De la sala de clases en República a las redes sociales: la médica UNAB que convirtió la nutrición en su forma de cambiar vidas
Javiera Salvador egresó de Medicina en la UNAB, se especializó en Nutrición Clínica del Adulto y hoy combina la consulta, la docencia y la divulgación en redes sociales.
Javiera Salvador no siguió el camino más obvio para una egresada de Medicina. En lugar de quedarse en la clínica general, se adentró en un área que en Chile apenas comenzaba a formalizarse como especialidad: la nutrición clínica del adulto. Se fue al INTA de la Universidad de Chile a hacer un magíster, se acreditó como especialista ante CONACEM en 2021 y hoy atiende en Clínica Dávila Recoleta y en su consulta particular. Pero además hace algo que pocos médicos hacen: crea contenido educativo para sus propias redes sociales y da charlas como speaker para otros profesionales de la salud.
Lo que la llevó hasta ahí tiene raíces más tempranas de lo que podría parecer. Durante su formación en la UNAB, en el campus República, Salvador tuvo contacto con la nutrición en ramos electivos y en los internados de medicina comunitaria, donde las enfermedades asociadas a los estilos de vida eran una constante. Esa semilla, sumada a una formación que ella recuerda como socialmente consciente y con mucho espacio para hablar en público, fue construyendo el perfil de médica que es hoy.
A 25 años de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello, la Dra. Salvador es una de las voces que está empujando la nutrición clínica hacia el centro del debate médico en Chile, desde la consulta, desde el escenario y desde la pantalla. Conversamos con ella sobre ese recorrido y sobre lo que viene para una especialidad que, según ella misma, se viene fuerte.
¿Qué recuerdos tiene de sus años de formación en la Escuela de Medicina UNAB?
Tengo los mejores recuerdos del pregrado en el barrio universitario de República, con lo bueno y lo malo, y luego los internados en los distintos campos clínicos. Fueron años duros de mucho estudio, pero siempre se daba el espacio para compartir con los compañeros, que son mis amigos hasta hoy. Los aprendizajes más importantes estuvieron fuera de la sala de clases. Haberme formado en un hospital de un sector bastante vulnerable te abre la mente y te crea una conciencia social que difícilmente podrías obtener de otra manera. Y en mi caso fue crucial haber aprendido a hablar en público después de todas las disertaciones y seminarios que hicimos durante la carrera.
¿De qué manera la formación en la UNAB influyó en su visión de la nutrición y la salud?
En el pregrado la formación en nutrición era escasa, pero tuve un ramo en tercer año y un electivo de Alimentos Funcionales que me encantó. La nutrición y los estilos de vida se tocaban también en medicina interna, cirugía y en el internado de medicina comunitaria. Muchas de las enfermedades que vimos y que son altamente prevalentes se asocian a los estilos de vida, y ahí el rol del médico de educar primero y tratar después es fundamental.
¿Cuáles han sido los principales desafíos y logros desde que egresó?
Definitivamente haber logrado especializarme en un área que antes no contaba con programas de especialización formal fue el mayor desafío. Ahora que lo logré, el desafío de mantenerse actualizada es constante. Es un trabajo de todas las semanas: leer artículos y guías nuevas que van saliendo.
La obesidad es hoy uno de los grandes temas de la medicina. ¿Qué cambios considera más relevantes en esta área?
Todo lo que se sabe de obesidad ahora me parece fascinante. Cosas que antes intuíamos, como que tiene un componente genético y otro medioambiental, ahora son evidentes gracias a estudios publicados. También sabemos que es una enfermedad crónica que debe tratarse como tal, con tratamientos crónicos, que no son solo «comer menos y moverse más». Siendo tan prevalente y transversal a todas las áreas de la medicina, todos debiésemos salir preparados para tratarla.
A 25 años de la Escuela de Medicina UNAB, ¿qué significa para usted ser parte de esta comunidad?
Es un orgullo ser egresada de esta escuela. Me entregó bases sólidas de formación, me regaló amigos para el resto de la vida y me enseñó que ser médico es también ser un líder, con la responsabilidad y humildad que eso requiere.
¿Qué desafíos ve para la nutrición en Chile y qué les diría a quienes quieren seguir ese camino?
Que sigan ese camino: es gratificante ayudar a las personas a recuperar su salud, y la nutrición es un área que se viene fuerte en avances y desarrollo. En cuanto a los desafíos, todavía hay una brecha importante en educación de estilos de vida saludables, especialmente en niños, y problemas de acceso a nuevas terapias para el tratamiento de la obesidad. Por otro lado, seguimos viendo mucha desnutrición y sarcopenia en adultos mayores y enfermos crónicos. Todos esos son desafíos crecientes que los profesionales tendremos que saber resolver.
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