Ciencia y Tecnología

¿Qué pasa con los aparatos electrónicos una vez que terminan su vida útil? Un proyecto CORFO adjudicado por la UNAB y Chilenter busca recuperar los metales valiosos presentes en estos residuos, generando beneficios ambientales y económicos para nuestro país.

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La revolución tecnológica que vive nuestra sociedad ha tenido como consecuencia negativa un alto volumen de basura electrónica. A modo de contrarrestar el impacto en el medio ambiente de estos residuos, desde el año 2002 la fundación Chilenter recibe computadores y otros aparatos dados de baja para revisarlos y reacondicionarlos, lo que permite darles un nuevo uso.

Los equipos reacondicionados son entregados a establecimientos educacionales y ONGs, y los que no son aptos son preparados para un reciclaje posterior en un proceso que involucra la exportación de las placas madre a países como Japón y Corea, donde rescatan los metales valiosos que contienen estos circuitos. En este marco, y a través de un convenio de colaboración, Chilenter y la Universidad Andrés Bello postularon y se adjudicaron fondos de CORFO para ejecutar un proyecto conjunto centrado en economía circular.

El proyecto, que involucra a las carreras de Ingeniería en Metalurgia e Ingeniería Ambiental, consiste en el desarrollo e implementación local de técnicas para dar valor a los residuos electrónicos, evitando así que esta valiosa materia prima se vaya fuera de Chile o bien termine en rellenos sanitarios.

Minería urbana

Romina Cayumil explica el proceso de recuperación de metales a la Primera Dama Cecilia Morel

Uno de los pilares de esta iniciativa es la investigación desarrollada por la Dra. Romina Cayumil, directora de Ingeniería en Minas e Ingeniería en Metalurgia de nuestra casa de estudios, quien diseñó un proceso de recuperación de los metales presentes en cualquier tipo de placa madre.

Así, entre los objetivos del proyecto estuvo la instalación de un laboratorio en dependencias de Chilenter con la instrumentación necesaria para llevar a cabo dicho proceso: En un crisol, las placas eléctricas entran a un horno especializado para ser expuestas a una temperatura entre 800 y 1000 grados C° (pirólisis), para de esta forma poder separar y concentrar los elementos metálicos, y por otro lado la “escoria” o impurezas de los componentes cerámicos y polímeros. Según explica la Dra. Cayumil, incluso esta escoria tiene valor, ya que es rica en carbón y se puede utilizar como fuente energética.

“Hoy día la recuperación de metales desde los circuitos electrónicos se hace fuera de Chile, exportando las placas como materia prima a Japón, Corea, Bélgica y otros países donde efectivamente recuperan el metal. No se hace en Latinoamérica. Este proceso supliría la venta de una materia prima y se recuperarían los metales que son valiosos y caros, en Chile” (Dra. Romina Cayumil)

Impacto en el medio ambiente

El Dr. Edmundo Muñoz, académico de Ingeniería Ambiental e Investigador del Centro de Investigación para la Sustentabilidad (CIS), destaca el trabajo colaborativo entre las Facultades de Ciencias de la Vida e Ingeniería de la UNAB, “que ha permitido integrar dos líneas de investigación y evaluar técnica y ambientalmente los potenciales beneficios de estrategias de economía circular”.

En este contexto, el proyecto contempla un trabajo de análisis de los beneficios ambientales que podría tener esta recuperación de metales en relación al cambio climático, agotamiento de recursos, extracción minera, entre otros indicadores de impacto ambiental. Asimismo, implica la cuantificación de la producción y una evaluación del potencial de aplicación en la industria nacional a mayor escala. En este sentido, Muñoz señala que la investigación asociada a la medición y efecto de la economía circular sobre la sustentabilidad, es una línea principal de investigación en la Facultad de Ciencias de la Vida.

César Castro, asesor ambiental de la fundación Chilenter y alumni de Ingeniería Ambiental UNAB, explica que, en definitiva, el proyecto unió dos cosas: “la investigación de recuperación de metales valiosos de la Dra. Cayumil, y la caracterización que realiza Chilenter de los tipos de circuitos, ya que cada uno tiene una concentración específica de metales”. Por otro lado, el trabajo junto a la fundación permitió también elevar la escala de producción y contar con la infraestructura e instrumentación necesaria.

La ejecución de este proyecto fue presentada recientemente en un acto que contó con la presencia de la Primera Dama Cecilia Morel, Presidenta de Chilenter, en el contexto de la inauguración de la nueva área de “Reciclaje y Economía Circular” de la fundación y la entrega del computador reacondicionado N°100.000 a establecimientos educacionales.

Equipo de académicos y alumnos UNAB y Chilenter junto a la Primera Dama

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