Diario El Sur | Expertos coinciden: solucionar crisis de vivienda pasa necesariamente por mejorar el transporte
En una nota publicada el 23 de agosto de 2026, especialistas en arquitectura, planificación urbana y transporte de la Universidad Andrés Bello analizan cómo el déficit habitacional, la falta de conectividad y otros desafíos pueden redefinir la forma de habitar el Gran Concepción.
El valor de una vivienda no debiera medirse solo por su precio de venta, sino por lo que realmente cuesta habitarla. Esto implica sumar el pasaje, el auto, las horas perdidas en el trayecto al trabajo o al colegio, y el desgaste que eso produce en la vida familiar.
Tres expertos en arquitectura, urbanismo y transporte de la Universidad Andrés Bello (UNAB) coinciden en que el Gran Concepción enfrenta la urgencia de mejorar en la próxima década su transporte y conectividad. Sin eso, dicen, ninguna política de vivienda logrará realmente su objetivo.
«Podemos construir una vivienda más barata en la periferia, pero si una persona necesita dos o tres horas diarias para moverse a su trabajo, existe un precio económico y también uno enorme en calidad de vida. Son horas que dejan de destinarse al cuidado, al descanso, o a otros propósitos«, señala Beatriz Mella, directora alterna del Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad Económica, CATLEC UC-UNAB.
Conectividad
Para Ricardo Abuauad, decano del Campus Creativo de la UNAB, concretar, por
ejemplo, una obra como el metro, «puede cambiar radicalmente el funcionamiento de una aglomeración urbana como la de la Gran Concepción. No se trata solamente de permitir desplazamientos, sino del tipo de ciudad que se genera en estos corredores que mejoran significativamente su infraestructura y su movilidad”.
“A lo largo de esos corredores se puede generar vivienda, equipamiento, servicios y oficinas, con una calidad urbana completamente distinta», plantea el arquitecto, máster en Gestión Urbana.
Ese mismo corredor de transporte es, para Abuauad, la llave que permitiría ordenar otro de los grandes desafíos de la región: cómo y dónde densificar.
Vivienda social
La otra cara de esa discusión sobre habitar el Biobío es la vivienda social, y ahí la pregunta que se instala es si es posible construir vivienda económica sin terminar construyendo barrios pobres en espacio público, equipamiento y servicios.
Giuliano Pastorelli, director de Arquitectura de la sede Concepción de la UNAB, responde que es posible, aunque advierte que el camino es difícil. Los barrios consolidados que integran buena conectividad y equipamiento suelen tener valores de suelo inalcanzables para los proyectos de vivienda social, lo que empuja a esos proyectos hacia la periferia.
Por eso, plantea, la vivienda social contemporánea debe combinar calidad constructiva y flexibilidad para modificarse en el tiempo, pero sobre todo debe estar integrada al sistema urbano, con acceso real a transporte público y a equipamiento que entregue oportunidades de desarrollo.
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