Dos estudiantes UNAB clasifican con «Las Diablas» al Mundial 2026 y cuentan el esfuerzo detrás del histórico logro
Chile selló un hito deportivo al clasificar por segunda vez consecutiva a un Mundial de hockey césped. Dos jugadoras y estudiantes de la U. Andrés Bello, Denise Rojas y Simone Avellini, relatan cómo compatibilizan estudios y alto rendimiento en el camino hacia la cita planetaria que se disputará en Países Bajos y Bélgica en agosto.

Ante un público eufórico en el Centro de Entrenamientos y Competencias Claudia Schüler, “Las Diablas” lograron una histórica clasificación al Mundial FIH 2026 tras superar a Japón en una dramática definición por shoot-outs y vencer a Australia en la final del torneo clasificatorio disputado en Santiago.

La selección chilena aseguró su cupo mundialista tras empatar 1-1 con Japón —con un gol agónico de Doménica Ananías a 90 segundos del final— y vencer luego 2-0 en los shoot-outs, con la arquera Natalia Salvador como figura destacada. En la final del torneo, Chile coronó la semana perfecta superando 1-0 a Australia.
UNAB desde adentro
Dos estudiantes de la Universidad Andrés Bello forman parte del plantel que llevará la camiseta chilena al Mundial: Denise Rojas (Ingeniería en Administración de Empresas) y Simone Avellini (Terapia Ocupacional).
Denise, de 30 años, afirma que el apoyo de la UNAB ha sido clave para este objetivo: “La verdad es un lujo poder tener todas las herramientas para entrenar con los horarios y la intensidad que lo da la selección. He tenido apoyo en todas las áreas… He estado fuera de Chile compitiendo y me dieron todas las facilidades para seguir con la carrera. Eso se agradece muchísimo”.

Denise Rojas, estudiante de Ingeniería en Administración de Empresas UNAB
Sobre la clasificación, la kinesióloga y estudiante de ingeniería en Administración de Empresa en la UNAB sostiene que “es un sueño… esta vez fue distinto: jugar una final con un top 10, hacer una campaña perfecta y ver a la gente emocionarse. Es el máximo premio que puede tener una jugadora”.
La joven también destaca cómo su carrera la ha fortalecido: “Ingeniería en Administración de Empresas potenció un lado que tenía escondido. Si yo crezco y llego a un máximo rendimiento, empujo al equipo a hacer lo mismo. La comunicación, organización y saber pedir ayuda son claves. Mi familia, amigos y profesores me motivan para que esto sea posible”, subraya.
Se puede todo cuando uno quiere. El proceso es difícil, pero cada logro es un triunfo en la vida. Ser ejemplo de estudiar y representar al país es convicción, esfuerzo y perseverancia.
A sus 25 años, cursando cuarto año de Terapia Ocupacional UNAB, Avellini reconoce la exigencia de compatibilizar estudios y deporte: “Siempre es difícil, estamos corriendo para todos lados, pero he tenido la suerte de que me ayuden a compatibilizar pruebas, trabajos y giras. Eso me permite rendir bien en ambas áreas”.

Simone Avellini, estudiante Terapia Ocupacional UNAB.
Sobre la clasificación al mundial, la deportista-estudiante es categórica: “Es realmente un sueño… que todo el sacrificio dé resultados es lo más gratificante. Estar en casa, con familia y amigos, no tiene precio.”
Según la joven, la formación en Terapia Ocupacional también juega un rol en la cancha: “El trabajo en equipo es fundamental. Me hace preocuparme de la persona más que de la jugadora: entender, empatizar y acompañarnos en procesos duros.”
Y sobre el Mundial, la seleccionada nacional destaca que “lo visualizo como una oportunidad enorme para seguir creciendo. Quiero llegar en mi mejor nivel y aportar donde me toque.”
Un Mundial que invita a soñar
El Mundial FIH 2026 se disputará entre el 15 y el 30 de agosto en Wavre (Bélgica) y Amstelveen (Países Bajos), en un formato conjunto que reunirá a las 16 mejores selecciones del planeta. Es la segunda participación consecutiva de Chile en la cita femenina.
La clasificación obtenida en Santiago no solo posiciona al hockey chileno entre las potencias emergentes, sino que también refleja el valor del deporte universitario y del acompañamiento académico en carreras de alto rendimiento.
“Todo es posible. No es fácil, hay que organizarse, priorizar y hacer sacrificios, pero vale la pena. El deporte te enseña disciplina y resiliencia”, reconoce Simone Avellini.
“Las Diablas” ya piensan en agosto. Y Chile, una vez más, se ilusiona.
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