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Los resultados de este estudio confirmaron que la fecundidad del Genypterus Chilensis se puede mejorar, domesticando los reproductores, ajustando la proporción de sexos, mejorando su nutrición, estrategias de fertilización, estimación de la calidad de ovas y el sistema de incubación.

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Considerado durante mucho tiempo, un lugar de recursos ilimitados, la contaminación y el cambio climático han afectado, significativamente, los ecosistemas marinos y las comunidades costeras que de ellos dependen. Es el caso del Congrio Colorado que al igual que otros peces de roca, ha sido intensamente explotado, provocando que durante los últimos años, su disponibilidad y presencia en restaurantes haya disminuido ostensiblemente.

Un ejemplo de esto último es que en 1994, la pesca de Genypterus Chilensis, generó un suministro para cerca de 7 millones de consumidores, sin embargo, al día de hoy, el abasto de este recurso es apenas suficiente para 400 mil personas. En tanto, que en términos cuantitativos, los desembarcos nacionales disminuyeron de 1.712 toneladas anuales en 1994 a 636 toneladas en 2014, con un mínimo de 213 toneladas en 2002.

Conscientes de esta realidad y del rol significativo que juega este sector en la economía local de las zonas costeras de nuestro país, el Centro de Investigación Marina de Quintay (CIMARQ), perteneciente a la U. Andrés Bello, analizó durante 27 meses los desoves de congrio colorado, cuya fecundidad total fue estimada por conteo de las masas y ovas mensualmente, a través del periodo.

Conservación y seguridad alimentaria

Una alternativa para resolver el problema de la menor disponibilidad y la demanda insatisfecha ha sido la producción del Congrio Colorado, a través de la piscicultura y el repoblamiento. No obstante, produciendo un elevado número de ovas con un porcentaje de fecundidad moderado, al igual que la mayoría de los peces marinos de latitudes medias.

En esa línea, la investigación elaborada por CIMARQ en conjunto con investigadores de la U. Católica de Temuco, reveló que el Congrio Colorado sólo logra fecundar el 7% de sus ovas, confirmando que tanto el porcentaje de fertilización como la viabilidad de los huevos en el momento de la eclosión son dos parámetros de calidad que permiten mapear a los individuos más idóneos para ser utilizados en piscicultura como reproductores.

Trabajo de campo

Sobre las pesquisas desarrolladas por los investigadores, el Dr. Juan Manuel Estrada, Director del CIMARQ, explicó que en principio fueron capturados más de 60 ejemplares de esta especie, reproductores de origen silvestre, los cuales fueron medidos, pesados y marcados con PIT Tag y mantenidos en estanques de fibra de vidrio y también en estanques de acero galvanizado corrugado y forrados en cobertor de PVC.

“De estos estanques, los volúmenes de las masas flotantes fueron extraídos y medidos diariamente y los huevos fueron contados diariamente, se registraron los métodos de alimentación de los peces en cautiverio y los parámetros físicos y químicos del agua de mar”, detalló el director del CIMARQ.

Resultados

Los resultados de este estudio confirmaron que G. Chilensis es un desovador parcial, ya que una hembra puede desovar más de dos masas de ovas por día, puesto que engendra una gran cantidad de masa por temporada (621 promedio). “Masas de huevos, de las cuales sólo un pequeño porcentaje alcanza la incubación, al igual que ocurre en otros peces marinos”, señaló Juan Manuel Estrada.

“La viabilidad de las masas de huevos en G. chilensis fue baja (7%) en comparación con la de otras especies como los lenguados (Paralichthys adspersus) y P. Microps, que presentan porcentajes que varían entre 30 y 50% de ovas flotantes viables antes de la fertilización. A pesar de este bajo porcentaje de viabilidad de las masas de ovas de las larvas de un día, siendo estos resultados consistentes con las supervivencias de otros peces marinos que se cultivan hace más de tres décadas como la lubina europea, bacalao y el lenguado”, explicó Estrada.

El estudio también detectó que la temperatura, el número de ovas y el de larvas de un día exhiben una relación inversamente proporcional, donde la viabilidad máxima se obtuvo a 12 ° C, así como la cantidad máxima de ovas. Resultados que son consistentes con los de otras especies marinas que tienen rangos de temperatura óptimos estrechos y específicos para cada especie.

“Lo central de esta investigación es que pudimos detectar que G. Chilensis produce numerosas masas de ovas, de las cuales sólo un porcentaje menor alcanza la incubación, como también ocurre en otros peces marinos. Sin embargo, el aumento de la viabilidad se puede mejorar domesticando los reproductores, ajustando la proporción de sexos, mejorando su nutrición, estrategias de fertilización, estimación de la calidad de ovas y el sistema de incubación”, puntualizó Juan Manuel Estrada.

 

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