30 Diciembre 2025

CIADE UNAB reconoce a tutores y docentes por su rol en el acompañamiento estudiantil

La iniciativa destacó el trabajo desarrollado durante el año por académicos y estudiantes de las tres sedes de la Universidad Andrés Bello que apoyaron a sus pares en su trayectoria universitaria, fortaleciendo el aprendizaje, la integración y el sentido de comunidad.

Aprender a enseñar también implica aprender a relacionarse de nuevas formas. Esa fue una de las principales lecciones que dejó el año para Gustavo Muñoz, estudiante de Licenciatura en Física de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Como uno de los 214 tutores de 2025, apoyó a alumnos que forman parte del Espectro Autista (TEA), enfrentándose a un proceso formativo desafiante y enriquecedor, tanto en lo académico como en lo humano.

“Fue muy enriquecedor tener que aprender nuevas formas de relacionarme y, en ese proceso, el CIADE apoyó siempre, en clases, en material y en cualquier pequeña cosa que necesitáramos”, señaló.

Experiencias como la de Gustavo reflejan el impacto del trabajo desarrollado por el Centro Integral de Acompañamiento y Desarrollo al Estudiante (CIADE), iniciativa que fue reconocida en una ceremonia que reunió a tutores pares y docentes tutores de la universidad por su contribución al acompañamiento académico y formativo de los y las estudiantes en las sedes de Santiago, Viña del Mar y Concepción.

Pilar del modelo de acompañamiento

Desde una mirada institucional, el director de Acompañamiento y Progresión Estudiantil, Ignacio Andrada, destacó el rol estratégico que cumplen las tutorías dentro del modelo educativo de la universidad, subrayando que su aporte no se limita al refuerzo disciplinar, sino que incorpora dimensiones emocionales clave para la experiencia universitaria, especialmente en los primeros años de formación.

En ese contexto, Andrada valoró el compromiso de los estudiantes de cursos superiores que asumen el rol de tutores y destinan tiempo y energía al acompañamiento de sus pares. “Los tutores son una parte muy importante de todo nuestro modelo de acompañamiento. Son estudiantes de cursos superiores que no solo ayudan en temáticas como física, matemáticas o química, sino que también apoyan en temas emocionales, como enfrentar una prueba”, sostuvo.

Una comunidad que acompaña y se transforma

La directora del CIADE, Verónica Águila, realizó un balance positivo del trabajo desarrollado, destacando que el programa de tutorías se ha consolidado como un sello institucional que refleja una preocupación genuina por el acompañamiento de los estudiantes en distintas etapas de su formación universitaria.

“Esta universidad no sería la misma sin el programa de tutoría, porque hay una preocupación genuina por el acompañamiento de estudiantes nuevos, pero también porque los estudiantes de cursos superiores tampoco salen igual después de hacer tutoría”, afirmó.

Águila enfatizó que el impacto del programa se extiende también a quienes asumen el rol de tutores, transformándose en una experiencia formativa que deja huellas más allá de lo académico y fortalece vocaciones, habilidades pedagógicas y compromiso con la comunidad universitaria.

“Eso se refleja en los discursos que dan todos los años, donde la docencia aparece como un camino que se siente retribuido solo por el hecho de ver que a sus compañeros les fue bien”, agregó.

Docencia que acompaña la experiencia universitaria

Por primera vez, durante el primer semestre, el programa de tutorías integró el acompañamiento docente dentro de los cursos de complementos en asignaturas clave de primer año, con el objetivo de fortalecer el desempeño académico y facilitar la adaptación a la vida universitaria. Desde esa experiencia, Ariel Reyes, director del Departamento de Ciencias Biológicas, destacó el valor formativo de estos espacios para los estudiantes que inician su trayectoria universitaria.

“Para ellos, estas sesiones fueron mucho más que resolver dudas académicas: significaron sentir que la universidad realmente se preocupaba por su proceso de adaptación”, comentó.

El académico subrayó que el aporte de las tutorías va más allá del refuerzo de contenidos, al propiciar espacios de confianza que permiten a los estudiantes desarrollar herramientas académicas y personales para enfrentar los desafíos del primer año.

Este enfoque se complementó con la implementación de cursos de complemento en áreas disciplinares específicas, orientados a profundizar contenidos clave mediante el trabajo con grupos reducidos de estudiantes. Desde la docencia, Andrés Vega, director del Departamento de Ciencias Químicas, valoró el impacto pedagógico de estas instancias, tanto en el aprendizaje como en la formación de quienes participan como docentes.

“En lo personal, me considero muy afortunado de haber participado, porque me permitió tener un contacto más directo con colegas más jóvenes y contribuir a su formación. El curso de complementos demandó al equipo docente desplegar lo mejor de su acervo en coaching y docencia”, sostuvo.

Voces estudiantiles: aprendizaje y pertenencia

Desde el rol de tutora, María Paz Fernández, estudiante de Diseño Gráfico, destacó la dimensión relacional que se construye en estos espacios, donde el acompañamiento cobra un sentido que trasciende lo académico. “Las tutorías para mí han sido súper enriquecedoras, porque más allá de materias o contenidos, me han servido para generar lazos con mis tutorados”, expresó.

Esa experiencia de acompañamiento sostenido también fue relevada por Juan Páez, estudiante de Kinesiología y tutor desde hace tres años, quien valoró la tutoría como un espacio de aprendizaje mutuo y construcción de comunidad entre distintas generaciones de estudiantes. “Las tutorías son un espacio donde uno puede intercambiar ideas, pero sobre todo generar comunidad”, afirmó.

Mirada de futuro

De cara al próximo periodo académico, Andrada planteó como desafío fortalecer el programa de tutorías, ampliando su alcance a nuevos perfiles de estudiantes y avanzando en una mayor institucionalización de los apoyos dentro del modelo de acompañamiento de la universidad.

“Queremos ampliar el programa a grupos de estudiantes que hasta ahora no hemos abordado, como estudiantes de cursos superiores que presentan bloqueos en su trayectoria académica, además de fortalecer otros cursos y ordenar los apoyos para que más estudiantes puedan participar”, señaló.

Con esta proyección, el programa de tutorías del CIADE se posiciona como un componente estratégico del modelo educativo, orientado a la construcción de trayectorias universitarias más acompañadas, colaborativas e inclusivas, y al fortalecimiento de una experiencia universitaria centrada en las personas y en la diversidad de la comunidad estudiantil.