DGDE inicia el año en Concepción con foco en la reconstrucción del Biobío
El presidente de Desafío Levantemos Chile, Nicolás Birrell, fue uno de los protagonistas de la jornada. “Esto se enfrenta con eficiencia, con sentido de urgencia y con un buen manejo y administración”, dijo.
“Después del fuego vino otra etapa igual de dura, enfrentar lo que quedó, volver y encontrarse con los restos, con los escombros, con lo irreconocible, intentar empezar de nuevo cuando por dentro sientes que todo está en caos. Fue en ese momento, cuando más lo necesitábamos, que pasó algo que marcó completamente esta historia. No estuve sola. Desde mi universidad, y especialmente gracias al apoyo y a la organización de la DGDE, comenzó a llegar ayuda real”.
Las palabras de Julieta Trinidad marcaron el inicio del año académico de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE) en la sede Concepción de la Universidad Andrés Bello. Su testimonio, uno entre más de 80 estudiantes afectados por los incendios forestales que azotaron el Biobío durante el verano y también de funcionarios que perdieron sus hogares, resumió el sentido del trabajo de voluntariado UNAB que, frente a la emergencia, se activó con rapidez y convicción.
El desafío de reconstruir
Testimonios como el de Julieta son para el presidente de Desafío Levantemos Chile, Nicolás Birrell, clave para evitar que lo ocurrido sea invisibilizado. Birrell situó la
magnitud de la emergencia y el rol que distintos actores deben asumir en el proceso de reconstrucción. “La reconstrucción es un proceso largo, que requiere coordinación, sentido de urgencia y una articulación real entre el Estado, la sociedad civil, las empresas y las universidades”, planteó.
Para el líder de Desafío Levantemos Chile, “son los voluntarios organizados los que permiten que las cosas pasen más rápido y de mejor manera. Nadie les paga, pero tienen la mayor fuerza que existe, que es la motivación de ayudar. Cuando esa energía se canaliza bien, los resultados son realmente sorprendentes”.
Birrell también abordó la necesidad de profesionalizar la ayuda, especialmente en contextos de desastre, algo en lo que precisamente UNAB ha trabajado arduamente. “No basta con la buena intención. Es fundamental aprender a coordinar, a gestionar y a escuchar a las comunidades. No se trata de llegar con soluciones predefinidas, sino de construir junto a las personas. Ahí el rol de los estudiantes es clave, porque pueden transformarse en agentes reales de cambio en sus territorios”.
Sobre el momento político y económico y la crisis de vivienda que enfrenta el país, aseguró que, “esto se enfrenta con eficiencia, con sentido de urgencia y con un buen manejo y administración. Los recursos existen, pero el Estado no puede hacerlo solo. Aquí es clave el rol de la sociedad civil, de las universidades, de las fundaciones y de las empresas, entendiendo bien quién hace qué y de qué manera”.
“Cuando se coordina bien -reforzó- cuando se gestionan los recursos y se asignan responsabilidades con claridad, los resultados están a la vista. Nosotros lo hemos visto en múltiples procesos, donde se ha logrado avanzar de forma rápida y efectiva, como en Santa Olga, por ejemplo”.
Una comunidad que responde
El proceso que enfrenta la Región del Biobío es complejo y de largo plazo. Así lo reconocen tanto las autoridades universitarias como las organizaciones que trabajan en terreno. Sin embargo, también existen hitos concretos que reflejan avances.
Uno de ellos es la escuela de Punta de Parra, cuya implementación contó con la participación directa de voluntarios de la universidad. Eduardo Quinteros, director de la DGDE Concepción, destacó este proyecto como un ejemplo del impacto del trabajo colaborativo.
“Tenemos cuadrillas de estudiantes trabajando directamente en la implementación de la escuela. Ellos están encargados de armar el mobiliario, instalar bibliotecas, computadores y dejar todo listo para que el espacio pueda comenzar a funcionar inmediatamente después de su inauguración. Es un trabajo intenso, pero muy significativo”.
El esfuerzo se suma a otras iniciativas desarrolladas durante la emergencia. “Participamos en una instancia donde se construyeron 154 viviendas en una semana. Fuimos la universidad que más voluntarios convocó, con 43 estudiantes trabajando en terreno. Eso permitió que muchas familias pudieran dejar atrás las carpas antes de la llegada de los temporales”, agregó.
Jornada de inicio de año
El inicio de año de la DGDE en el auditorio Poeta Gonzalo Rojas buscó reconocer una red que ya venía construyéndose y que, frente a la emergencia, se activó con rapidez y
convicción integrada por estudiantes, alumnis, académicos y administrativos. “Lo que vivimos hoy forma parte del inicio del año académico, pero también de un momento muy especial para la sede. Quisimos hacerlo aquí, en Concepción, por el contexto que hemos enfrentado durante el verano y por el trabajo colaborativo que hemos desarrollado con distintas organizaciones. Este reconocimiento no es solo a los estudiantes, sino a toda la comunidad universitaria que se movilizó para ayudar a la región”, explicó el director nacional de la DGDE, Vicente Cáceres.
En esa movilización, el voluntariado estudiantil adquirió un rol central. Desde los primeros días tras la emergencia, decenas de jóvenes se trasladaron a las zonas afectadas, enfrentando un escenario para el que, como reconocen ellos mismos, nadie estaba preparado.
Fernanda Centeno, presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina, recordó esos días. “Al inicio fue muy difícil, fue chocante ver el estado en que todo estaba. Nadie estaba preparado emocionalmente para enfrentarse a eso. Pero lo más importante fue el equipo que se formó, estudiantes de distintas carreras trabajando juntos, todos en la misma sintonía, apoyándonos entre nosotros y también a las familias”.
Para Fernanda toma fuerza en este tipo de iniciativas la construcción de comunidad. “Lo que me queda es esa unión. Caminábamos juntos, trabajábamos todo el día, y siempre había alguien apoyando, entregando comida, agua, ánimo. Fue una experiencia muy dura, pero también muy bonita.
English version






























