Coloquio Tecsa: la autoridad y las sociedades contemporáneas
Educación y Ciencias Sociales

La doctora en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago Kathya Araujo tomó su más reciente libro ¿Cómo estudiar la autoridad? como base para dialogar sobre lo diferentes enfoques teóricos para discutir de este fenómeno.

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Los cambios sociales, los nuevos liderazgos que han surgido desde la sociedad civil y los cambios sociales impulsados desde la calle han generado un cuestionamiento sobre el poder de las autoridades, tanto en Chile como en distintos países donde se ha cuestionado a la autoridad como fenómeno social y político.

Para discutir sobre la autoridad en las sociedades actuales el Coloquio de Teoría Crítica y Sociedad Actual invitó a Kathya Araujo, doctora en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile, académica del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la misma casa de estudios y directora del Centro Núcleo Milenio Autoridad y Asimetrías de Poder (NUMAAP).

“La autoridad en sociedades como las nuestras: un enfoque para su estudio” fue el nombre de su coloquio, el que se basó en gran parte su más reciente libro “¿Cómo estudiar la autoridad?”, construido con una base contingente y metodológica, y lanzado este año por la editorial de la Universidad de Santiago.

Según señaló Araujo se trata de un libro “de discusión teórico-metodológica, que, si bien tiene que ver con la contingencia y los desafíos, también busca poner en discusión las herramientas que tenemos para enfrentar las nuevas sociedades”.

 El origen de este libro se vincula al anterior de su autoría “Miedo a los subordinados”, el que se basa en la modalidad del ejercicio de la autoridad en Chile y presenta una discusión general partiendo sobre el trabajo y la familia, para luego construir un modelo más general de la autoridad en Chile. De ese texto se desprende una de las aristas que apareció en la investigación, la cuestión de la autoridad tradicional, y las modalidades puestas en cuestión. Es así que, “¿Cómo estudiar la autoridad?” continúa con esta reflexión.

En el coloquio realizado en UNAB, Araujo dividió la charla en distintos puntos, el primero de ellos establecer el concepto de autoridad.

La académica explicó que detrás del concepto de autoridad está el hecho que en la sociedad hay algunas voluntades que se someten a otras voluntades, obedecen o aceptan el ejercicio de poder de otro. Aceptan ese ejercicio o influencia de poder sin oponer resistencia pudiendo hacerlo, y eso es esencial en el fenómeno. Son situaciones en que el otro lado es capaz de impactar en las orientaciones de las condutas, los juicios, o incluso en las valoraciones de otros, esto visto desde el lado de quien ejerce la autoridad.

Para quienes han investigado el fenómeno de la autoridad es que no solo acontece que alguien acepta y obedece sin generar oposición, a pesar de poder hacerlo, sino que, a diferencia de la manipulación, quien acepta obedece, y lo hace reconociendo la situación. En ese punto hay una aceptación del orden de la superioridad, simetría o jerarquía. Es ese tipo de fenómenos que acontecen en la sociedad es lo que la noción de autoridad y el concepto de autoridad trata de explicar y aprender, según relató.

El fenómeno de la autoridad

Las ciencias sociales, y en particular la sociología, ha estudiado el fenómeno de la autoridad desde tres importantes aristas, las cuales no son excluyentes según recalca Araujo, pero que sin duda tiene que ver en dónde se pone el énfasis.

La primera arista se relaciona a la autoridad referida a una posición sostenida y designada de manera externa. Un lugar designado desde el exterior para cumplir ciertas funciones, que implica desde ejercer influencia hasta la orientación de acciones. Esta es una de las aristas más usadas.

La segunda se relaciona en el uso de la noción de autoridad en tanto un atributo individualizado. “Cuando más allá de las instituciones externas alguien porta un carisma o ciertas características que se consideran como aquello que permite la producción de este lugar de superioridad. Acá la autoridad tiene que ver con un atributo individualizado.

