Dra. Elizabeth López: «Las familias son un pilar en la construcción de hábitos de salud bucal desde la infancia»
La académica de la Facultad de Odontología UNAB, Dra. Elizabeth López, distinguida con el Premio Paulina Starr 2026, analiza el estado actual de la salud bucal infantil en Chile y los desafíos pendientes.
La caries dental es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y comienza desde edades muy tempranas. En Chile los estudios epidemiológicos disponibles muestran mejoras en la última década, aunque persisten brechas importantes según el territorio y el nivel socioeconómico de las familias. Programas como Sembrando Sonrisas, el control CERO y las prestaciones GES odontológicas han cambiado el enfoque hacia la prevención, pero el desafío de garantizar una infancia libre de caries sigue vigente.
Para abordar este panorama conversamos con la Dra. Elizabeth López, académica de la Facultad de Odontología UNAB, cirujana dentista con una amplia trayectoria en salud pública que incluye su paso como jefa del Departamento de Salud Bucal, del Programa Nacional de Inmunizaciones y de la Dirección de Prevención y Control de Enfermedades (DIPRECE) del Ministerio de Salud. La profesional, que suma 41 años de ejercicio y un magíster en Bioética obtenido en 2023, ha centrado buena parte de su trabajo en la formación de nuevas generaciones y en la gestión sanitaria vinculada a la salud bucal.
Su trayectoria fue reconocida en marzo de 2026 con el Premio Paulina Starr, que otorga el Colegio de Cirujanas y Cirujanos Dentistas de Chile AG en el marco del Día Internacional de la Mujer. La distinción honra la memoria de la primera mujer cirujana dentista titulada en el país y destaca a quienes han dejado huella en la gestión sanitaria y la formación de nuevas generaciones. En esta entrevista, la Dra. López repasa el estado de la salud bucal infantil en Chile, las principales brechas, el rol de la familia y de la escuela, y los desafíos que vienen.
¿Cómo describiría hoy el estado de la salud bucal de los niños y niñas en Chile? ¿Qué indicadores reflejan mejor esta realidad?
La caries dental es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y comienza a edades muy tempranas. En Chile, los estudios de 2007 y 2010 mostraron que su prevalencia aumentaba entre los 2 y los 6 años, con mayor carga en los grupos socioeconómicos más vulnerables. Esa evidencia impulsó el rediseño del programa de salud bucal con un enfoque preventivo considerando los determinantes sociales de la salud en su planificación. Dentro de estos podemos encontrar el programa Sembrando Sonrisas que se desarrolla en los jardines infantiles, el programa CERO desde los 6 meses de edad y la garantía de atención a los niños de 6 años a través del GES.
No existen datos actualizados y comparables con la encuesta nacional de 2007, pero un estudio de la Dra. Karen Danke y colaboradores, que analizó registros de atención de más de un millón de niños de 6 años en los Servicios de Salud, muestra una mejora entre 2012 y 2019. Esto coincide con la evaluación de las metas sanitarias al 2020, que buscaban subir la prevalencia de niños libres de caries de 29,6% a 40%. En los jóvenes de 12 años, el índice COPD bajó de 2,99 a 2,01 entre 2010 y 2019.
Los resultados de las intervenciones preventivas se observan en el largo plazo, más aún cuando intervienen factores biológicos, conductuales y sociales. La tendencia hacia una menor prevalencia y severidad de la caries en niños de 6 y 12 años sugiere que los programas preventivos en Chile van en la dirección correcta. Próximamente se publicará un estudio FONIS de la Universidad de los Andes que actualizará la información epidemiológica del país.
¿Existen diferencias significativas en salud bucal infantil según la zona geográfica o el nivel socioeconómico? ¿Dónde se concentran las mayores brechas?
Las enfermedades bucodentales muestran desigualdades importantes que afectan de forma desproporcionada a los grupos más vulnerables, según el Informe sobre la situación mundial de la salud bucodental de la OMS (2022). En Chile esa realidad también se observa en la población infantil. La encuesta nacional de 2007 mostró mayor prevalencia de caries en los niños de 6 años del área rural y de nivel socioeconómico bajo, y el estudio de la Dra. Danke confirma amplias diferencias territoriales, con alta variabilidad entre regiones y Servicios de Salud.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo que hoy inciden en la salud bucal de los niños chilenos, y qué rol cumple la familia en revertirlos?
