Centro de Transporte y Logística UNAB: más de una década de investigación aplicada en beneficio de la industria y el territorio
La trayectoria del CTL -perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello- ha estado marcada por un fuerte vínculo con los distintos actores del sector, el trabajo interdisciplinario, la internacionalización y el desarrollo de un spin-off. Todo ello, como parte de su propósito de impulsar la innovación, el crecimiento sostenible y la formación de clase mundial en transporte y logística.
Más de una década de trabajo estrecho con la industria, el sector público y los problemas reales del territorio. Así se puede resumir la trayectoria del Centro de Transporte y Logística (CTL) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello (UNAB), unidad creada en 2012 con el objetivo de impulsar la innovación, el crecimiento sostenible y la formación de clase mundial en transporte, logística y redes de valor.
Desde entonces, el centro se ha consolidado como un espacio de investigación aplicada, educación ejecutiva y transferencia tecnológica, adjudicándose diversos proyectos con actores públicos, privados, académicos e internacionales.
Hoy, el CTL -liderado por Julio Villalobos y Andrés Bronfman- se ha transformado en un referente en Chile y América Latina en el ámbito del transporte de carga y la logística.
Origen y líneas de investigación
El centro nació en un contexto en que la investigación en transporte en Chile se focalizaba principalmente en el de tipo urbano, por lo que la Facultad de Ingeniería de la UNAB vio la necesidad de desarrollar investigación aplicada al transporte de carga.
Sus inicios se remontan a un acuerdo firmado entre la facultad y el Centro de Transporte y Logística del MIT a través de la Red SCALE de esta universidad estadounidense, con el fin de desplegar la línea estratégica de la UNAB en cadenas de suministro y transporte.
“El transporte de carga es un rubro bastante difícil, ejecutado por miles de pequeños transportistas con dinámicas de diálogo complejas, con muchos temas ocultos que por esos años no se abordaban y también existía poca conciencia de la sociedad de que la dinámica del transporte de carga es relevante para sostener la forma en que consumimos”, explica el director del CTL, Julio Villalobos.
“Eso cambió durante el tiempo. Nosotros empezamos a especializarnos en este campo, a posicionar estos temas, y nos transformamos en referentes en lo que es transporte de carga y logística en nuestro país, pero también en la región”, destaca.
Actualmente, el centro cuenta con un equipo de 23 profesionales y cinco laboratorios o líneas de investigación: Laboratorio de Logística Urbana; de Validación Tecnológica y Transporte Sustentable; de Diseño de Redes; de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial, y de Logística en Emergencias y Desastres Naturales.
A ellos se suman tres observatorios: el Observatorio de Transporte Urbano de Carga (OTUC), de Transporte de Carga y Logística en Ciudades Puerto de la Región de Valparaíso, y de Logística de Distribución de Comercio Electrónico.
Vínculo estrecho con el territorio
Para Villalobos y el director académico del CTL, Andrés Bronfman, el sello distintivo del centro es su fuerte vinculación con la industria, con el sector público y con los problemas reales del territorio. Este vínculo busca que los resultados de su investigación -independientes y confiables- sean adoptados por instituciones y empresas, contribuyendo al desarrollo económico y a la sostenibilidad del transporte y la logística en el país.
“Uno de nuestros elementos diferenciadores y que más éxito nos ha traído es participar de dinámicas transformadoras integrando a los actores relevantes. Creo que ese es el verdadero logro del CTL, lo que después se tradujo en algunos proyectos emblemáticos y lo que, a la larga, ha terminado transformando en alguna medida el transporte y la logística”, agrega Villalobos.
Muestra de la consolidación del centro es que sus líderes e investigadores participan de manera frecuente en comisiones nacionales relacionadas con logística y transporte, y son consultados permanentemente por los distintos actores de la industria.
“La importancia es poner nuestras capacidades a disposición de las mesas técnicas y espacios de política pública donde se está pensando el futuro, donde se abordan las problemáticas, donde se levantan los requerimientos y donde surgen las dudas, y nosotros en eso tenemos el rol de generar evidencia a partir de la frontera del conocimiento para que en estas instancias haya una toma de decisiones basada en antecedentes, metodología robusta y credibilidad”, destaca Villalobos.
Trabajo interdisciplinario y redes
Otra característica de la unidad que destacan ambos directores es la interdisciplina: subrayan que el centro opera mediante el quehacer de académicos y profesionales de diferentes áreas del conocimiento, tanto en investigación como en docencia, lo que enriquece el análisis de problemas complejos.
