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El director de la película “Pacto de Fuga”, que ya ha logrado atraer a 170 mil espectadores, habló sobre su vida, su experiencia como estudiante de Periodismo UNAB y su pasión por lograr sus objetivos.

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De su paso por la carrera de Periodismo en la Universidad Andrés Bello, David Albala – director de la película “Pacto de Fuga” – tiene una anécdota muy grabada en su cabeza. Ésta incluye a su profesora Patricia Verdugo, destacada periodista y escritora, y su primera nota en un reportaje.

No sólo le puso un uno, sino que además le escribió “tómese en serio el oficio que aspira a ejercer”. David recuerda que le fue reclamar diciéndole que eso no era cierto. La respuesta de la profesora fue: “ya, está bien, la leyenda te la borro, pero el uno te lo quedas”.

“Ya vas a ver, ya vas a ver”, exclamó David a su profesora y tenía razón. Finalmente, Patricia Verdugo no sólo se convirtió en su profesora guía de tesis, sino que además le escribió las cartas de recomendación cuando postuló a la Beca Fulbright, la cual consiguió en 2008 para estudiar un Master of Fine Arts en dirección y producción de Cine y TV en Estados Unidos.

Valió la pena

El nombre de David Albala ha aparecido constantemente en los medios de comunicación gracias a su primer largometraje “Pacto de Fuga”, que narra la increíble historia de 49 prisioneros políticos que se escaparon desde la ex cárcel pública de Santiago en enero de 1990.

La película, protagonizada por actores como Benjamín Vicuña, Roberto Farías y Amparo Noguera, se estrenó el 23 de enero pasado – luego de sufrir un retraso debido al estallido social – y resultó ser una de las mejores aperturas del cine chileno de los últimos dos años. Esto porque consiguió más de siete mil espectadores en su primer día, cifra que ya llega a los 170 mil.

“Valió la pena todas las penas”, dice David porque recuerda las dificultades y el esfuerzo para sacar adelante este proyecto, las horas que pasó encerrado trabajando, fines de semana, feriados, meses y meses que invirtió.

Esto te demuestra que sí se puede, pero tienes que resistir. Si te dijera todas las veces que me dijeron que no, te preguntarías cómo seguí, pero yo sentía que no me quedaba otra. Que mi vida sería hacer la película o sería la historia de alguien que lucha toda su vida por hacerla”, afirma.

Reconquistando la libertad

Hay un concepto transversal que atraviesa la historia de David Albala (48 años) que es la determinación. Primero, convenció a su papá que lo dejara estudiar Periodismo, una carrera que le parecía versátil y flexible porque le permitiría trabajar en muchas cosas. Sin embargo, al comienzo, asegura que no era un buen estudiante hasta que tuvo una suerte de revelación.

Fue la comisión Fulbright a dar una charla y ahí contaron que para ganarse la beca y estudiar en Estados Unidos debías tener buenas notas. Entonces, me volví mateo sólo para eso. Estudiaba de lunes a lunes, en el verano me leía 15 libros obligado, y eso me permitió graduarme como el mejor alumno de mi promoción y poder postular a la beca”, dice.

Su gran pasión siempre fue el cine, por lo que una vez que egresó de Periodismo en la UNAB, hizo un curso de un año en el Instituto Chileno Norteamericano. Allí conoció a muchas personas y pronto empezó a trabajar en la productora Ross Film, llegando incluso a desempeñarse como productor general de la serie “Los Patiperros”.

Luego, decidió emprender con su propia productora en el año 2002. “Desarrollé proyectos, me endeudé, vendí mi auto y me compré una moto. Pasaron nueve meses y me atropelló un auto y quedé parapléjico”, cuenta.

El accidente que podría haber significado una tragedia mayor en su vida, pronto se convirtió en una oportunidad. Cuando estaba en el hospital, una amiga le planteó la posibilidad de grabarlo para contar con el registro de su rehabilitación.

“¡Ya! Un proyecto para el Fondart”, exclamó David. “¿Cómo se te ocurre pensar en eso?”, le respondió ella, pero él ya no tenía oídos para nada más porque su cerebro estaba trabajando a mil por hora en la idea que se convertiría, primero, en el documental “Perspecplejia” y luego en una serie del mismo nombre emitida por Canal 13, proyectos por los cuales consiguió dos nominaciones a los premios Altazor como mejor director.

“Esto va a sonar raro, pero lo pasé muy bien en la rehabilitación porque me entretenía mucho. Sí, había quedado parapléjico, pero todos los días aprendía algo nuevo que me permitía reconquistar mi libertad perdida. Aprendías a sentarte en la silla, a vestirte, un montón de cosas y así te ibas dando cuenta que podías volver a hacer lo que tenías que hacer: salir a la calle y vivir, y eso era muy importante”, afirma.

Imparable

Ya con la experiencia de hacer un documental, David quería aprender a hacer ficción y postuló tres veces a la beca Fulbright hasta que se la ganó. Así, se fue muy contento a la Universidad de Texas de Austin en Estados Unidos, aunque ahora señala que, si hubiese sabido lo duro que iba a ser, se habría asustado.

David Albala en el set de “Pacto de Fuga”.

Esto porque la vida le puso una nueva prueba en su camino. “Yo allá era un sudamericano, mayor – para no decir viejo – y que andaba en silla de ruedas, entonces, tenía varios puntos en contra”, dice. Y así fue porque sus compañeros no quisieron trabajar con él y David tuvo que contratar gente para poder cumplir con los cortometrajes que les encargaban.

“Así y todo, fui el único que terminó el Master en tres años. Eso porque frente a la dificultad tienes que resolver los problemas”, recalca. La misma visión que le ayudó a impulsar “Pacto de Fuga” a su regreso a Chile, a pesar de las constantes puertas que se le cerraron y de los sacrificios que tuvo que hacer.

“El punto es que estudiaste cine para hacer cine y, si te dicen que es muy difícil, me da lo mismo, yo tengo que lograrlo porque hay otros que lo hacen, eso quiere decir que se puede. Entonces, voy a hacer todo lo que tenga que hacer para llegar. Y llegué y quiero seguir”, asegura un decidido David Albala.

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