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Los arquitectos de la U. Andrés Bello, Rodrigo Giadalah y Benjamín Taylor fueron los responsables de rescatar las líneas arquitectónicas y construir el espíritu moderno del bello Hotel Boutique de Lastarria.

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Los arquitectos de la U. Andrés Bello, Cristian Ríos y Mauricio Pichara, dueños de Taller Siete, fueron los responsables de rescatar las líneas arquitectónicas y construir el espíritu moderno a la casona de Coronel Santiago Bueras, convertido hoy en un moderno hotel.

La calle Coronel Santiago Bueras, número 188, fue por  varios años el lugar que albergó a la agencia de noticias Efe. Hasta que dos empresarios, Rodrigo Giadalah y Benjamín Taylor, lo eligieron justo para desarollar el nuevo concepto arquitectónico de Hotel Boutique, definido como un hotel restaurado y diseñado bajo una línea vanguardista única.

La misión de dar vida a una pieza del siglo pasado se la encomendaron a los arquitectos de la U. Andrés Bello, Cristian Ríos y Mauricio Pichara, de ” Taller Siete”.

Ambos se entusismaron con el proyecto, pero el camino no fue fácil: recibieron la casona en condiciones deplorables: “Sólo el segundo piso estaba habilitado como oficinas, pero el primero, el tercero y el último estaban inhabitables”, cuenta Cristian Ríos.

El desafío era inmenso: dar curso a una obra que representara el verdadero significado de hotel boutique en una casona que debía ser cuidadosamente tratada. “Por lo general en nuestro país no está bien aplicado el concepto de hotel boutique. Este lleva consigo la restauración de un lugar histórico, inmerso en un barrio con características similares y no la construcción de un hotel nuevo”, explica Ríos.

Ambos arquitectos decidieron rescatar todo lo posible del  palacio  francés con escaleras de mármol y se inspiraron en este concepto para lograr altos standares en lo que sería el nuevo Hotel Boutique.

Ventanas y  puertas, fueron restauradas y las cornisas se trabajaron para lograr una réplica exacta a las que existían.

Lo nuevo fue que edificaron un cuarto piso, restauraron las terrazas y construyeron una piscina.

Lo más complicado de este proceso, cuenta Ríos, fue la restauración de puertas y ventanas: “Estaban en muy mal estado, pero necesitábamos rescatar la madera que era de excelente calidad”.

La iluminación fue un proyecto a parte: pusieron luces de todo tipo para dar sensaciones distintas. Por ejemplo, se utilizaron ampolletas LED, alógenos y luces fosforescentes escondidas para generar luz indirecta a ciertos sectores.

El gran desafío fue meter un ascensor al interior de la estructura. Para lograrlo derribaron una de las tres escaleras que tenía el lugar. La construcción demoró un año.

Actualmente, el hotel cuenta con spa, sala de ejercicios y una piscina. El baño principal fue restaurado, todas las duchas son en obra y los banitorios son de sobre poner, todo en un estilo único.

Hotel Rado

Los arquitectos de Taller Siete ya tenían experiencia en proyectos patrimoniales de Santiago por eso Hotel Boutique Lastarria significaba cultivar una línea en restauración y conservación patrimonial.

Uno de los proyectos que realizaron antes de poner manos a la obra en Lastarria fue el Hotel Rado, ubicado en Pio Nono número 5.

El dueño de esta propiedad quería construir un hostal común y corriente,  y para eso compró dos edificios en Bellavista. Pero Pichara y Silva dieron un vuelco a esta decisión, unieron ambas piezas arquitectónicas y levantaron un lugar único con el pop y el rock como temática. Hotel Rado, único en su ambientación, tiene en sus muros dibujos de Jimmy Hendrix y Madonna entre otros.

El zócalo fue transformado en un restaurante que destaca por la originalidad de muebles traídos del extranjero. El cuarto piso lo dejaron como un espacio común para los pasajeros y construyeron una terraza de 100 metros cuadrados. El trabajo final fue complementado con la empresa de decoración “Condiseño” y la asesoría de la paisajista Eliana Sabaj.

 

Por Valentina del Campo

vdelcampo@unab.cl

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