04 Mayo 2026

Diario El Sur | El juego, otra forma de vivir la ciudad

En una columna publicada este 3 de mayo de 2026, el director de Arquitectura de UNAB Concepción, Giuliano Pastorelli, abordó la instalación de una rueda de la fortuna en Concepción, lo que implicó un fenómeno social y arquitectónico.

Una estructura de más de 30 metros que recorre diferentes ciudades de nuestro país, ofreciendo una perspectiva urbana distinta y a la vez una experiencia de juego y diversión poco común estos días.

Esa es la premisa que trajo a Concepción la rueda de la fortuna que se instaló ajuego diversión ciudad rueda fortuna partir del festival REC, a fines de marzo, en la explanada del Teatro Biobío y que pronto retomará nuevamente su itinerancia.

El origen histórico de este tipo de juego es claro y bien documentado. Cuando en Chicago, en 1893, tuvieron la alocada idea nunca pensaron que alcanzaría una brutal dispersión e imitación en innumerables exposiciones, ferias y festivales en todo el mundo.

Y menos que seguiría vigente 130 años después. Hoy en día, las grandes capitales tienen una de punto fijo.

La rueda: un juego atractivo para la ciudad

Sean pagadas o gratuitas, estas atracciones son buenos ejemplos de cómo la ciudad puede jugar un papel o hacer un que se instalaban en las playas de veraneo más populares y que eran el punto aporte a la infancia y a la familia.

Construir estos espacios físicos de reunión para el juego y el ocio colectivo complementan y apoyan el rol de las familias en el desarrollo y formación de sus hijos, sobre todo en momentos donde el estrés, la violencia y la salud mental se toman el debate público.

Contrastes

A los que somos más viejos, esta rueda nos trajo la nostalgia de los juegos de encuentro nocturno tras una soleada tarde de playa. Para los más pequeños, en cambio, la estructura giratoria y luminosa se transformó en el fenómeno urbano más espectacular en el último tiempo en la ciudad.

Lo digo como padre de una pequeña niña que se hipnotizaba al ver a las personas girar en el cielo, pero también como ciudadano a partir de la cantidad de familias y de niños agolpados que observé en rueda no abundan en Concepción y la reja esperando subirse a un carro.

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