Concepción

El equipo de 55 estudiantes que participan de modo voluntario permaneció seis días en una de las comunas más aisladas del país.

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-Por Tania Merino-

“Cuando vuelven a clases el segundo semestre son personas distintas”, dice Vicente Cáceres el director general de Desarrollo Estudiantil de la UNAB sobre los voluntarios y en particular de los 55 estudiantes que este año tomaron el desafío de realizar trabajos de invierno.

Desde la sede Concepción, donde se lanzó oficialmente este programa, los jóvenes partieron el martes 17 de julio rumbo a Alto Bío Bío, una de las comunas más vulnerables de la región con indicadores cercanos al 50% de pobreza. El trabajo se focalizó en labores con cuatro familias y de paso mejorar la escuela de Ralco, como una forma de retribuir la recepción, ya que el establecimiento sirvió de albergue.

En total 137 estudiantes postularon este año para participar de esta iniciativa, una que a nivel nacional, sumando los trabajos estivales de voluntariado, ya ha superado las 8 mil personas beneficiadas.

Cáceres explica que este tipo de iniciativa no sólo ayuda a disminuir las desigualdades sociales, sino también contribuyen a la formación integral de los estudiantes, específicamente a través del desarrollo de los valores institucionales, tales como la responsabilidad y el respeto, que constituyen uno de los pilares fundamentales de nuestro modelo educativo. “Es parte del sello que queremos darle a la formación de los estudiantes UNAB”, agrega.

Metas 

Estos trabajos están orientados a cuatro grandes lineamientos: construcción, vinculación social, vinculación académica y formación de alumnos. El director penquista de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE), Eduardo Quinteros, explica que la propuesta es reforzar esta misión con futuros operativos de las distintas carreras que puedan mantener activa la relación con las comunidades beneficiadas.

Durante los seis días de permanencia de los jóvenes en Alto Bío Bío, con temperaturas que variaron desde los -2 grados a los 12°C, se desplazaron por distintas comunidades pehuenches para prestar apoyo a los vecinos que los esperaban para desarrollar obras como el revestimiento de viviendas a las familias de Juan Anselmo Figueroa y Domingo Truca, además de ayudar a María Figueroa en la implementación de dos piscinas y a María Iturra en la puesta en marcha de su camping.

Experiencia 

Para cumplir con las metas propuestas no sólo debieron lidiar con las dificultades que ofrece el terreno, el clima y hasta el aislamiento en que mantendrían sus teléfonos celulares fuera de cobertura y sin señal de internet durante buena parte del voluntariado. También les significó enfrentar las diferencias culturales y hasta idiomáticas de la gente del piñón, su cosmovisión y su idiosincrasia.

“Es una oportunidad para todos nosotros”, plantea Jean Belmar, alumno de último año de Ingeniería Industrial, quien agrega: “Nos va a permitir liderarnos a nosotros mismo en un clima al que no estamos acostumbrados y haciendo trabajos que, la mayoría, no ha hecho antes. Eso nos permitirá enfrentar nuestras emociones, comportamiento y a liderar dentro del equipo, no en el sentido de estar al frente, sino de poner los esfuerzos para avanzar en nuestro objetivo”.

Sofía Bobadilla, estudiante de tercer año de Medicina participa por tercera vez en el voluntariado, para ella ser parte de estos trabajos le apasiona desde siempre. “Lo veo como una forma de devolver en parte todo lo que se nos ha dado”. Agrega que además tiene un componente fundamental en la formación profesional. “Esto me ayuda a saber adaptarme a las distintas realidades y acogerlas de la mejor manera”.

Pablo Palma, de cuarto año de Ingeniería Civil en Metalurgia, recalca que se trata de una experiencia imborrable. “Poder ayudar a arreglar la escuela en la experiencia anterior fue súper importante. Ver a los niños que se ponían contentos de ver cómo su colegio había mejorado y ya no pasarían tanto frío fue muy enriquecedor”.

Los Trabajos Voluntarios de Verano y de Invierno son dos iniciativas impulsadas por la DGDE, que nacen con el fin de recoger y materializar la inquietud de cientos de alumnos que desean ir en ayuda de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad.

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