En tanto la tercera arista es la autoridad en cuanto relación o interacción social. Implica una copresencia, que puede ser real o virtual, pero que se encuentra en una dimensión relacional, y una situación concreta, en la que las acciones de uno impactan en las acciones de un segundo. Araujo ejemplificó con lo que ocurre en las relaciones de un jefe con sus colaboradores o un padre con sus hijos.

Enfoques teóricos

La académica indicó que en el caso de la sociología ha habido tres grandes enfoques teóricos. El primero ha sido que en realidad este fenómeno se explica gracias a un tipo de coerción objetiva. “Lo que está en juego en estas perspectivas es que finalmente la autoridad se explica por construcciones de tipo sistémico, desde esa perspectiva el fundamento de la obediencia se vincula al funcionamiento de la vida social. Si bien esta postura recoge la autoridad deja afuera la dimensión relacional interpersonal de la autoridad, deja fuera el problema del individuo en la autoridad, y por lo tanto no entra en esa cuestión el poder responder que, bajo los mismos constreñimientos, los diferentes individuos tienen resultados diferentes a la hora de ejercer la autoridad, o un mismo individuo puede ejercer la autoridad de manera distinta según los grupos”, detalló en su exposición.

Un segundo enfoque tiene relación con que hay una explicación de la autoridad por consentimiento, una influencia consciente, pero que en realidad es resultado de una coacción no visible para los otros. Hay una línea en el pensamiento crítico que hace esta vinculación y que por tanto hace difícil diferenciar la manipulación y el ejercicio de la autoridad, y que tienen como efecto generar una asociación entre el fenómeno de la autoridad y la cuestión de la dominación. Es una discusión que termina construyéndose como una explicación del consentimiento de los dominados, pero que deja fuera un conjunto de relaciones sociales como la amistad, o las relaciones de amor, etc.

La tercera entrada explicada por Araujo ha sido recogida también de Max Weber, pero de manera sistemática, donde se ha puesto el acento en lo planteado por Weber en su teoría sobre el ejercicio de la autoridad. Pero lo interpreta con una lectura en que el consentimiento está presente, pero desde un punto conciliado y no coercitivo.

La expositora detalló que este último enfoque se ha posicionado para entender el fenómeno de autoridad, ya que en los otros enfoques se pierde la centralidad que se puede otorgar para la vida social. “También se pierde bastante en términos del segundo enfoque que es el del consentimiento más del lado coaccionado, porque la autoridad es absorbida por el problema del poder y entonces no es distinguida claramente del problema del poder, porque está todo bajo el manto de la discusión por la dominación”, dijo Araujo.

Campo poco explorado

A pesar de la importancia de su importancia, el fenómeno de la autoridad ha sido poco estudiado. A la hora de profundizar sobre la materia los autores reconocen los cimientos entregados por Max Weber en la materia. La noción de Weber es que la autoridad es una forma de ejercicio del poder que, a diferencia del poder; que es la capacidad de imponer la voluntad se uno sobre el otro, esta imposición implica consentimiento.

Araujo profundizó particularmente en cómo Weber explica el consentimiento con su teoría de la autoridad por legitimidad. “Lo que intenta decir es que el consentimiento se produce porque encuentro legítimo que el otro impacte sobre mí, hay una justificación del poder ejercido por el otro sobre mí. Weber dirá que esto acontece de esta manera porque hay una creencia en esa legitimidad, esta atribución de la legitimidad no es un resultado racional o de interés, Weber piensa que es producido por una creencia”, indicó, agregando que este último punto, la creencia, es lo que ha generado debate por quienes se han interesado en estudiar esta postura.

Para Araujo todo el modelo de Weber se basa en esa idea de la creencia de la legitimidad, y la diferencia que hace en los tipos de autoridad, que en realidad serían tipos de creencia, contenidos de esa creencia. Ahí es cuando diferencia tres tipos de autoridad: Tradicional, Burocrática y Carismática.

