21 Septiembre 2026

Centro de Transformación Energética UNAB realizó coloquio sobre redes agrivoltaicas y escasez hídrica

La actividad se enmarca en la ejecución del proyecto Anillo Tecnológico, financiado por el Ministerio de Ciencia, a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), desarrollado por investigadores de la UNAB junto a las universidades San Sebastián y de Concepción.

Representantes de la academia, el Gobierno y el sector agrícola se reunieron en el coloquio “Redes Agrivoltaicas: desafíos en la desalación de agua y la gestión energética en el sector agrícola”, organizado por el Centro de Transformación Energética (CTE) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

La actividad se enmarca en la ejecución del proyecto Anillo Tecnológico, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación -a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)-, desarrollado por investigadores de la UNAB junto a las universidades San Sebastián y de Concepción.

La iniciativa “Red Agrivoltaica Resiliente y de Alta Eficiencia para la Energización de Sistemas de Desalinización de Agua” busca hacer frente a la sequía severa integrando la energía solar directamente en la producción de agua dulce. Al instalar paneles solares sobre terrenos agrícolas, la tecnología agrivoltaica optimiza el uso de la tierra y los recursos energéticos, generando energía limpia y reduciendo costos operativos.

Durante la apertura, el Dr. David Ruete, director de la Escuela de Informática de la Facultad de Ingeniería UNAB, destacó la transferencia de conocimiento que se genera a partir de esta iniciativa: “La ingeniería debe cumplir son respuestas reales y propuestas técnicas sólidas para el país. Hoy podemos mostrar a la comunidad cómo distintas disciplinas colaboran entre sí y cómo la investigación puede avanzar desde los laboratorios hacia entornos reales como el agrícola para detectar necesidades, fortalecer vínculos y oportunidades de colaboración para una gestión más eficiente del agua”.

Por su parte, el Dr. Juan Sebastián Gómez, investigador del CTE UNAB, presentó los avances del proyecto y enfatizó en la necesidad de flexibilizar normativas para acelerar el uso de soluciones disruptivas. “Chile requiere flexibilizar ciertas regulaciones para la ejecución de iniciativas como éstas, en un comienzo de manera controlada, ya que así tendremos la evidencia necesaria para confiar no sólo en la investigación, sino para entender cómo estas tecnologías impactan de manera positiva en las personas y son soluciones reales a desafíos como la escasez hídrica”, destacó el científico.

Desde la perspectiva productiva, el jefe de la carrera de Agronomía de la Universidad Santo Tomás, Andrés Villegas, advirtió que la sequía amenaza la competitividad exportadora y el rendimiento del sector, valorando el proyecto: “este va en la dirección correcta y sienta unas bases importantes. Una segunda etapa podría ser un piloto en cuencas críticas, desarrollar algún tipo de contabilidad hídrica y tecnología según usuario”.

Respecto al marco regulatorio y la reciente ley de desalinización, que establece por primera vez en Chile un marco regulatorio integral para la extracción, desalinización y aprovechamiento del agua de mar, expusieron representantes de la Dirección General de Aguas (DGA) del MOP: Rodrigo Jeria, jefe de la Unidad de Desalinización, Acumulación, Reúso y Eficiencia, y Felipe Recabarren, jefe del Departamento de Organizaciones de Usuarios. Este último recalcó la importancia del trabajo intersectorial:

“El cambio climático es un factor determinante que obliga a mejorar la gestión de la distribución del recurso hídrico. Este proyecto es clave para avanzar de manera oportuna en las necesidades de la población. La investigación científica debe visibilizarse para que entidades reguladoras como la nuestra pueda considerar sus resultados e iniciativas. La ley se hace cargo de aspectos como el consumo, pero no contempla otros como los energéticos. Por ello, con el apoyo de la academia podemos crear estrategias que trasciendan los distintos gobiernos con miras a un futuro más próspero”.

La jornada contó, además, con la exposición del Dr. Ricardo Salazar, investigador del centro SERC Chile, sobre seguridad hídrica y desalación solar.

Trabajo intersectorial como clave para responder a la escasez hídrica

La actividad finalizó con un panel de discusión moderado por el investigador del CTE-UNAB, Dr. Alan Wilson, y en el que participaron la académica de Agronomía de la Universidad Santo Tomás, Dra. Javiera González; los representantes de la DGA-MOP, Felipe Recabarren y Rodrigo Jeria; y el investigador del CTE-UNAB, Dr. Juan Sebastián Gómez.

Tras abordar las principales problemáticas del sector agrícola, los desafíos de la desalación más allá de lo normativo y la adaptabilidad de estos proyectos a las condiciones geográficas y climáticas del país, los expositores reflexionaron sobre la urgencia de coordinar el trabajo entre la academia, las entidades reguladoras y el sector productivo para entregar a la comunidad soluciones más eficientes y en menor tiempo.

“Estamos en deuda con la adaptabilidad desde el punto de vista tecnológico. Es necesario abrir las puertas a la academia para la generación de nuevas soluciones y tecnologías. La invitación es sumarnos al cambio y buscar alternativas para hacer frente a eventos como el cambio climático, que llegó para quedarse”, concluyó el Dr. Wilson.