El desarrollo de una buena salud bucal en la infancia resulta de la interacción entre el entorno familiar, el acceso a servicios de salud, la educación, las condiciones de vida y las políticas públicas. En este contexto, las familias desempeñan un rol importante en la incorporación de hábitos saludables desde la primera infancia.
La caries es una enfermedad ampliamente prevenible, pero sigue siendo muy frecuente por la combinación de factores biológicos, conductuales, familiares y sociales.
Entre los principales factores de riesgo está el consumo frecuente de azúcar, como las bebidas azucaradas, y una higiene bucal insuficiente. Se recomienda el cepillado al menos dos veces al día con pasta dental fluorada, escupiendo en lugar de enjuagar, y cepillarse siempre antes de dormir. También inciden hábitos como dormir con mamadera con leche o líquidos azucarados, el consumo nocturno de alimentos cariogénicos y la alimentación a libre demanda con productos azucarados.
La evidencia muestra mayor frecuencia de la enfermedad en familias con menor nivel socioeconómico, menor escolaridad, menor alfabetización en salud y menor acceso a atención odontológica, determinantes sociales que influyen en las condiciones de vida y determinan las inequidades en salud bucal. La caries es prevenible, y dentro de las medidas que se recomiendan son una alimentación baja en azúcares libres, cepillado dental con pasta fluorada al menos dos veces al día, controles odontológicos desde el primer año de vida y una participación activa de la familia en la supervisión de estos hábitos. Padres y cuidadores son los principales agentes para proteger la salud bucal de los niños y establecer conductas que perduren toda la vida.
Programas como Sembrando Sonrisas o las prestaciones GES odontológicas, ¿han logrado un impacto real en la reducción de caries en la infancia? ¿Qué falta por avanzar?
Es difícil asociar un programa preventivo a un impacto específico en salud, sobre todo en una enfermedad con múltiples factores de riesgo como la caries y con resultados que se observan en el largo plazo. Los datos disponibles sí muestran avances, entre ellos los que aporta la fluoruración del agua potable, vigente en la mayor parte del país.
Aún falta consolidar el Plan Nacional de Salud Bucal 2021-2030 y sus metas centradas en el fortalecimiento de la promoción de salud y la prevención, el mejoramiento de los sistemas de vigilancia de enfermedades bucales, el impulso de mayor investigación, con evaluaciones cualitativas y estudios de costo efectividad y costo ahorro, y el reforzamiento de las competencias en los procesos de formación profesional orientados a la prevención.
¿Qué rol debería jugar el sistema escolar en la prevención y educación en salud bucal desde la primera infancia?
El sistema escolar tiene un rol central en la prevención y educación en salud bucal desde la primera infancia. Los Establecimientos Educacionales Promotores de la Salud (EEPS), estrategia conjunta de los Ministerios de Salud y Educación para formar hábitos de vida sana, incluyen la salud bucal entre sus focos, con enseñanza del cepillado correcto después de comer, uso de flúor y espacios seguros para el aseo dental. La incorporación de los establecimientos a esta estrategia, sin embargo, es voluntaria.
El trabajo intersectorial entre salud y educación es un motor de cambio que permite facilitar y articular acciones conjuntas en favor de la comunidad. Es así como la carrera de Odontología UNAB participa en las mesas intersectoriales de salud bucal que lideran las Seremis de Salud en la Región Metropolitana, Valparaíso y Bío Bío, un espacio que ha permitido aportar desde la academia al bienestar de las personas, especialmente a los niños y niñas vulnerables de educación básica, con intervenciones de prevención y educación en salud bucal, entre las múltiples actividades de colaboración que se han realizado..
Pensando en los próximos años, ¿qué desafíos debería asumir Chile para mejorar la salud bucal infantil, y qué mensaje les daría a las familias?
Persisten brechas según nivel socioeconómico, territorio y nivel educacional, aunque los programas odontológicos y las estrategias preventivas implementadas en el tiempo han permitido avanzar hacia una población infantil más sana. El desafío es seguir mejorando la alfabetización en salud bucal de las familias y las comunidades, ampliar la prevención hacia la Educación Básica y aumentar la intersectorialidad y la participación ciudadana.
Como país, también es necesario enfrentar los determinantes sociales y comerciales de la salud bucal, como la pobreza, la educación, la alimentación poco saludable y cariogénica, y el acceso al agua potable fluorurada y a los servicios de salud, por lo que es sumamente importante mantener los programas odontológicos que están disponibles en el sistema público del país al cual accede la mayor parte de la población que vive en Chile y avanzar con políticas públicas para la prevención de los factores de riesgo de las enfermedades bucales.
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