De estudiante UNAB a tener rol clave en empresa gastronómica: el camino de inclusión y crecimiento de Alejandro Orellana
Egresado del Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, encontró en la gastronomía una oportunidad para desarrollar su autonomía y demostrar que la inclusión laboral no solo transforma vidas, sino que también fortalece a las organizaciones.

La inclusión laboral de personas con discapacidad continúa siendo uno de los grandes desafíos para las empresas en Chile. Sin embargo, historias como la de Alejandro Orellana, egresado del Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, demuestran el impacto que tienen las oportunidades cuando van acompañadas de formación, acompañamiento y entornos laborales respetuosos.

A sus 28 años, Alejandro trabaja desde hace tres años en la empresa “Dulce Inclusión”, emprendimiento dedicado al rubro de la gastronomía y la pastelería. Allí no solo ha logrado consolidar una trayectoria laboral estable, sino que también asumió mayores responsabilidades, desempeñándose actualmente como subjefe.
Su camino, sin embargo, no estuvo exento de dificultades. Tras egresar del Programa de la UNAB, tuvo una primera experiencia laboral que le permitió conocer los desafíos que muchas personas con discapacidad enfrentan al momento de incorporarse al mercado laboral. “Al principio, cuando me titulé del Programa, trabajé en una panadería. Uno de mis desafíos era hacer pasteles, pero el ambiente no era bueno y eso me ponía nervioso. Finalmente decidí renunciar porque sentí que me trataron mal”, recuerda.
Lejos de desanimarse, Alejandro continuó buscando nuevas oportunidades hasta llegar a “Dulce Inclusión”, donde encontró un entorno de respeto y aprendizaje que le permitió desarrollar plenamente sus capacidades. “Actualmente mi experiencia es mucho mejor. Mi jefa me trata bien, me enseña, me deja a cargo de tareas y eso me hace sentir bien», afirma.
En mi trabajo me siento valorado, feliz de colaborar con mis compañeros y de compartir con personas que son amables conmigo.
Formación para la vida laboral
Alejandro destaca que gran parte de su desempeño actual está relacionado con las competencias que adquirió durante su formación en el Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello, un programa pionero en Chile, creado hace dos décadas y dirigido a la formación socio-laboral de jóvenes con necesidades educativas por discapacidad intelectual y/o del desarrollo o significativas dificultades de aprendizaje, que les dificulte el acceso a la Educación Superior regular.

Entre los aprendizajes más relevantes menciona el respeto por los espacios compartidos, el trabajo colaborativo, la atención a clientes, el cumplimiento de normas laborales y la importancia de la presentación personal. “En la UNAB aprendí a respetar los horarios, trabajar con mis compañeros, seguir las normas de higiene y presentación personal, responder a los clientes y pedir ayuda cuando tengo algún problema para buscar una solución”, señala.
Asimismo, valora los conocimientos técnicos adquiridos en el área gastronómica, especialmente aquellos relacionados con la manipulación segura de alimentos y el uso adecuado de herramientas y equipamiento de cocina. Estas habilidades han sido fundamentales para desenvolverse con autonomía y confianza en su trabajo diario, permitiéndole asumir nuevos desafíos dentro de la organización.
El valor de abrir oportunidades
Desde su experiencia, Alejandro considera que el país ha avanzado en materia de inclusión laboral, aunque aún existen desafíos para lograr una inserción más amplia y efectiva de las personas con discapacidad.
Las empresas tienen que entender que las personas con discapacidad son personas de inclusión y tienen que trabajar para que puedan vivir y tener una experiencia laboral. Eso ayuda a crear un país mejor para todos.
El joven agrega que algunas organizaciones ya están preparadas para incorporar trabajadores con discapacidad, pero que aún es necesario seguir generando conciencia. “Algunas empresas están preparadas para recibirnos, pero mientras más avance la humanidad, más preparados estaremos para construir un mundo mejor”, expresa el egresado UNAB.

Su propia experiencia es una muestra de cómo la confianza y las oportunidades pueden traducirse en crecimiento profesional. Hoy, asumiendo un rol relevante en «Dulce Inclusión», es testimonio de que las capacidades y el compromiso son los verdaderos motores del éxito laboral.
Alejandro también aprovecha su experiencia para hacer un llamado a empleadores y organizaciones a generar más espacios inclusivos.
Hay que entregar a las personas con discapacidad más oportunidades de trabajo para sentirnos personas útiles.
Además, destaca que la experiencia laboral es una herramienta clave para el desarrollo personal y profesional. “Las personas con discapacidad aprenden de las experiencias en sus lugares de trabajo, pueden tener una vida laboral y colaborar con las empresas. A veces cuesta adaptarse al mundo laboral, pero si nos dan una oportunidad podemos aprender y ayudar a mejorar la organización”, concluye.
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