Asimismo, resaltan la colaboración con otras facultades y centros de la UNAB, vinculando a estudiantes de pre y postgrado con proyectos de investigación aplicada.
En ese contexto, Villalobos destaca como pilares del centro la solidez académica, la rigurosidad metodológica y la generación de evidencia a partir de la frontera del conocimiento. “Siempre hemos resguardado la calidad de nuestro sustento académico y teórico, y creo que eso ha sido nuestro motor de éxito”, dice.
En el cumplimiento de los objetivos del CTL también ha sido clave la red de colaboración que ha construido con otras instituciones de diferentes países de América Latina, entre ellas, los ministerios de Obras Públicas, de Transportes y Telecomunicaciones y de Energía de Chile, organizaciones gremiales y profesionales, empresas de transporte, logística y energía, así como universidades y municipalidades.
Observatorios y levantamiento de información
En 2014 comenzaron a surgir los observatorios del CTL, luego de la realización de una serie de seminarios y encuentros que buscaron levantar las principales problemáticas del sector.
“Una de esas necesidades era que no había información: por dónde circula la carga, cuántos vehículos de carga hay dentro de la ciudad y cuál es el real impacto que generan esos vehículos dentro de las zonas urbanas”, indica Bronfman, señalando que esa fue una de las motivaciones de estos observatorios: generar datos, transferirlos a los actores relacionados, transformarlos en operaciones reales y contribuir al diseño de políticas públicas.
Este trabajo despertó gran interés de distintas empresas y universidades de Chile y América Latina, y luego el modelo se replicó en otras ciudades de la región, entre ellas, Lima, Quito, Bogotá, Bucaramanga, Cundinamarca, Montevideo y Córdoba. El plan ahora es desarrollarlo en México, para lo cual ya firmaron un convenio con el Tec de Monterrey.
Para el crecimiento de los observatorios, el centro ha participado y se ha adjudicado una serie de proyectos y fondos, entre ellos, fondos ANID e Innova Corfo.
En 2021, el Banco Interamericano de Desarrollo le encargó al CTL -a través de sus observatorios- realizar una caracterización de la logística urbana en Latinoamérica. “Nos asignaron los recursos y desarrollamos esa política en tres grandes ciudades de Latinoamérica, y establecimos los primeros indicadores de logística urbana medidos en la región”, comenta Bronfman.
Validación tecnológica y transporte sustentable
En medio del desafío de la industria de impulsar un transporte de carga más sustentable, el centro impulsó el Laboratorio de Validación Tecnológica y Transporte Sustentable, cuyo objetivo es generar evidencia sobre qué tecnologías realmente reducen el impacto del consumo de combustible.
“Se trata de pruebas rigurosas, basadas en metodologías que existían a nivel internacional y que le demuestran al sector público, al sector privado y a los transportistas cuál es el real impacto sobre el consumo de combustible de las tecnologías que quieren probar en sus operaciones”, indica Villalobos, y detalla que el CTL ha adaptado estas pruebas a la realidad local.
Giro Limpio y spin-off Conciencia Logística
Otra iniciativa destacada del centro es Giro Limpio, un programa nacional y voluntario de certificación y eficiencia energética para el transporte de carga terrestre, creado junto a Corfo y administrado actualmente junto a la Agencia de Sostenibilidad Energética. Su objetivo es reducir emisiones y costos en el sector logístico.
Por otro lado, a partir de 2018, la demanda por proyectos en Latinoamérica creció y el centro no daba abasto. “Nos pedían un ritmo de empresa, no académico”, cuenta Bronfman. Por ello, el CTL decidió dar un nuevo paso: la creación del spin-off Conciencia Logística, desarrollado a través de la Vicerrectoría Investigación de la UNAB y el cual hoy presta servicios a diferentes organizaciones y se ha adjudicado una serie de proyectos y fondos de emprendimiento para continuar creciendo.
IA y sofisticación del uso de datos
Con respecto a los desafíos para los próximos años, Bronfman señala que “dentro de nuestra planificación estratégica de 2026 nos propusimos intensificar y desplegar de manera mucho más sofisticada el uso de datos en todo nuestro quehacer”.
“Nos proponemos seguir desarrollando la integración de datos y el uso de herramientas sofisticadas de análisis, de visualización e inteligencia artificial. Buscamos ser la institución que consolide los datos y tenga la capacidad de predecir, anticipar y generar evidencia. Hoy eso tiene un nombre: Logística Urbana Inteligente Hiperconectada”, explica el director académico.
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