CONOCE A TU PROFE | José Manuel Delgado: “La vocación es descubrir aquello que nos hace despertar con una sonrisa”
El director de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Santiago, repasa su historia ligada a la institución, reflexiona sobre la formación en salud y comparte la mirada humana que orienta su trabajo académico y personal.
José Manuel Delgado Pérez conoce la Universidad Andrés Bello desde distintas veredas. Llegó a Chile desde Cuba hace más de dos décadas, ingresó como estudiante de Química y Farmacia en 2003 y hoy lidera la carrera en sede Santiago, luego de una trayectoria que ha combinado docencia, gestión académica y experiencia profesional en las áreas clínica e industrial.
Vocación, salud y una escuela que siente como hogar
¿Cómo comenzó su vínculo con la Universidad Andrés Bello?
Mi historia con la universidad comenzó como estudiante. Llegué a Chile hace 26 años y en 2003 ingresé a Química y Farmacia en la UNAB, donde fui parte de las primeras generaciones de la carrera. Durante esos años participé como ayudante y, después de especializarme y trabajar en distintas áreas de la profesión, surgió la posibilidad de incorporarme al cuerpo académico.
¿Qué lo motivó a dedicarse a la docencia?
La docencia siempre estuvo presente como un sueño. Mi madre fue educadora en Cuba y crecí observando ese mundo. Me atraía profundamente la idea de enseñar; siempre he considerado un privilegio poder acompañar a otras personas en su desarrollo y contribuir al logro de sus sueños.
¿Qué lo llevó a estudiar Química y Farmacia?
Siempre tuve vocación por el área de la salud. De hecho, estudié Medicina durante dos años en Cuba, pero me di cuenta de que el contacto permanente con el sufrimiento humano me afectaba emocionalmente. Ahí entendí que quería contribuir desde otro lugar.
Cuando llegué a Chile descubrí que Química y Farmacia representaba exactamente eso: una manera de aportar a la salud desde el mundo de los medicamentos y de la ciencia.
Para mí, la vocación tiene un significado muy profundo. A lo largo de la vida podemos imaginar distintos caminos, pero llega un momento en que descubrimos aquello que verdaderamente nos apasiona y nos da sentido.
Siempre les digo a mis estudiantes que uno de los mayores privilegios es poder despertarse cada mañana con entusiasmo, con una sonrisa, y sentirse plenamente realizado con lo que hacemos. Cuando el trabajo se conecta con la vocación, deja de ser solo una ocupación y se transforma en una fuente de crecimiento, propósito y felicidad.
Hace poco asumió como director de carrera en sede Santiago. ¿Qué significa este desafío?
Desde lo humano, significa regresar a casa. Conozco esta escuela desde hace muchos años y volver a integrarme a este equipo fue muy emocionante. No llegué a un lugar desconocido, sino a un proyecto que he seguido y del que me siento parte.
Asumir una dirección también implica una responsabilidad muy grande.
Un cargo directivo significa preocuparse de que exista armonía, escuchar, acompañar y garantizar que la promesa que hacemos como universidad se cumpla para quienes eligieron estudiar acá.
Me hace feliz ver cómo ha evolucionado la escuela, la infraestructura y los espacios pensados para el estudiantado. Hay una preocupación genuina por entender sus necesidades y acompañar sus procesos.
Además de la gestión académica, usted continúa haciendo clases. ¿Qué disfruta de ese rol?
Así es. Particularmente me apasiona trabajar con estudiantes que se encuentran en la etapa final de su formación y próximos a titularse. Es un momento especialmente significativo, porque están dando el paso hacia el mundo profesional y junto con la ilusión de lo que viene, suelen aparecer inseguridades y temores completamente naturales.
Muchas veces sienten que han olvidado conocimientos importantes o dudan de sus propias capacidades. Considero que acompañarles en ese proceso y ser testigo de cómo fortalecen la confianza en sí mismos, descubren el valor de sus conocimientos y se empoderan de su futuro rol profesional constituye una de las experiencias más gratificantes y enriquecedoras de la docencia.
Cocina y la felicidad en los detalles
Fuera del mundo académico, ¿Cómo aprovecha el tiempo libre?
El equilibrio entre la vida profesional y personal juega un rol fundamental en nuestro bienestar y felicidad.
Me encanta cocinar y experimentar con sabores. Disfruto muchísimo conocer recetas, aprender nuevas preparaciones y recorrer lugares a través de la gastronomía. Los viajes y los recorridos culinarios son uno de mis grandes hobbies.
Chile, desde ese punto de vista, es un país maravilloso. Tiene una riqueza enorme de productos, influencias y sabores.
Y quizás lo más importante: valoro profundamente las relaciones humanas. Tengo amistades que son como familia y disfruto mucho esos vínculos y los pequeños detalles cotidianos.
¿Algún libro recomiende?
Hace poco leí Clara y el Sol, de Kazuo Ishiguro, y me gustó muchísimo.
¿Película favorita?
En cine, me atraen especialmente las películas con contenido social y aquellas basadas en hechos reales.
Me gusta mucho Little Miss Sunshine, Belleza Americana y también Amélie, una película francesa que siempre me ha parecido muy bella por su sencillez y sensibilidad.
Para cerrar, ¿qué mensaje le gustaría compartir con los estudiantes?
Les diría que persigan sus sueños con pasión y determinación, pero también con autocuidado. A veces nos enfocamos tanto en llegar a una meta que olvidamos disfrutar el camino. La vida no es una carrera contra el tiempo, sino un viaje lleno de aprendizajes, encuentros y experiencias. Tan importante como alcanzar un objetivo es cuidar nuestra salud, cultivar nuestras relaciones y encontrar alegría en cada etapa del recorrido.
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