Diario Estrategia | Frutillas con chocolate
Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la UNAB, abordó sobre los riesgos sanitarios del consumo de frutillas con una supuesta cobertura de chocolate en el litoral central.
En una columna publicada por Diario Estrategia el 14 de febrero de 2026, el director de Química y Farmacia de la UNAB, QF Fernando Torres, explicó el reciente caso de frutillas supuestamente cubiertas de chocolate en las costas del litoral central.
El docente explicó que las dudas generadas sobre la cobertura implican que el producto no debe ser consumido por las personas, debido a su dudosa procedencia.
Además, el experto valoró las inspecciones de la autoridad sanitaria para
detectar de qué se trata esta “cobertura”, que puede generar diversos inconvenientes de salud a las personas, sobre todo, a menores de edad.
¿Qué tienen las frutillas?
Señor director:
La reciente difusión de la venta en playas del litoral central de frutillas cubiertas con un supuesto “baño de chocolate” ha encendido una legítima alarma sanitaria.
Las fiscalizaciones realizadas por autoridades locales y la Seremi de Salud evidenciaron que estos productos se venden de forma ambulante, sin autorización ni resolución sanitaria, y sin cumplir con la cadena de frío ni con las normas básicas de inocuidad alimentaria.
Aún más preocupante es la naturaleza de la cobertura utilizada.
El hecho de que no se derrita pese a la exposición directa al sol ha generado dudas sobre su composición y sobre la posibilidad de que no corresponda a un alimento apto para consumo humano.
La autoridad ya anunció análisis para determinar su contenido y reforzó las inspecciones en terreno.
Consumo en puntos autorizados
Es fundamental recordar que consumir alimentos adquiridos en lugares no autorizados implica un riesgo real para la salud debido a la posible presencia de contaminantes, mala manipulación o ingredientes no permitidos.
Estos peligros pueden derivar en intoxicaciones u otras complicaciones, especialmente en grupos más vulnerables como niños y adultos mayores.
Como ciudadanía, debemos optar por establecimientos formales que aseguren buenas prácticas y exigir una fiscalización rigurosa que permita resguardar la salud pública.
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