Facultad de Ecología y Recursos Naturales
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El especialista estadounidense, invitado a nuestro país por el doctor en Ingeniería Civil y Ambiental y académico de la Universidad Andrés Bello, Marcelo Mena, trabaja en modelos de simulación de contaminación para mejorar la calidad del aire en la Región Metropolitana.

 Chicago, Ciudad de México, Shangai y el Gran Santiago tienen algo en común. Son ciudades que han sufrido los estragos de la contaminación atmosférica y han incorporado medidas que permiten que la ciudad respire mejor. La diferencia está en que la Región Metropolitana es una urbe que no ha logrado superar la problemática en los últimos cinco años de expansión continua y necesita sumar nuevas medidas.
Para lograr mejorar la calidad del aire de ciudades como Santiago, el doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas Scott Spak y el doctor en Ingeniería Civil y Ambiental Marcelo Mena trabajan en un modelo de simulación de contaminación atmosférica. El experto, que llegó a Chile invitado por el académico de la UNAB, permitirá crear planes ambientales que nos permitirán cumplir las normas para alcanzar las metas de calidad de aire y con ello establecer políticas  públicas adecuadas.
Scott Spak simula estos modelos de contaminación aplicando tecnologías de modelos tan exitosos como el SMOKE, el CMAQ y el BENMAP desarrollados por la EPA y entrega su visión al respecto en tres preguntas.
-¿Qué medidas que han sido exitosas en otras ciudades contaminadas, que podrían ser aplicadas en Santiago?
-Podríamos contar con un modelo de simulación de pronósticos de emisiones de aire contaminado para un año y dejar de hacerlo de manera aislada. Es un modelo diferente ya que estudiamos los estados de las condiciones globales de la región y entendemos el comportamiento de las reacciones químicas del ozono y las partículas finas de la atmósfera. Pero finalmente la gente podrá conocer no sólo la concentración de contaminación en cada comuna, sino también las fuentes y ubicaciones contribuyentes.
Entre otras cosas, con este modelo podemos conocer el estado total de cada tipo de contaminación, cambiar la tecnología de los factores de emisiones y entonces tomar decisiones respecto a las fuentes de emisión que son más contaminantes como las termoeléctricas y las de distribución como los autos.
-¿Contribuye este modelo a reducir normas de emisión?
-La mayor utilidad de este modelo de simulación para una megaciudad como Santiago,  es que permite determinar cuáles son las medidas de reducción de material particulado más efectivas. Ya que con el modelo se pueden simular mapas de concentración por comunas del Gran Santiago y así conocer el detalle del material particulado fino (PM2.5). Los científicos han estudiado por años cuáles son los efectos en la salud del PM2.5 en la Región Metropolitana, por lo que conocer en detalle de estas concentraciones será de gran utilidad para ver qué medidas se pueden tomar a nivel país.  Así se podrá ver cuáles son las políticas más eficientes para reducir la contaminación en las zonas más afectadas.
-¿De qué forma ayudaría este modelo a tomar decisiones en políticas medioambientales?     
-Lo cierto es que más allá de las potencialidades del modelo, este permite tomar decisiones en temas trascendentales para una urbe: la edificación sobre la que se está simulando, del sistema de transporte, cómo va a crecer la ciudad, cómo va a vivir la gente en la urbe (en qué tipo de hogar en casas pequeñas o muy grandes) o qué tipo de calefacción va a tener.           
Con el tipo de información que manejamos gracias a lo que arroja el modelo, es posible controlar las reglas y la evolución de la ciudad y hacer comparaciones de los que ocurre en el libre mercado y evaluar los cambios tecnológicos. Es decir, estamos entendiendo cómo mejoramos, desde nuestras condiciones ambientales actuales, al aire que queremos en el futuro.

Jimena Araya

jimenaaraya@unab.cl

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