Ciencias de la Rehabilitación

Madre de cuatro hijos y con la responsabilidad de ayudar a criar a sus dos sobrinos tras la muerte de su hermana, Katherine Dinamarca, actual Secretaria Académica de Postgrado en la Facultad de Ciencia de la Rehabilitación de la U. Andrés Bello, muestra una energía prueba de todo. Esta es su historia.

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Ya con un hijo a veces cuesta organizarse, con seis debería ser casi imposible. Pero Katherine Dinamarca, quien hasta hace un mes era académica de la Escuela de Fonoaudiología de la UNAB y hoy es la secretaria académica del Postgrado en la Facultad de Ciencia de la Rehabilitación de la U. Andrés Bello, tiene cientos de proyectos en carpeta.

Esta profesional sí puede decir que con seis hijos (cuatro propios: Emilio de 11, Felipe de 8, Luciano de 7 y Sofía de 1 año; y dos de su hermana fallecida hace algunos meses), sí se puede.

Katherine DinamarcaA punto de cumplir los 40 años, esta fonoaudióloga oriunda de Villa Alemana y casada hace 14 años reconoce que llegó a estudiar esta carrera motivada por la curiosidad. “Siempre me llamó mucho la atención el mecanismo de comunicación y el lenguaje. Las distintas formas de comunicarse. Mi profesora de Lenguaje del colegio me motivó a asistir a la charla que dio la Universidad de Valparaíso. Recuerdo que al salir de ahí tuve claro que estudiaría Fonoaudiología pese a que mis padres no estaban de acuerdo”

¿Por qué no estaban de acuerdo?
Al egresar de cuarto medio, el colegio me becó por rendimiento para una beca para estudiar agronomía, la que devolví. Mi papá estaba muy enojado conmigo. Más encima, después de rendir la P.A.A, quedé en el segundo lugar para estudiar Derecho en la PUC, lo que también deseché para optar por Fonoaudiología, la que era mi primera opción y en la que quedé en el último lugar de selección y no tenía opción a beca. Pese a todo eso, entré. Convencida que era lo que quería… el universo hizo lo suyo y pude estudiar con becas ministeriales. Con el tiempo mis papás fueron entendiendo esta profesión.

¿Cuáles son sus logros en lo académico y profesional?
En lo académico fue obtener becas para cursar mis estudios de pregrado. Una vez egresada, he tenido la oportunidad de trabajar en varios lugares, todos diversos en los que he aprendido muchísimo. Después de 10 años, decido cursar un magister. Recuerdo que varias personas a mi alrededor me preguntaban si estaba segura porque en ese entonces tenía tres niños pequeños (10 meses, 1 año y medio y 3 años). Y sí, lo estaba. Lo obtuve en el plazo convenido (dos años). Ahí aprendí que todo es posible, que la maternidad no debe ser algo que detenga tus planes como mujer o profesional. Ser secretaria académica de la carrera de fonoaudiología fue todo un aprendizaje. Hay un antes y un después en mi desarrollo profesional con el cargo. Este año, además, he diseñado dos diplomados pensados en abordar temáticas necesarias para el desempeño profesional de quienes intervienen a niños con necesidades especiales. Uno de ellos ya está en plena promoción y el otro está por lanzarse. Son mis primeros proyectos en lo curricular de los cuales estoy muy orgullosa. Los diseñe en el tiempo de mi postnatal de mi hija, les he dedicado muchas horas, mucha reflexión. Así que espero tengan una buena acogida.

“Siempre le digo a mis alumnos, hay tres cosas que volvería a hacer en mi vida, en el orden de aparición de ellas: estudiar fonoaudiología, casarme con mi marido y tener los hijos que tengo”.

¿Cómo llegó a la docencia?
Cuando tenía dos años de titulada recibo una invitación de parte de mis profesores de universidad para hacer docencia. Acepté de inmediato porque fue siempre mi sueño cuando estudiaba, siempre decía a mis compañeros que yo haría clases algún día. Ayudada por mi profesor de tesis, comencé a preparar mis clases; recuerdo que el primer día me temblaban las piernas. A partir de ahí, creo que hacer clases llena mi espíritu, es algo que me motiva día a día.

Katherine Dinamarca ProfeUNAB¿Cómo es su relación con los alumnos?
Es una bonita relación, de respeto, de cariño. Me gusta que aprendan. Soy una convencida que todos podemos aprender, el desafío es encontrar la manera que el estudiante lo haga. Me agrada estar en contacto con ellos, ver cómo crecen en lo profesional y en lo personal, como van cambiando a medida que avanzan en su carrera para después convertirse en colegas. Son cercanos, siempre recibo muestras de cariño de parte de ellos. Son chiquillos esforzados, algunos con historias de vida difíciles y que intentan superarse día a día, nuestra misión como docentes es ayudarles a conseguirlo.

¿Cuáles son sus desafíos en lo profesional?
Fui secretaria académica de la carrera de Fonoaudiología por seis años, cargo que me llenó de alegrías y muchos aprendizajes. Actualmente, acabo de ser promovida a Secretaria Académica de Postgrado en la Facultad de Ciencia de la Rehabilitación, lo que es un gran desafío en el cual espero ser un aporte y aprender. El próximo desafío que quiero emprender es cursar un Doctorado, para el cual estoy postulando.

¿La mayor alegría de su vida?
Mi familia. Tengo un esposo maravilloso y cuatro niños que me alegran el alma. Creo que ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida, es una etapa que he disfrutado muchísimo, y en la que siento que he aprendido. Ellos me han enseñado muchas cosas y amainan mi pena.

¿A qué pena se refiere?
La reciente muerte de mi hermana. Luchó ocho años contra un cáncer. Es mi hermana chica, éramos muy unidas. Ha sido difícil levantarme de eso, es una pena constante, un gran vacío en mi alma. Dejó dos pequeños quienes viven con mi cuñado y mis papás. Mi hermana me delegó la responsabilidad de ayudar a criarlos y formarlos en la vida, por eso, desde ese minuto, tengo seis hijos.

Con seis hijos la vida no es fácil, ¿cómo es un día domingo cualquiera de Katherine Dinamarca?
Es dinámico, paso desde sacar pañales muy temprano (7 AM), a ir de compras al supermercado, la feria, bañar niños, revisar cuadernos, etc. Pero también hay muchos domingos de idas al cine, a caminar, idas a la playa. Y siempre, infaltables risas, llantos, juguetes por todos lados, conversaciones profundas, resolver muchos los “porqué”, contar chistes, etc.

¿Su máximo sueño?
Ver crecer a mis hijos y mis sobrinos, convertidos en personas que aporten a la sociedad, verlos felices en lo que hacen, así como lo soy yo y lo es su papá.

Si volviera a nacer de nuevo, ¿volverías a ser fonoaudióloga?
Por supuesto. Siempre le digo a mis alumnos, hay tres cosas que volvería a hacer en mi vida, en el orden de aparición de ellas: estudiar fonoaudiología, casarme con mi marido y tener los hijos que tengo.

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