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“Ciencia para la innovación y emprendimiento 2030” será financiado por Corfo y permitirá desarrollar capacidades multidisciplinarias en estudiantes en la economía del conocimiento.

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En Chile, la brecha entre academia e industria es profunda. Según Corfo, la mayoría de los académicos con grado de doctor trabaja en universidades y sólo un 5% lo hace en empresas. Además, menos del 1% de la investigación académica nacional se transforman en patentes.

Con el objetivo de mejorar la competitividad del país en la economía del conocimiento, Corfo recientemente adjudicó fondos para el desarrollo del proyecto “Ciencia para la Innovación y el Emprendimiento 2030”, siendo liderado por el Director de Innovación y Emprendimiento de la Vicerrectoría de Investigación y Doctorado (VRID) de la Universidad Andrés Bello, Francisco Chiang.

“En Alemania, por ejemplo, existe un vínculo estrecho entre las universidades y las empresas, en las cuales es normal encontrar Doctores en distintas disciplinas. En ese país, existen empresas que invierten importantes recursos en I+D, lo que junto al apoyo público y la existencia de pymes tecnológicas altamente especializadas, abre el camino para la innovación disruptiva”, explica el profesional.

Primera etapa: diagnóstico y benchmark

Chiang puntualiza que el proyecto se divide en tres etapas, la primera de las cuales tendrá una duración de un año (hasta fines de 2019) para lograr un Plan Estratégico al 2030, en base a la realización de un diagnóstico y el levantamiento de un benchmark o brechas respecto de instituciones como Harvard, University of Massachusetts y Tufts University.

La idea, dice el académico, es incorporar temáticas de innovación y emprendimiento en las carreras científicas de UNAB, así como potenciar los programas de apoyo para los alumnos interesados en formar y desarrollar sus emprendimientos con un componente de innovación. Con esto, se pretende formar profesionales propositivos con una visión innovadora, así como emprendedores que desarrollen sus propias iniciativas.

“Los estudiantes chilenos están bien formados para el trabajo científico, por lo que tenemos el desafío de fortalecer sus habilidades en innovación y emprendimiento, para que adquieran una formación multidisciplinaria que les permita entender las lógicas de trabajo de los sectores académico y privado, como ocurre en otros lugares del mundo. Adicionalmente, queremos aumentar la cantidad de alumnos que sean capaces de desarrollar start-ups innovadoras, tal como lo hizo Phage Technolgies”, dice Chiang.

La segunda etapa planeada entre 2020 y 2025 considera la implementación del Plan Estratégico, en tanto que la tercera etapa se refiere al seguimiento y consolidación de la iniciativa hasta el 2030.

“Esto abre grandes oportunidades para el desarrollo de nuestros estudiantes de pregrado y postgrado en temas de innovación y emprendimiento”, señala el Vicerrector de Investigación y Doctorado (VRID), Ariel Orellana.

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