Concepción

Nuestro estudiante de Enfermería acaba de regresar de Italia tras ser parte de las Universiadas. Cuando se acerca a la etapa final de su formación profesional, el deportista de 23 años, enfrenta un período de nuevas decisiones.

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Diego Finschi, el estudiante de Enfermería que el año pasado se convirtió en el primero de la sede en llegar a los FISU América, sigue dando pasos de gigante en el deporte mundial y esta vez lo hizo brillando en Nápoles, desde donde acaba de retornar tras enfrentarse a potencias como China y Australia en las Universiadas, dejando nuevamente en alto el nombre de la UNAB.

Sin grandes auspiciadores y asumiendo una travesía difícil, como es la de convertirse en un deportista de elite, Finschi ha dado muestras de tenacidad. Sosteniendo una paleta desde los siete años y siempre acompañado de su padre, el coronelino ha ido superando una serie de metas.  “El objetivo principal antes de salir a Nápoles era pasar el grupo individual y lo logré”, evaluó. Sin embargo, lo conseguido fue mucho más, posicionándose en el lugar 938 del mundo y replicando avances a nivel de dupla y grupo.

“La experiencia de los juegos panamericanos en Brasil del año pasado, me dio un toque más de madurez para este año, no me sentí tan nervioso. Uno ya sabe cómo funciona el sistema y sabe manejar las derrotas y victorias”, aseguró.

En lo académico, el balance también es positivo. “Me ha ido súper bien este año”. En su quinto año y con el internado como desafío supo sacar adelante sus objetivos en esta faceta.

Pero la etapa universitaria está cada vez más próxima a su fin y surgen nuevas etapas de decisión para este joven que el 2020, ya liberado de buena parte de las asignaturas espera centrarse un poco más en lo competitivo.

“Espero poder dedicarme un poco más al tenis de mesa, mientras hago mis cursos de enfermería de rigor para poder entrar a trabajar. Espero poder jugar un poco más, porque estando en la Universidad y entrenando, la verdad, es difícil alcanzar un nivel óptimo que es lo que se requiere para pelear arriba en el ránking nacional”, anticipó. “Terminando la etapa universitaria voy a ver qué pasa y si puedo seguir proyectándome o finalmente esto se queda como un hobby o un complemento a mi carrera”.

Es que fuera de las exigencias que tiene ser parte de una carrera de la salud, en que del compromiso del alumno dependerá el bienestar de los futuros pacientes, el lograr avanzar en el deporte es una realidad compleja, especialmente para alguien de una comuna muy lejana a Santiago, como es Coronel.

Yo creo que en mi comuna ni saben que tienen un representante que ha ido a un panamericano o a un juego olímpico universitario. En Chile uno no vive del deporte, pasa a ser un hobby, los auspiciadores son muy pocos y la gente no cree en los deportistas, no los apoya mucho. He tenido la suerte de encontrar amigos que han tenido la bondad de poder auspiciar como el gimnasio Ultra Sport, la empresa A&M Construcciones también de Coronel y La Colmena que es una empresa agrícola de Talcahuano, que me han brindado su apoyo, algunas veces económicamente y otras simplemente animándome. Todo sirve”, agradeció el alumno al que destacamos como ORGULLO UNAB.

 

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