18 Abril 2024

Diario El Sur | Violencia intrafamiliar: una historia transgeneracional

La psicóloga de la Unab sede Concepción, Claudia Riquelme Arroyo, se refiere a la realidad, efectos y consecuencias de la violencia intrafamiliar en la sociedad chilena.

Hablar de violencia intrafamiliar aún es una realidad que existe en nuestra sociedad. Para abarcar esta temática, su génesis, efectos y consecuencias, la psicóloga de la U. Andrés Bello sede Concepción, Claudia Riquelme Arroyo, se refiere en esta columna a este asunto.

La constitución emocional de la familia, en la que priman dependencias afectivas y biológicas en un contexto de habitualidad, brinda un espacio para dar y recibir amor, protección y contención, pero igualmente puede ser el escenario de conductas que ocultamos de otros.

En familia desplegamos nuestra esencia, entablándose una norma social implícita que señala lo que allí ocurre como resorte de lo privado, por lo tanto, la familia si bien es la principal institución de la sociedad, resulta ser un subterráneo que alberga experiencias dolorosas.

A partir de esta mirada se comprende la realidad desde una madeja compleja de vivencias, ideales, sensaciones y afectos que intrincan y justifican actitudes y lealtades, por ello, somos indulgentes con el propio subterráneo y simpatizamos con los subterráneos ajenos.

Violencia intrafamiliar

“La ropa sucia se lava en casa” y, por lo tanto, muchas veces justificamos conductas violentas propias y ajenas, ya que rechazarlas o cuestionarlas, resulta muy amenazante.

violencia intrafamiliarMaltrato hacia la infancia y violencia de pareja quedan expuestas en noticias que diariamente reciben atención morbosa, pero que no han calado lo suficiente y siguen considerándose una realidad ajena, propia de sectores desfavorecidos, sin percatarnos que es una realidad al acecho, que mantiene diversas variables explicativas.

Tanto la pobreza como la exclusión social son ingredientes estresantes que aumentan el riesgo de violencia, pero no podemos confundirnos y justificar la violencia intrafamiliar como un efecto meramente social y económico.

El maltrato hacia los miembros más vulnerables de la familia no se vincula con la condición socioeconómica de las personas.

Cifras y realidad

El 56,9% de los cuidadores de niños, niñas y adolescentes reconocen el uso de agresión psicológica en la crianza y un 32,5%, informan agresión física, porcentajes que superan los índices de vulnerabilidad socioeconómica, y nos obligan a pensar que, en esas familias, la violencia no solo se ejerce hacia los hijos, sino que se instala desde el inicio de la historia familiar, en la relación pareja.

Históricamente la conducta violenta se ha naturalizado y justificado como propia de los hombres, sin embargo, en el seno familiar también se tejen historias y dinámicas transgeneracionales.

¿Qué caracteriza a las personas que ejercen violencia hacia sus parejas?

Estos sujetos habitualmente son inestables emocionalmente, tienen estilos afectivos en los que se entremezclan sentimientos amorosos y rabiosos, con gran dificultad para tolerar la frustración.

Mantienen expectativas idealizadas de las relaciones amorosas, con una tendencia infantil a esperar que su pareja esté siempre disponible y satisfaga la totalidad de sus necesidades.

Presentan una constante sensación de inseguridad que resulta de la dificultad para sentirse realmente valiosos; sus herramientas personales son débiles para enfrentar desafíos emocionales, y ante situaciones de crisis, impiden que busquen ayuda o visualicen alternativas creativas para enfrentar el conflicto, utilizando una y otra vez la violencia y el control para brindarse seguridad y disminuir la angustia.

Tienen gran temor al abandono, pese a que evidencian un supuesto dominio de la relación, ya que no logran visualizarse fuera de ésta, entablando vinculaciones de gran dependencia emocional, que muchas veces inspira arrepentimientos momentáneos, en los que se comprometen a cambiar, pero que no pueden sostener en el largo plazo, no obstante, las víctimas al verlos sumisos y vulnerables, sienten alivio y esperanza, perpetuándose patrones recursivos, tremendamente dañinos.

Lea la publicación de Diario El Sur, 18 de abril de 2024

Escrito por Prensa Concepción