (Chile). Su presentación, titulada «Atacama como análogo terrestre», se centró en las características únicas del Desierto de Atacama y su relevancia para la investigación planetaria, particularmente en el estudio de Marte.
La principal de estas particularidades, destacó la geóloga, es el bajo nivel de precipitaciones, inferiores a 2 mm/año en su núcleo, y zonas donde no se registran lluvias desde hace décadas, lo que convierte a nuestro desierto en el más seco del planeta. Esta hiper-aridez, producto las corrientes del Pacífico Sur, la corriente de Humboldt y la barrera orográfica de los Andes, lo convierte en un análogo ideal para estudiar las condiciones extremas de Marte.
En el ámbito geológico, señaló la presencia de formaciones como yardangs, canales invertidos y depósitos evaporíticos, que comparten características con los observados en el planeta rojo por misiones como Mars Express y los rovers de la NASA . Por ejemplo, destacó la identificación de sílice amorfa, sulfatos, percloratos y óxidos de hierro, compuestos también detectados en Marte. “Estos hallazgos permiten ensayar técnicas de espectroscopía y validar instrumentos científicos antes de su uso en misiones espaciales”, apuntó.
Vida microbiana
La Dra. Correa también abordó el potencial astrobiológico del Atacama. Mencionó estudios que han detectado comunidades microbianas adaptadas a suelos extremadamente secos y salinos, como el trabajo de Warren-Rhodes et al. (2019), que encontró ADN bacteriano en zonas subsuperficiales. Estos resultados subrayan la dificultad de detectar vida incluso en la Tierra, lo que tiene implicaciones para la búsqueda de biosignaturas en Marte.
En el ámbito tecnológico, en tanto, resaltó proyectos como el Atacama Rover Astrobiology Drilling Studies (ARADS) de la NASA, que ha utilizado el desierto para probar rovers, sistemas de perforación y técnicas de análisis de muestras en condiciones análogas a las marcianas.
Al finalizar, enfatizó la importancia de continuar investigando el Desierto de Atacama como modelo para entender procesos geológicos y biológicos en Marte, así como para desarrollar herramientas que faciliten la exploración espacial. Entre las perspectivas futuras, mencionó la expansión de simulaciones astrobiológicas en salares y el uso de inteligencia artificial para mapear microambientes extremos.
El simposio no solo fue una vitrina para mostrar territorios de interés como La joya y Pichu Pichu, el Desierto de la Tatacoa en Colombia, Lanzarote y otros análogos terrestres, sino también la antesala del Simposio Iberoamericano de Ciencias de la Tierra 2026, que organizará la Universidad Andrés Bello.