En la teoría de Weber lo que es esencial es la motivación de los actores, es importante integrar la motivación de los actores. Es un modelo en que la obediencia es central y es que la creencia es una representación, es decir que el motor de esta escena de la autoridad está puesto en términos representacionales. “Este es el modelo de la autoridad por consentimiento conciliado o la teoría de la autoridad por legitimidad de Weber, pero que también toca a distintos autores, y es la que prima en casi todos los estudios vinculados al tema”, aclaró.

Sociedades contemporáneas

Araujo postuló que es válido preguntarse si estas herramientas, planteadas por Weber, realmente sirven para analizar las sociedades actuales.

En el último tiempo se ha registrado un aumento de formas de control más totalitarias, y en el último tiempo distintos sectores reconocen a la autoridad como un problema, un síntoma que se proyecta en distintos sectores, desde el área doméstica hasta los gobiernos, con tensiones en las salas de clases o de discusión política. Hay algo que genera tensión en torno a la autoridad.

Araujo explicó que en este punto encuentra cinco corrientes importantes, que no tocan solo a la sociedad chilena, pero que podrían vincularse a ella.

La primera corriente es de los procesos de destradicionalización y secularización. Lo que hay son procesos por los cuales hay un debilitamiento de los fundamentos y soportes tradicionales, soportes a partir de los cuales intentábamos las asimetrías de poder. Esta primera dimensión, en que algunos fundamentos que parecían inamovibles han comenzado a desarmarse y eso se ha expresado en procesos de pluralización normativa. Una de las consecuencias tiene que ver con la pluralización normativa y con la ruptura de estos fundamentos que funcionaban de forma más o menos compacta.

La segunda gran corriente es también de índole normativa pero tiene que ver con este avance y expansión de algunos principios normativos o algunas consideraciones normativas de esta época, una de ellas tiene que ver con la expansión del principio normativo de igualdad. La idea de la autonomía, que se ha encargado de la idea del individuo. Otra cuestión son los principios democráticos, que pasaron del sector político y se convirtieron a principios normativos vinculado con las relaciones más ordinarias de las personas.

Una de las consecuencias de estas transformaciones normativas ha sido una puesta en cuestión del tipo de gestión de las jerarquías, que se entiende al ver cómo han sido interpretados esos principios normativos, y cómo han ingresado en las dinámicas sociales, todas ellas de una u otra manera ponen en cuestión a las jerarquías.

La tercera corriente vinculada a estas transformaciones se vincula a las atribuciones estatutarias y hacia la presión de los estereotipos, por ejemplo; las mujeres, o los niños y las niñas con respecto a los adultos. Muestra que hay un debilitamiento de los estereotipos y también a la manera que se habían construido las jerarquías en términos representacionales. Estas formas tradicionales han sido puestas en cuestión.

La cuarta corriente tiene que ver con los procesos de individualización, en cómo el individuo se convierte en el eje de las sociedades y está dispuesto a afirmar su singularidad. Genera una tensión entre una exigencia de una hiper individualidad, de presentarse con verdaderas individualidades y sus rasgos y la exigencia de acatamiento o aceptación. Araujo indicó que en Chile hay una idea de que obedecer es humillarse, que acatar es humillación y entonces es pensado como un peso.

En la quinta corriente se encuentran los avances tecnológicos y el manejo de la información. Herramientas tecnológicas para tener relaciones con terceros a gran escala, pero que tienen una consecuencia importante, es la ilusión que podemos vivir sin mediación. Además, se relaciona a que estos grandes cambios abren una fase de control fáctico y que pone en cuestión al lugar de la autoridad en términos relacionales.

Estos cinco puntos cuestionan los fundamentos, rompen la idea de una homogeneidad representacional normativa, y pone en cuestión las justificaciones tradicionales de las jerarquías y las justificaciones fundaciones de las jerarquías, y que por lo tanto aportan a fortalecer una idea de autonomía y de declive de formas de mediación.

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